Las quebradas críticas de la Región Metropolitana amenazadas por el fenómeno de El Niño

El último informe de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) de Estados Unidos es categórico al señalar que mundialmente el fenómeno de El Niño “continúa fortaleciéndose y es probable que se mantenga fuerte o muy fuerte hasta enero-marzo de 2027, con una probabilidad superior a 83%”.
El impacto de El Niño ya es toda una realidad en nuestro país, con eventos de precipitaciones extremos incluso en la Región Metropolitana, algo poco común para esta época del año. De hecho, en menos de una semana, el 8 de octubre se generó un gran aluvión en Las Condes y el 13 un pulso de agua y granizo causó estragos en varias zonas de la capital.
En algunos casos, como en el aluvión reciente, hubo avisos de que una situación así podría ocurrir. De hecho, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), la entidad que entrega información técnica, análisis geológicos y reportes de peligro, ya había dicho tras el incendio y posterior aluvión del verano en Las Condes que es una zona “de alto peligro por remociones en masa del tipo flujo de detritos y por inundaciones”, lo que asociaba “tanto a la fuerte pendiente del terreno como a la condición de zona de descarga de quebradas precordilleranas”. Al mismo tiempo, recalcaba que el evento “no constituye una ocurrencia aislada, sino una reactivación de procesos en un área altamente propensa a este tipo de fenómenos”.

Lo relevante de este informe técnico de febrero es que Sernageomin recomendaba “considerar como zonas críticas todos aquellos sectores que hayan sido afectados anteriormente por fenómenos de remociones en masa e inundaciones”. Tal fue el caso de San Carlos de Apoquindo.
Por ello resulta relevante observar otros riesgos a los que se enfrenta la capital y que en un año de El Ñiño podrían potenciarse. Según Sernageomin, en la RM hubo eventos durante 2026 en al menos nueve puntos frágiles o de peligro posterior a eventos climáticos, según se establece en el Visor Reporte Técnico Remociones en Masa.
Gabriel Candia, investigador del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos de la UDD, señala que “la capital enfrenta principalmente dos riesgos: inundaciones rápidas en sectores urbanos y aluviones o deslizamientos en zonas precordilleranas”. Y sostiene que los sectores más expuestos a aluviones se encuentran en el piedemonte andino, “especialmente en las quebradas y sus zonas de descarga hacia la ciudad, desde Lo Barnechea y Las Condes hasta La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto. En el resto de Santiago, la principal preocupación son los sectores bajos, pasos bajo nivel y áreas urbanizadas donde el agua se acumula rápidamente”.

Los puntos de Sernageomin
Acorde a las advertencias de Sernageomin, uno de estos es la intersección de la Quebrada Las Rocas con el sendero al Glaciar La Paloma en el Parque Yerba Loca de Lo Barnechea. El sector está expuesto al flujo de detritos (descomposición de una masa sólida en fragmentos), el que ya registró un episodio el 18 de enero de este año, evento aluvional similar al ocurrido en 2023. Otro punto de peligro en la misma comuna es la Quebrada Huallalolén, afluente de la cuenca El Arrayán.
Se trata de una zona de generación y alcance de alto peligro de flujo con activaciones recurrentes en los últimos años, afectando infraestructura como casas, piscinas, vías y antejardines. En la misma comuna se suma un tercer punto de peligro: la Quebrada Ñilhue, en el camino a Farellones. Es definida como una zona de generación y alcance de alto peligro de flujo de detritos.
En el visor, evidentemente, también están las quebradas ubicadas en Las Condes: La Honda, Grande, Los Almendros y Apoquindo, parte del mismo sector afectado recientemente por el aluvión. Sernageomin sostiene que es una zona de alto riesgo por remociones de masa, añadiendo que las áreas aledañas a los cauces de estas quebradas presentan potencial de escurrimiento de flujos.
También hay otros cinco puntos de riesgo o peligro en la capital. Dos de ellos están en San José de Maipo: las quebradas laterales cercanas al Sector de El Guayacán, una zona altamente propensa a remociones en masa, y la ruta G-365, camino a Maitenes, que ya tuvo un evento este año.
Hacia Padre Hurtado, el cordón montañoso ubicado en el sector Alto El Rosario es apuntado por tener una baja estabilidad geotécnica, asociada a la acción combinada de precipitaciones intensas y manejo insuficiente de drenaje y aguas lluvias. Sernageomin da cuenta de caída de rocas tras intensas tasas de precipitaciones. En este caso, la institución indicó que estima probable la reactivación o generación de nuevos eventos ante nuevas lluvias.
Finalmente, existen dos zonas de peligro en la que hay además un factor humano asociado. Es el caso de la Ruta G-16 km 28 en Lampa debido a la construcción de un camino. Sernageomin recomienda verificar la regularidad de las obras e intervenciones ejecutadas. Finalmente, y otra vez en Las Condes, el Condominio Vistas del Remanso entra en las advertencias debido a procesos erosivos -socavones y surcos- que derivaron en remociones en masa, como un reciente episodio el 15 de agosto. El área presenta una alta susceptibilidad a la ocurrencia de eventos de este tipo.

Pablo Salucci, geógrafo de la Universidad Católica, pone sobre la mesa otros sectores de riesgo y establece que desde Colina a Puente Alto hay quebradas emblemáticas, presionadas por el desarrollo urbano. “En La Reina la Quebrada de Ramón o San Ramón, hacia La Florida surge la Quebrada Las Perdices, que limita con Peñalolén. También la Quebrada Lo Cañas, que se activan fácilmente. En el Cajón del Maipo la de San Alfonso o la Quebrada de Macul, pero afortunadamente ésta tiene piscinas decantadoras”.
El especialista explica que en el caso de las inundaciones, los puntos críticos o frágiles, “generalmente se dan en torno a los flujos de los ríos y también en torno a las quebradas, los que muchas permiten mitigar finalmente la aparición de estos fenómenos, como el que vimos que fue un flash flood, una inundación repentina”.
Los ríos y los planes
El propio Sernageomin en 2022 dio a conocer otro mapa de riesgo, concretamente de la cuenca alta del río Maipo. Ahí destacaba la microcuenca de San Alfonso, lugar afectado por un aluvión en 2021, así como la subcuenca del río Volcán, la subcuenca del río Yeso y la subcuenca del río Colorado.
Justamente, el Maipo y el Mapocho son los dos ríos principales de la RM con riesgo de desborde asociados a eventos que podría potenciar El Ñiño, aunque también se deben considerar afluentes y otros cauces, como el río Colorado, el río Yeso y el estero Lampa. Estas últimas dos semanas, de hecho, el Mapocho se desbordó en dos ocasiones en Talagante, afectando a asentamientos que, en todo caso, estaban en el lecho del río. San José de Maipo, Pirque, Puente Alto, Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes, Providencia, Santiago, Quinta Normal, Cerro Navia, Pudahuel, Peñaflor, Talagante, El Monte, Buin, Paine, Isla de Maipo, Talagante, Melipilla, Colina, Lampa y Tiltil tienen presencia de estos ríos.
Independiente de estos informes de Sernageomin, La Tercera buscó sin respuesta en varias instituciones una información aterrizada sobre puntos específicos en que estén puestas las alertas. Quizás ello explica que el ministro de Vivienda, Iván Poduje, diera a conocer la licitación de un estudio de riesgos naturales en la precordillera de Santiago que busca identificar amenazas a las que están expuestas determinadas zonas, dentro de los cuales hay 44 quebradas, 10 de las cuales, sin adelantar nombres, son consideradas de alto riesgo.
Al mismo tiempo, Claudio Orrego, gobernador de la RM, señala que la capital necesita de un estudio de riesgos de alcance regional y que sus resultados se incorporen al Plan Regulador metropolitano. “Este instrumento está desactualizado y no contempla adecuadamente todas las amenazas que enfrentamos hoy”.
Salucci señala que el fenómeno de El Niño viene a acentuar temas que ya vienen dados con el cambio climático, lo que tiene que ver con la adaptación y la mitigación que ha hecho el país: las zonas de mayor poblamiento y densidad urbana están acusando de los problemas de planificación.
En este escenario está Santiago y su exponencial crecimiento hacia el oriente, “especialmente en el piedemonte, que tiene funciones ecosistémicas fundamentales para la solución de agua y control de flujos aluvionales”.
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