Un hombre partió de un recóndito lugar en 1998 para volver a casa: lleva 28 años de viaje y ya recorrió 49.000 km sin pisar un medio de transporte

El 1° de noviembre de 1998, Karl Bushby comenzó a caminar hacia el norte desde Punta Arenas con unos pocos cientos de dólares y dos reglas que iban a determinar prácticamente toda su vida adulta. La primera: no utilizar ningún medio de transporte para avanzar en su ruta. La segunda: no regresar a su casa en Hull, Inglaterra, hasta haber llegado allí por sus propios medios.
El proyecto recibió el nombre de Goliath Expedition. Según el sitio oficial del aventurero, al 6 de junio de 2026 había recorrido 49.110 kilómetros y le quedaban alrededor de 900 para completar el desafío.
La frase “sin pisar un medio de transporte” necesita, sin embargo, una aclaración. Bushby ha utilizado vehículos cuando debió desplazarse por razones administrativas o regresar posteriormente a un punto determinado, pero nunca para adelantar su posición sobre la línea continua de la expedición. Esa es la regla que asegura haber mantenido durante casi 28 años.
Del Tapón del Darién al hielo del estrecho de Bering
El recorrido lo llevó primero por Sudamérica. Desde Chile atravesó Argentina, Perú, Ecuador y Colombia. En 2001 afrontó uno de los tramos más peligrosos: el Tapón del Darién, la región selvática entre Colombia y Panamá donde desaparece la Carretera Panamericana.
Luego, continuó por América Central, México, Estados Unidos y Canadá. En 2006 protagonizó una de las hazañas que terminaron definiendo la expedición: cruzó junto al francés Dimitri Kieffer el estrecho de Bering sobre hielo, desde Alaska hasta territorio ruso.

Llegar a Rusia no significó que el camino quedara despejado. Problemas migratorios y de visas lo mantuvieron durante largos períodos sin poder avanzar. A eso se sumaron restricciones internacionales, dificultades económicas y, décadas después, la pandemia de Covid-19.
La guerra en Ucrania complicó todavía más el recorrido original por Rusia. Bushby terminó buscando una nueva línea a través de Asia Central y el Cáucaso. En 2024 cruzó además aproximadamente 288 kilómetros del mar Caspio a nado, acompañado por un equipo de apoyo, para mantener la continuidad de su trayectoria desde Kazajistán hasta Azerbaiyán.
En diciembre de 2025, The Washington Post relató que el exparacaidista británico, entonces de 56 años, esperaba completar la expedición durante 2026. Para agosto ya estaba atravesando el tramo europeo rumbo al Canal de la Mancha.
Ese es, precisamente, el último gran problema geográfico. Para llegar a Inglaterra sin romper sus reglas necesita atravesarlo sin utilizar un vehículo que lo haga avanzar. Entre las posibilidades que ha considerado están conseguir autorización para caminar por el Eurotúnel o, si resulta necesario, nadar el canal.
Cuando empezó, Bushby hizo cálculos con mapas de papel, lápiz y calculadora. Creía que estaría en casa alrededor de 2010. En cambio, el mundo cambió varias veces mientras él seguía avanzando.
Casi 28 años después, su casa ya no está al otro lado del planeta. Está a unos pocos cientos de kilómetros. Pero para alguien que convirtió la continuidad de cada paso en la regla central de su vida, esos últimos kilómetros siguen valiendo exactamente lo mismo que los primeros.
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