Se transformó en el máximo goleador histórico de su club, fue elogiado por un eterno rival de Messi y se crió en el Ascenso

En muchísimos debates futboleros, el Ascenso siempre es el tema que queda de lado. Ya sea por desconocimiento o por desprestigio, el tópico se margina y no forma parte de las conversaciones. Pero la realidad siempre se termina imponiendo a los relatos y los jugadores siguen demostrando que, a pesar de no haber nacido en la élite y haberse criado en el barro, pueden pelearle de igual a igual a cualquiera en el más alto nivel. En esta ocasión, el representante de los suburbios fue Martín Ojeda, surgido de Ferro, quien hace rato la rompe en Estados Unidos y que, con su gol al Toronto FC se convirtió en el máximo goleador en la historia del Orlando City.
Ni Kaká, ni Nani, ni Muriel, ni Alexandre Pato. El que se quedó con el logro fue un pibe que salió de Caballito y que tuvo que pelearla para vivir del deporte. Con 48 goles en 157 partidos en el conjunto estadounidense, el argentino desplazó a Facu Torres del top de la lista de los que más la mandaron a guardar.
Las felicitaciones no tardaron en llegar y vinieron de parte de uno que sabe a la perfección lo que es el ruido de la red. Antoine Griezmann, implacable goleador del Atleti y de Francia y a su vez compañero de Ojeda, felicitó al volante y se deshizo en elogios hacia él. ¿Un medio pelo? No, un crack de época que supo pelear mano a mano con un tal Lionel Messi en varias temporadas de La Liga para quedarse con el Pichichi. Tranca.
Las historias del francés
Las historias de Griezmann. (Foto: Instagram @antogriezmann)
Las historias de Griezmann. (Foto: Instagram @antogriezmann)
Las historias de Griezmann. (Foto: Instagram @antogriezmann)
Su paso por el fútbol argentino
De Caballito a las grandes ligas. Del Ricardo Etcheverry a las mejores canchas del fútbol argentino y de la MLS. Llegó al Verdolaga desde su Gualeguaychú natal, donde gracias a una prueba para las divisiones inferiores se estableció y se mantuvo durante toda su etapa formativa. En 2016, a sus cortos 18 años, realizó su debut en la Primera del club y llegó a jugar hasta 45 partidos en la segunda categoría del fútbol argentino.
Ojeda en Ferro.
Las cualidades que demostraba en el verde césped y las responsabilidades que adoptaba siendo muy joven hicieron que un grande se fijara en él: Racing. En la Academia no pudo hacer pie y recaló en Huracán, donde tuvo otro paso fallido. Su lugar en el mundo lo encontró en Godoy Cruz. En Mendoza demostró todo lo que se esperaba de él. Vistió la casaca del Tomba en 97 encuentros y sumó más de 50 participaciones de gol. Demencial.
En 2023 finalmente pudo pegar el salto al exterior y el club que lo acogió fue el Orlando City. Se adaptó desde el minuto uno en que pisó suelo yankee y los números lo reflejaron a la perfección. En todos sus equipos anteriores había marcado un total de 38 tantos. En menos de cuatro años con los Leones ya se convirtió en el máximo artillero sin ser un delantero puro ni mucho menos.

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