El Barça gana poder institucional
El Barça ha rearmado su poder institucional, ocupando ahora una posición que había quedado debilitada durante la crisis 2020-2021. El club azulgrana ha ganado interlocución, influencia y capacidad de maniobra y negociación con LaLiga, la UEFA, los otros estamentos del fútbol, patrocinadores e instituciones públicas. La fotografía actual es muy diferente a aquella que solo mostraba el deterioro de sus relaciones externas.
El Barça ha vuelto al centro del gobierno europeo después de un paréntesis a causa de su persistente apuesta por la Superliga. Rompió con su aparato promotor, la European Super League Company, y solicitó volver a la European Football Clubs (EFC, antiguamente la ECA). En febrero de 2026, la reincorporación fue aprobada por unanimidad y el Barça opta hoy a una vicepresidencia en 2027 después de las reuniones que el presidente Joan Laporta mantuvo con Nasser Al Khelaïfi, presidente del PSG y de la EFC, y Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, en la asamblea de Copenhague de este mes de septiembre, como explicó MD.

Tiene su relevancia porque es una organización que representa a más de 800 clubs europeos y que participa en cuestiones como competiciones, calendario, regulación financiera, transferencias y política comercial. De estar enfrentado al establishment del fútbol europeo a volver a sentarse en la misma mesa. El Real Madrid de Florentino Pérez intenta también recuperar su cuota de poder pero anda todavía muy atrás.
Durante años, la relación entre Laporta y Javier Tebas, el presidente de LaLiga, vivió continuos desencuentros, incluso llegó a ser incluso conflictiva, pero en julio de este año, en la toma de posesión del cargo de presidente culé en su segundo mandato, se produjo públicamente un acercamiento. Laporta entendió que había que mejorar la relación con la patronal y el tono cambió, aunque sigan existiendo discrepancias. El dirigente azulgrana señaló a LaLiga como un colaborador necesario. Ya entonces, en aquel acto con numerosas personalidades, quedó patente que el Barça continúa funcionando a un primerísimo nivel.

En esta ganancia de poder institucional, mucho ha tenido que ver la brillante trayectoria deportiva desde que Hansi Flick está de técnico. Autoridad absoluta e incontestable en LaLiga y títulos. Las federaciones, como la RFEF, tienen más sensibilidad con sus demandas porque sus selecciones se nutren de sus cracks -a Eric, Cubarsí y Raphinha les han protegido en este parón- y cuando va al mercado, ya no se le ve con un club agobiando por la crisis sino con capacidad para negociar.
Como marca, después de una crisis de gestión que hizo dudar sobre el modelo de propiedad y que aún cuesta superar, el Barça ha sabido recuperar la confianza de los sectores económicos. Para financiar el Espai Barça, la entidad tuvo que mantener contactos con bancos internacionales, inversores y grandes empresas, tipo Goldman Sachs y JP Morgan, y recalcular algunos desajustes. Y aunque las condiciones son draconianas, ha aprendido a controlar los mandos.
Este septiembre, los socios aprobaron una nueva financiación de 510 millones para completar el Spotify Camp Nou. La remodelación del Estadi es un proyecto de explotación comercial de un incalculable prestigio, con líneas de negocio que prometen.
Este escenario y cambio de tendencia hizo que Laporta saliese reelegido presidente con un 68% y que la Asamblea respaldase sus decisiones económicas, sin reprocharle ni los retrasos de ejecución del campo ni tampoco la falta de cálculo. Respaldado, no cuestionado. Por delante
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