Venezuela negocia una transición democrática indeterminada bajo la tutela de Estados Unidos

El hermano de la presidenta interina de Venezuela, Jorge Rodríguez, y la coordinadora de la Asamblea Nacional de 2015 y dirigente opositora, Dinorah Figuera, se dieron la mano en el escenario de un hotel de Caracas tras firmar un acuerdo.
Desde el Palacio de Miraflores, los coordinadores de la mesa de diálogo de la AN 2015 Dra. Dinorah Figuera y del Gobierno Nacional, Jorge Rodríguez, sostuvimos una reunión con la Pdta. Delcy Rodríguez, tras culminar el tercer ciclo de conversaciones. pic.twitter.com/wbHj8s1IAS
— Jorge Rodríguez (@jorgerpsuv) October 22, 2026
Con ese gesto cerraron la tercera ronda de negociaciones entre el gobierno y la oposición sobre lo que desde Estados Unidos denominan como la “transición política gradual”.
Nadie abordó, sin embargo, si Donald Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, y los altos cargos políticos en Caracas -que ahora responden a ellos- están dispuestos a comprometerse con un cronograma que conduzca a elecciones, según consignó The New York Times.
Jorge Rodríguez preside la Asamblea Nacional del gobierno que encabezaba Nicolás Maduro, capturado en enero durante una incursión militar estadounidense que dejó numerosas víctimas mortales y hoy encarcelado en Nueva York. Trump respalda ahora a ese gobierno y ha elogiado a su nueva líder, Delcy Rodríguez, exvicepresidenta y figura de peso durante años en el aparato represivo de Maduro.
Figuera regresó de su exilio en España para representar a la oposición. Médica de profesión y figura poco conocida en Venezuela, asumió ese papel por haber sido diputada en la legislatura de 2015, que es reconocida como la última elegida democráticamente. Ante un grupo reducido de periodistas, dejó claro dónde reside buena parte del poder.
“Reconozco a Marco Rubio como una figura democrática tanto para Estados Unidos como para Venezuela”, afirmó la líder opositora.
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) October 23, 2026El diálogo sigue abriendo caminos para la paz y la estabilidad de Venezuela. 🇻🇪
Recibí en Miraflores a Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, tras los avances de la tercera ronda de conversaciones de la Mesa de Diálogo. pic.twitter.com/EGehXrpaTZ
Luego se reunió con Delcy Rodríguez en el palacio de Miraflores. La presidenta encargada reconoció “el esfuerzo de las partes sentadas en esta mesa de diálogo por avanzar en materia de garantías políticas para todos”, y criticó a los disidentes. “Todavía existen grupos muy, muy pequeños que se resisten y creen que, provocando incendios -o intentando incendiar el país- y bloqueando calles, pueden ayudar a que Venezuela avance”, señaló.
Un avance lento de las conversaciones -anotó el diario neoyorquino- podría favorecer a Rodríguez. Ante periodistas que viajaron desde Washington, Figuera habló de avances constantes, pero evitó estimar una fecha para los comicios.
Dos mensajes desde Washington
Para Rubio, político cubano-estadounidense de Florida, el desenlace en Venezuela tiene una dimensión personal y de política interna. En el Estado sureño residen muchos venezolanos que huyeron de su país y que critican ante cualquier señal de que el jefe de la cancillería estadounidense no está trabajando por un cambio democrático.
Con miras a una eventual transición democrática, Rubio ha planteado un plan de tres etapas que contempla la estabilización, la recuperación económica y la reconciliación política en Venezuela.

“Lograr una transición pacífica -que es lo que deseamos, una transición pacífica hacia una democracia sólida y duradera- requerirá mucho esfuerzo, algo de paciencia y la celebración de elecciones libres y justas”, declaró tras reunirse con Figuera en Washington el 9 de octubre. Como senador, Rubio fue un defensor de la democracia. Como canciller, ha evitado fijar plazos para ello.
Trump, en tanto, rara vez menciona la democracia o los derechos humanos y ha sostenido en repetidas ocasiones que el país no está preparado para votar. “No creo que estén listos todavía. Ya saben, es algo muy nuevo”, dijo en septiembre. Al mismo tiempo, presume de estar tomando el petróleo venezolano y sus ingresos en beneficio de los estadounidenses.
“El presidente se expresa de manera coloquial”, señaló Figuera al respecto. “Por supuesto, eso nos genera incertidumbre. Pero cuando observo sus políticas concretas -como la inversión en el sector petrolero venezolano- y, paralelamente, su apoyo al proceso de democratización, valoro más sus acciones que sus palabras”, continuó.
En las conversaciones no participa María Corina Machado, la líder opositora más popular del país y Premio Nobel de la Paz 2025. Machado vive exiliada en Panamá y sería la rival electoral más fuerte de Delcy Rodríguez en caso de que regresara al país. Ha pedido elecciones antes de julio de 2027 y asegura que las autoridades venezolanas -cuyos nombres específicos no ha revelado- le han impedido volver en al menos siete ocasiones.
“Estados Unidos no facilita el retorno de figuras de la oposición”, respondió el Departamento de Estado al ser consultado al respecto.

En una entrevista con el diario estadounidense, Machado afirmó que Washington la dejó fuera del diálogo, mientras el Departamento de Estado sostuvo que su partido sí fue invitado. Por su parte, Figuera dijo que no tiene interés en postularse y que sigue considerando a Machado la líder de la oposición.
“No tengo interés -por usar una expresión venezolana- en ‘ladrar en la cueva de María Corina’”, comentó. “Más bien, tal como le dije a ella, mi objetivo es ayudar a allanar el camino. Y, a mi juicio, resulta inconcebible ser quien establece las instituciones y, al mismo tiempo, ser candidata”.
Avances graduales y presión social
En los últimos meses desde la captura de Maduro, el gobierno liberó a cientos de presos políticos, reestableció el acceso a sitios web de medios que estaban bloqueados y propuso modificar la “ley contra el odio”, que según organizaciones de derechos humanos se ha usado para castigar a críticos del gobierno. Los cambios son graduales.
Más de 320 presos políticos siguen tras las rejas, según la organización Foro Penal, y otras leyes represivas continúan vigentes.

Uno de los objetivos del diálogo es confirmar a nuevos magistrados del Tribunal Supremo, órgano que valida los resultados electorales. Juan Miguel Matheus, del equipo negociador opositor, espera concretar esos planes antes de fin de año.
El paso siguiente sería que el Legislativo, dirigido por Jorge Rodríguez, designe un nuevo Consejo Nacional Electoral.
Diplomáticos estadounidenses y Figuera describen a Washington como “facilitador” de las conversaciones. Según un alto funcionario del Departamento de Estado, Estados Unidos trazó una hoja de ruta para las negociaciones y ayuda a costear el alojamiento y los viajes de algunos opositores, en su mayoría aún exiliados. Una cuarta ronda está prevista para noviembre.
Las conversaciones de años anteriores no derivaron en un cambio democrático en un país que fue una democracia funcional hasta que los líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela -en el poder desde 1999- desmantelaron ese sistema.
Hoy todas las partes enfrentan la presión de venezolanos que salen a las calles para exigir mejores condiciones de vida. Una encuesta de Bloomberg publicada en octubre mostró que el 65% de los encuestados desaprueba a Rodríguez.
Matheus sostiene que la próxima ronda será distinta, porque la reputación de varios políticos republicanos, entre ellos Rubio, está ligada a la situación venezolana. “Tienen que lograr que esto funcione”, afirmó. “Creo que este proceso es irreversible”.
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