Una investigación histórica sobre un enigmático rey de Britania revela algo inesperado: pudo haber sido una mujer
Una nueva investigación de la Universidad de Bournemouth cuestiona la identidad de Verica, un gobernante britano cuyo exilio estuvo relacionado con la invasión romana del año 43 d. C.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
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Durante casi dos siglos, los historiadores han dado por sentado que uno de los personajes más influyentes de la Britania prerromana era un hombre. Su nombre era Verica y gobernaba sobre los atrebates, un pueblo establecido en el sur de la actual Inglaterra. Su importancia histórica no es menor: su enfrentamiento con otros dirigentes britanos y su posterior exilio en Roma estuvieron estrechamente relacionados con la invasión ordenada por el emperador Claudio en el año 43 d. C.
Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Bournemouth (Reino Unido) propone una interpretación que altera esta historia. Verica, tradicionalmente identificada como un rey, habría sido en realidad una mujer. La conclusión procede del análisis de monedas antiguas, testimonios romanos y convenciones utilizadas para identificar a los gobernantes de la Edad del Hierro.
El responsable del estudio es Miles Russell, director de trabajos arqueológicos de la universidad británica, quien considera que la identificación masculina de Verica responde más a los prejuicios de los historiadores del siglo XIX que a las pruebas conservadas. Sus conclusiones, presentadas en la revista Current Archaeology y desarrolladas en el libro Caratacus: Great King of Britain, obligan a reconsiderar el protagonismo femenino en uno de los episodios decisivos de la historia británica.
Las monedas que cuestionan dos siglos de historia
Una de las principales pruebas examinadas por Russell se encuentra en las monedas acuñadas durante el gobierno de Verica. Estas piezas, fabricadas en oro y plata, contienen elementos iconográficos que resultan especialmente reveladores cuando se comparan con las emisiones de otros dirigentes britanos contemporáneos.
Mientras muchos gobernantes representaban figuras masculinas asociadas al combate y al poder militar, algunas monedas de Verica muestran a un personaje de apariencia femenina, estilizado, con el pecho descubierto y montado a caballo mientras sostiene una lanza. Para Russell, esta elección no sería casual y podría reflejar la identidad de quien ejercía el poder.
También aparece una inscripción que durante generaciones contribuyó a identificar al personaje como hombre: REX, la palabra latina utilizada para designar a un rey. Sin embargo, el arqueólogo sostiene que el título podía emplearse para reconocer la autoridad de gobernantes de ambos sexos. La presencia de esta denominación reflejaría, además, la estrecha relación política que mantenía Verica con Roma.
A estas pistas se suma una cuestión lingüística. El nombre Verica termina en la letra a, una característica que también presentan los nombres de otras conocidas dirigentes britanas, como Boudica, que encabezó una rebelión contra Roma en el año 60 d. C., y Cartimandua, gobernante de los brigantes. Aunque esta coincidencia no demuestra por sí sola que Verica fuese una mujer, Russell considera que refuerza su interpretación.

Las monedas, por tanto, constituyen el principal argumento de una hipótesis que plantea una nueva lectura de las fuentes históricas. No obstante, las representaciones monetarias también podían tener un significado simbólico, por lo que identificar directamente una figura con el gobernante que ordenó acuñarla exige cautela.
La dirigente britana que pudo cambiar los planes de Roma
Más allá de su identidad, Verica desempeñó un papel fundamental en las relaciones entre Roma y los pueblos de Britania durante las primeras décadas del siglo I d. C. Su territorio comprendía buena parte de los actuales condados de Hampshire y West Sussex, una región estratégicamente situada en el sur de la isla.
Hacia el año 40 d. C., las disputas políticas terminaron con su expulsión del poder. Verica abandonó Britania y buscó refugio en Roma, donde acudió al emperador Claudio para solicitar apoyo. Este episodio acabaría teniendo consecuencias que superaron ampliamente los conflictos internos de los atrebates.
El historiador romano Casio Dion relacionó la intervención militar del año 43 con la petición de ayuda de un dirigente britano expulsado de su territorio. En la interpretación de Russell, Verica no habría sido simplemente una figura utilizada para justificar la campaña. Su conocimiento de las rivalidades locales y sus contactos políticos pudieron facilitar considerablemente la operación romana.
Para Claudio, la conquista ofrecía una oportunidad extraordinaria de consolidar su posición. Su llegada al trono en el año 41 había estado marcada por circunstancias difíciles y necesitaba una victoria militar que reforzara su prestigio. La crisis política de los atrebates proporcionó una justificación adecuada para intervenir al otro lado del canal de la Mancha.

El resultado fue una expedición que transformó definitivamente el destino de gran parte de Britania. La conquista abrió un periodo de dominio romano que se prolongaría durante casi cuatro siglos, aunque distintas regiones de la isla permanecieron fuera del control efectivo de Roma.
¿Era habitual que las mujeres gobernaran en la Edad del Hierro?
La nueva propuesta sobre Verica adquiere especial relevancia al relacionarla con otras investigaciones desarrolladas por la Universidad de Bournemouth. En enero de 2025, un estudio de ADN antiguo identificó patrones familiares en comunidades britanas de la Edad del Hierro que apuntaban a una organización social centrada en el parentesco femenino.
Los análisis revelaron indicios de residencia matrilocal, una práctica por la cual los hombres se trasladaban a vivir con la comunidad de sus parejas después de contraer matrimonio. Este sistema podía favorecer la continuidad de determinados linajes femeninos y su vinculación con las tierras familiares.
Sin embargo, una sociedad matrilocal no implica necesariamente que las mujeres controlasen todas las instituciones políticas. Lo que muestran estos resultados es que su posición dentro de algunas comunidades britanas pudo ser considerablemente más relevante de lo que tradicionalmente se había supuesto.

La posible identificación de Verica como mujer añadiría un tercer nombre destacado al de Boudica y Cartimandua. A diferencia de la primera, recordada por su resistencia contra Roma, Verica habría apostado por una alianza con el poder imperial para recuperar su posición.
El destino final de Verica continúa siendo desconocido. Tampoco sabemos si regresó a Britania después de la conquista o si consiguió recuperar su autoridad sobre los atrebates. Pero la investigación abre un debate de considerable alcance: hasta qué punto nuestra imagen de los gobernantes de la Antigüedad está condicionada por interpretaciones posteriores. Y, sobre todo, cuántas mujeres pudieron desempeñar funciones políticas decisivas sin que la historiografía tradicional reconociera su protagonismo.
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