La nueva generación de banqueros en Chile

Los dos bancos más grandes de la plaza local movieron sus fichas y están dando paso a una nueva generación de banqueros en Chile, consolidando una tendencia que se ha venido observando en la industria, con algunos relevos que fueron más improvisados y otros que contaron con planes de sucesión estructurados. Así, han ido incorporando nuevos y variados perfiles. La gran mayoría de ellos, con un foco muy comercial, están buscando crecer en colocaciones y clientes.
Hace poco más de una semana, Banco de Chile oficializó su muy ordenado plan de sucesión: desde abril del próximo año, Hernán Arellano (hoy 49 años) será su nuevo gerente general, el lugar que ha ocupado Eduardo Ebensperger por más de una década en el segundo banco más grande del país en colocaciones y primero en utilidades. El futuro gerente general viene con un foco de expansión en ventas y un perfil muy comercial, afirman en el mercado. Llegó en 2016 a la gerencia general de Banchile Corredores de Bolsa y en 2024 asumió la división corporativa de Banco de Chile, cargo que ocupa hoy.

A este cambio se suma otro que se concretó en julio del año pasado, cuando Andrés Trautmann (hoy 50 años) asumió como gerente general y country head de Banco Santander en Chile. Llegó después de un trienio de Román Blanco, que actuó como un ejecutivo de transición tras más de una década de Claudio Melandri como country head.
Trautmann pasó por distintas posiciones en sus 13 años en el grupo antes de asumir el máximo cargo ejecutivo. Tuvo un pasado bien financiero y también muy ligado a ventas, hasta que en la recta final estuvo en la vicepresidencia ejecutiva de Santander Corporate & Investment Banking (CIB), desde 2021, hasta asumir la gerencia general del banco de capitales españoles, que en Chile es primero en colocaciones.

“Estamos frente a un proceso de renovación interesante en la industria bancaria, que no necesariamente responde a una sola razón, sino a una combinación de factores: ciclos naturales de sucesión, cambios estratégicos en las instituciones y, especialmente, las nuevas exigencias que enfrenta la industria financiera”, comentan desde la empresa de head hunting HO Partners.
También hay muchos otros bancos más pequeños que han renovado sus gerentes generales en el último tiempo. Sin ir más lejos, el mes pasado asumió Luis Araya (55 años) como nuevo gerente general de Banco Consorcio, en reemplazo de Gonzalo Ferrer, quien había presentado su renuncia un mes antes, un cambio que fue visto en el mercado como imprevisto. Araya era un hombre del Santander: estuvo allí por 28 años, en distintos cargos ejecutivos, como gerente comercial de medios de pago, inversiones, gestión de personas, red de sucursales. Su último cargo allí fue como gerente de Banca Empresas e Instituciones, hasta que salió en septiembre de 2025, cuando Trautmann reestructuró la entidad. Antes de llegar a Consorcio era asesor de Transbank.

Otro cambio reciente: hace un año llegó Gustavo Alcalde Eyheramendy (41 años) a la gerencia general de Banco Ripley. La salida de su antiguo CEO, Alejandro Subelman, dejó ese cargo para asumir en una nueva área corporativa regional que creó la empresa aguas arriba, llamada Ripley Servicios Financieros, para coordinar la estrategia de sus bancos en Chile y Perú. Subelman es hoy el gerente corporativo de esa área. Alcalde, sin embargo, no creció en la institución: se desempeñaba como gerente de productos bancarios en Banco Falabella Chile, compañía en la que estuvo un poco más de seis años.
Es la única mujer en la gerencia general de un banco privado en Chile: la ejecutiva uruguaya Maia Hojman (40 años) estuvo más de una década en el grupo hasta que asumió hace tres años la gerencia general de Banco Falabella. Antes fue gerenta comercial corporativa de Falabella Financiero, donde lideró el proceso de transformación digital y crecimiento de la compañía en la región. Previo a ello, en 2015 fue gerenta de canales de Banco Falabella. También se desempeñó como gerenta de medios de pago y marketing de la entidad.

Por su parte, los bancos Scotiabank e Itaú también suman cambios recientes. Ambos, eso sí, son bancos internacionales que siguen su propia dinámica. “Son bichos aparte”, afirma un actor de la industria que argumenta que tienen políticas de rotación que no se aplican solo dentro del banco, sino que también entre filiales de distintos países. “Te van criando en distintas posiciones y ser parte de Chile es parte de la crianza. La carrera es más amplia”, explica. Por ello, en este tipo de instituciones es más frecuente observar cambios de ejecutivos.
Scotiabank está sin un gerente general definitivo desde que el fin de semana pasado el argentino Diego Masola dejara el cargo, tras cinco años como máximo ejecutivo del banco de capitales canadienses en Chile. De manera interina asumió Luis Álvarez, el vicepresidente senior de finanzas. Por su parte, el brasileño André Gailey lleva dos años como gerente general de Itaú en el mercado local. Antes de él, Gabriel Amado de Moura estuvo por cuatro años al mando del banco de capitales brasileños.

“Estas sucesiones se parecen menos de lo que sugiere la foto general, y mucho depende de quién controla el banco. Cuando hay un controlador local, el relevo suele prepararse con tiempo: el directorio observa a sus candidatos internos, los hace pasar por distintas responsabilidades y va probando si están listos”, comenta Alfredo Enrione, director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad del Ese Business School de la Universidad de Los Andes.
Enrione explica que “en las filiales de bancos internacionales, en cambio, pesa mucho la matriz y su mapa global de talento, y por eso vemos ejecutivos que rotan entre países. Además, siempre habrá salidas que nadie puede programar, como una renuncia o un retiro sin un sucesor definido. Por eso, para mí la prueba real de un plan es si había alguien preparado el día en que se produjo la vacante”.
“En los bancos bien gobernados, la sucesión de un gerente general debiera ser un proceso planificado y formar parte de la agenda permanente del directorio. Esto supone identificar anticipadamente ejecutivos con potencial, evaluar sus capacidades y preparar alternativas para asegurar la continuidad del negocio. No significa necesariamente que el sucesor esté definido, sino que existe una mirada de largo plazo sobre el liderazgo de la institución”, comentan desde HO Partners.
La tecnología también está cambiando el negocio. Y hay un nuevo banco digital que debutó el año pasado: Tanner Banco Digital, que tiene foco en empresas y como gerente general, a Eduardo Olivares Veloso, exgerente general de Banco Security. Además, pronto se estrenará oficialmente el primer neobanco en Chile: Tenpo Bank, controlado por Credicorp, que esta semana anunció un cambio en su gerencia general: Fernando Araya dejará el cargo a fin de año y en su reemplazo asumirá Adolfo Pittaluga desde el 1 de enero. El ejecutivo era hasta ahora gerente general corporativo en Seguros Falabella.

BancoEstado es un capítulo aparte: su gerencia general suele cambiar cada cuatro años, con cada gobierno. Desde marzo, la gerencia general la tiene Andrea Silva Da Bove.
Una década y perfiles
Sin considerar a Eduardo Ebensperger, que dejará el Chile en abril, solo quedan tres gerentes generales de bancos que ya llevan más de una década en el cargo. Alberto Schilling (60 años) es quien suma más tiempo: está en la gerencia general de Banco Bice desde 2011. Hoy trabaja codo a codo con el gerente general de Bicecorp, Juan Eduardo Correa (54 años), en el marco del proceso de integración operativa con Security.
Por otra parte, Mario Chamorro (68 años) es gerente general de Banco Internacional desde 2015; mientras que Eugenio von Chrismar (73 años) lleva 27 años en Bci y once años como gerente general.

En Bci, el plan de sucesión de la familia controladora ya se concretó, muy recientemente, y de manera ordenada: el 1 de enero de 2025 Luis Enrique Yarur, presidente por 33 años de Bci, cedió esa posición a su hijo Ignacio. En abril de 2025, Yarur padre dejó el directorio, y se sumó su otro hijo, Diego. Y pronto se podría activar también el recambio en la gerencia general. El mismo Von Chrismar reconoció hace un año que ese plan está avanzado: “Hemos trabajado en la sucesión y tenemos claramente visto ese tema con el presidente del directorio y en el momento que sea necesario va a haber un reemplazo mío”, explicó.
Los especialistas no creen que haya una regla única para los años de permanencia de un gerente general en el cargo. “Creemos que un período de seis a ocho, diez años puede ser razonable para desarrollar un ciclo estratégico, implementar transformaciones y consolidar resultados. Permanencias más largas también pueden ser exitosas, siempre que exista capacidad de renovación y que el ejecutivo siga agregando valor a la organización. Finalmente, creemos que hay un elemento que no debemos perder de vista: un gerente general no se selecciona solamente por su trayectoria o por sus resultados anteriores. Se selecciona por su capacidad de conducir el futuro de la organización. Y esa diferencia hoy es especialmente relevante en la banca”, afirman desde HO Partners.
Sobre los perfiles que buscan los bancos para sus gerencias generales, Enrione estima que “los directorios suelen buscar a personas que conozcan muy bien el negocio, entiendan el riesgo y tengan credibilidad ante el regulador y el mercado”. De hecho, recuerda que un estudio de Egon Zehnder sobre 186 grandes financieras globales muestra que más de dos tercios de los CEO se promueven internamente, que la gran mayoría ocupa ese cargo por primera vez; y que asumen, en promedio, cerca de los 55 años.
“En Chile hemos visto nombramientos bajo los 50, como en Santander y Banco de Chile, pero tendría cuidado con hablar de un cambio generacional parejo: Consorcio, por ejemplo, optó por un ejecutivo con más de 30 años de experiencia. Yo veo la edad más como una consecuencia que como un criterio. Un directorio primero se pregunta qué necesita el banco para la próxima etapa, y un líder más joven también le da un horizonte más largo, algo valioso cuando la tecnología está cambiando el negocio”, afirma Enrione.
Desde HO Partners creen que “ha cambiado lo que se espera de un gerente general de banco. Tradicionalmente se privilegiaba una trayectoria muy sólida en el negocio financiero, comercial y de riesgos. Hoy eso sigue siendo fundamental, pero ya no es suficiente. Se necesitan líderes con visión estratégica, capacidad de transformación digital, comprensión tecnológica, orientación al cliente y, muy especialmente, habilidades para movilizar y desarrollar equipos. El desafío actual es conducir organizaciones complejas, equilibrando rentabilidad, riesgo, innovación, eficiencia y transformación cultural”.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.