Una profesora vio a unos operarios segando un parque solar y propuso meter sus 50 ovejas. Ocho años después, tiene un ejército de 450 y una mina de oro

Año 2013, Julie Bishop vio algo extraño a pocos kilómetros de su casa en Nueva Jersey: operarios utilizando máquinas para cortar la hierba de un enorme parque solar mientras ella necesitaba desesperadamente terreno para alimentar a sus ovejas. Se le ocurrió sustituir las segadoras por sus animales. Empezó con 50 y, ocho años después, aquella ocurrencia había crecido hasta convertirse en una auténtica mina de oro con un ejército peludo.
Un perro y dos hectáreas. Bishop era profesora y durante años había criado caballos cuando compró unas ovejas para practicar pastoreo con Mandy, su perro Australian Cattle. Aquella afición empezó a crecer y sus aproximadamente 2,4 hectáreas se quedaron pequeños para mantener el rebaño.
En 2013, descubrió a unos ocho kilómetros de casa una instalación fotovoltaica vallada y cubierta de hierba que periódicamente tenía que ser segada. Donde la empresa veía mantenimiento, Bishop vio comida gratis para sus animales y una oportunidad.
Máquinas “alimentando” sus ovejas. Bishop se acercó a la compañía solar con una propuesta extraordinariamente sencilla: dejar que sus ovejas hicieran el trabajo de las segadoras. Ocurre que convertirla en realidad resultó bastante más complicado.
¿La razón? El terreno había sido agrícola antes de dedicarse exclusivamente a la producción solar, así que Bishop y la empresa tuvieron que acudir al municipio, conseguir que se recuperara allí el uso agrícola, pasar por los departamentos de planificación y zonificación, informar a los vecinos y superar un periodo de alegaciones y burocracia pertinentes.
Casi un año después recibió el permiso.
Las ovejas de Bishop
Primero fueron 50 ovejas. El experimento arrancó con unas 50 ovejas Katahdin pastando en alrededor de seis hectáreas de terreno solar. En una de las primeras instalaciones documentadas en Vineland convivían con más de 11.000 paneles capaces de generar 1,85 MW: mientras estos seguían automáticamente al Sol, las ovejas se ocupaban de la vegetación que crecía debajo.
Para KDC Solar las cuentas también funcionaban: prescindir de contratos convencionales de jardinería en dos de sus instalaciones podía ahorrarle más de 25.000 dólares anuales.
Las jardineras perfectas. Porque su tamaño les permite pasar bajo los paneles y alimentarse de la hierba sin necesitar gasolina, cortacéspedes ni desbrozadoras. Las cabras planteaban otro escenario: podían saltar sobre las estructuras y mordisquear cables, razón por la que fueron descartadas en aquellas instalaciones.
No solo eso. Además, los paneles proporcionaban sombra al rebaño y Bishop podía vigilar a los animales mediante las cámaras de seguridad de la planta. La convivencia convertía una misma parcela en infraestructura energética, pasto y fuente de ingresos.
Así es como luce la cerca de dos hilos cuando Carolina Solar Services está a punto de trasladar las ovejas a un potrero
De 50 a un ejército. El éxito empezó a circular entre las compañías solares y llegaron nuevos contratos. Cornell documentó que Bishop pasó de aquellas 50 ovejas trabajando unas seis hectáreas a gestionar en 2021 alrededor de unas 34 hectáreas con un rebaño de 450 animales.
Solar Sheep LLC se convirtió en su trabajo y Bishop llegó a prestar servicios en tres estados, cobrando por controlar la vegetación de unas instalaciones que al mismo tiempo le proporcionaban el terreno que necesitaba para ampliar su explotación.
Una mina de oro alrededor de los paneles. Mover centenares de ovejas entre instalaciones exige remolques, cercados portátiles, agua, minerales y bastante planificación. Bishop utiliza un remolque de siete metros capaz de transportar unas 50 cada vez y Mandy sigue siendo esencial para localizar y reunir el rebaño entre las estructuras solares.
Su experiencia llegó a ser suficientemente valiosa como para que también le pagaran por participar en el diseño de una instalación fotovoltaica de 283 hectáreas preparada específicamente para el pastoreo, con graneros para los partos, almacenamiento de alimento, agua y electricidad.
Una ocurrencia anticipó otra forma de energía solar. El caso de Bishop forma parte de una práctica conocida como pastoreo solar o agrivoltaica ganadera, que permite mantener la producción agrícola en terrenos ocupados por instalaciones fotovoltaicas. Su historia resume especialmente bien su lógica: necesitaba más pastos y una compañía necesitaba controlar la hierba, y ambos problemas estaban separados únicamente por una valla.
Ocho años después de detectar aquella oportunidad, la profesora que había empezado con 50 ovejas disponía de 450 y de una empresa construida precisamente alrededor de hacerlas trabajar bajo los paneles.
Imagen | Cornell
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