Quién es el empresario ruso cercano a Putin que pagó la fiesta posterior a la boda de Donald Trump Jr. en Bahamas

Un acaudalado empresario ruso con vínculos con el presidente ruso Vladimir Putin financió las celebraciones en las Bahamas que siguieron inmediatamente a la boda de Donald Trump Jr. con Bettina Anderson en mayo pasado, según dos personas conocedoras del asunto citadas por The New York Times.
Se trata de Umar Kremlev, el presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), una liga deportiva plagada de escándalos con sede en Suiza, financiada por el gigante energético estatal ruso Gazprom. Recientemente acompañó a Putin en una delegación a China, y está sujeto a sanciones ucranianas que lo describen como un “amigo cercano del jefe del servicio de seguridad de Putin”.
En un comunicado publicado en Instagram, la pareja confirmó que Kremlev pagó dos noches de eventos posteriores a la boda que tuvieron lugar en islas apartadas de las Bahamas.
“Nuestro querido amigo Umar organizó muy generosamente dos noches increíbles de celebración para nosotros tras nuestra boda”, decía el comunicado, que iba acompañado de fotografías que mostraban a los hijos adultos del presidente Trump y a sus amigos celebrando después del matrimonio. “Fue un regalo de bodas extraordinariamente generoso por parte de un amigo, algo por lo que estuvimos -y seguimos estando- increíblemente agradecidos”.
Trump Jr. y su esposa añadieron: “Es lamentable que algo tan personal y alegre pueda reinterpretarse como algo político o siniestro simplemente por quién es una persona o de dónde viene. La amistad no requiere un motivo político. La generosidad no conlleva automáticamente una agenda oculta. Y, a veces, un regalo de bodas es simplemente un regalo de bodas”.
El comunicado no abordó por qué Trump Jr., de 48 años, no pagó él mismo la estancia en la isla y el espectáculo de fuegos artificiales. Recientemente, Forbes estimó su patrimonio neto en unos 300 millones de dólares, destacó The New York Times.
En el comunicado, la pareja explicó que se casaron en una ceremonia íntima con solo sus familiares presentes y que luego lo celebraron con un grupo más numeroso. Añadieron que el viaje de fin de semana, financiado por Kremlev, ya estaba planeado y que inicialmente no tenía como objetivo celebrar la boda.
La noticia fue publicada primero por el sitio de periodismo de investigación ProPublica, que había informado que Kremlev financió la celebración de la boda. El empresario ruso no respondió a la solicitud de comentarios hecha por el diario The Wall Street Journal.
El presidente Donald Trump no asistió a la boda de su hijo, que se celebró durante el fin de semana del Día de los Caídos. “No tengo ni idea de quién es Umar, nunca he oído hablar de él”, dijo el mandatario en un comunicado, en el que hizo una distinción entre la ceremonia y los eventos posteriores a la boda. “Fue una fiesta posterior en su honor. ¡No es para tanto!”.
La primera dama Melania Trump, quien no asistió a la boda ni a la fiesta posterior, se distanció de los eventos. “La señora Trump no tiene, ni ha tenido nunca, ninguna relación con el señor Kremlev”, según un portavoz de la primera dama que habló con The Wall Street Journal. “La señora Trump no participó en absoluto en la organización de la boda y no tuvo conocimiento de ningún aspecto de su planificación financiera”.
En las fotos de la celebración en las Bahamas que vio The Wall Street Journal, los invitados posaron bajo un corazón, y una invitada subtituló su publicación “la boda del siglo”. En una entrevista con el Journal, un invitado a la boda recordó haber visto a un grupo de personas que hablaban ruso, pero el invitado no sabía quiénes eran.

ProPublica indicó que en la fiesta del 24 de mayo, bailarinas con poca ropa, tacones de aguja y gorros de marinero actuaban para Trump Jr. y sus invitados. “Era la última noche de su boda, una fastuosa fiesta de tres días celebrada en dos islas privadas ultraexclusivas. Un pastel de cinco pisos con confeti había sido transportado en avión desde Florida, y helicópteros e hidroaviones aterrizaron en las islas antes de que los invitados se instalaran en sus villas frente al mar. Esa noche en la playa, Trump Jr. alzó a su esposa en brazos mientras fuegos artificiales se lanzaban desde una barcaza sobre el mar”, indicó el portal.
“Fue todo lo que habíamos soñado y más”, escribió su esposa posteriormente en Instagram.
Según documentos revisados por ProPublica y entrevistas con tres personas familiarizadas con el evento, Kremlev costeó cientos de miles de dólares en gastos de la boda. El oligarca pagó el arriendo de una de las islas privadas donde se celebró la recepción y donde se alojaron los invitados. También estuvo a cargo de otros gastos importantes, como el espectáculo de fuegos artificiales, y su equipo colaboró en la planificación del evento. Los pagos de la boda procedían de una entidad afiliada a la IBA en Dubai, que la asociación utiliza para sus transacciones financieras.
La lista de invitados contaba con alrededor de 50 personas. Entre ellas figuraban Jared Kushner -el cuñado de Trump Jr. que ha estado ayudando a liderar las negociaciones del gobierno estadounidense con Rusia por la guerra en Ucrania-, su hermano Eric Trump y Kremlev, un hombre imponente con la cabeza rapada que hablaba un inglés limitado. El oligarca formaba parte de un grupo numeroso cuya presencia desconcertó a los demás asistentes. En ocasiones, se mantenían apartados, hablando ruso.
“La relación de Kremlev con Trump Jr., hasta ahora desconocida, representa un hecho extraordinario: un miembro del círculo de Putin financiando al hijo del presidente y obteniendo acceso íntimo a la familia Trump. Durante una década, el gobierno de Putin, considerado uno de los principales adversarios de Estados Unidos, ha sido acusado de intentar influir en las elecciones estadounidenses. Los intentos de Rusia por acercarse a los Trump antes de las elecciones de 2016 desataron una controversia que marcó gran parte del primer mandato del presidente”, indicó el portal.
Por su parte, The New York Times denunció que “los pagos supusieron una flagrante violación de las normas éticas para la familia de un presidente estadounidense”.
“Para evitar injerencias extranjeras, por lo general se espera que la familia de un presidente se mantenga al margen de este tipo de regalos personales y costosos, especialmente cuando provienen de alguien de un país como Rusia, un adversario conocido por promover subrepticiamente su agenda geopolítica. La preocupación, según señalan los expertos en ética, radica en que un actor extranjero podría agasajar con regalos a un miembro de la familia del presidente y, con el tiempo, esperar algo a cambio”, indicó el periódico.
De hecho, expertos en seguridad nacional expresaron su alarma ante la aceptación por parte de Trump Jr. de la generosidad del oligarca ruso, afirmando que planteaba una pregunta urgente: ¿Qué motivó al Kremlev a gastar una fortuna en cultivar esa conexión?
“Si estoy pagando tu boda, en algún momento me deberás algo”, dijo a ProPublica, Frank Montoya Jr., un exfuncionario del FBI con una larga trayectoria que ocupó altos cargos en contrainteligencia. Los oligarcas como Kremlev suelen actuar en coordinación con el gobierno ruso. Si bien no está claro si esto ocurrió en este caso, Trump Jr. se puso en una situación delicada, afirmó Montoya. “Esto debería ser impensable para el hijo del presidente. Punto final”.
“Un regalo proveniente de una fuente tan inusual hace saltar las alarmas sobre el asunto”, afirmó Kedric Payne, director del programa de ética del Campaign Legal Center. “Cambió por completo mi percepción de hasta qué punto están llegando los excesos en estas cuestiones éticas”, comentó al Times.
Relación con el hijo de Trump
Según The Wall Street Journal, Kremlev ha estado trabajando para expandir la influencia de su Asociación Internacional de Boxeo, que preside desde 2020, y ha mantenido varias reuniones con Donald Trump Jr. desde que el presidente Trump asumió el cargo. Kremlev comenzó a boxear en su ciudad natal, Serpukhov, al sur de Moscú.
El año pasado, Kremlev se sentó junto a Donald Trump Jr. en un panel de una conferencia en Estambul, acompañado por Rasheda Ali Walsh, hija de Muhammad Ali. “El presidente Kremlev y Donald Trump Jr. dejaron claro que esta alianza no se quedará en un simple símbolo”, declaró la IBA en un comunicado tras la conferencia.
El 24 de mayo, en medio de las celebraciones bahameñas que él mismo financió, Kremlev publicó una foto suya caminando por el bosque con una camiseta que mostraba una imagen de Vladimir Putin y decía: “¿Quién tomó Berlín por asalto?”.
A principios de este verano, la IBA de Kremlev organizó su primer torneo de boxeo a puño limpio en EE.UU. con una cartelera de 10 combates de boxeo, artes marciales mixtas, kickboxing y peleas a puño limpio. El evento iba a ser presentado por el polémico exkickboxer profesional Andrew Tate, quien entonces se encontraba de regreso en EE.UU.
El medio ruso independiente Proekt señaló que Kremlev se llamaba Umar Lutfulloyev y que tenía antecedentes penales por extorsión y agresión.
Según informó The Washington Post en 2024, como presidente de la Federación Rusa de Boxeo, Kremlev obsequió a Putin un guante de boxeo de diamantes, y líder del Kremlin le otorgó la prestigiosa condecoración estatal conocida como la Orden al Mérito a la Patria. En abril, Putin le concedió otra distinción: la Orden de la Amistad.
Exaltos cargos de la IBA afirmaron que Kremlev tenía una clara agenda política. “Umar se deja influenciar por Putin. Utilizaba el deporte para ejercer influencia política blanda”, dijo un exmiembro de la junta directiva de la IBA a ProPublica. “Es geopolítica. Que sea boxeo es pura casualidad”, añadió.
Kremlev, de 43 años, también participa activamente en una organización llamada Healthy Fatherland, dirigida por la hermana gemela de su esposa, de 23 años. Este grupo, que promueve la alimentación saludable y el deporte juvenil, está sujeto a sanciones ucranianas por su presunta participación en un programa de secuestro de niños ucranianos de territorios ocupados y su reubicación bajo el pretexto de “rehabilitación”.
La estrecha relación de Kremlev con el gobierno lo ha enriquecido. Según Proekt, Putin utilizó los recursos del Estado para convertir al empresario en un actor dominante en la industria rusa de apuestas deportivas, y una de sus empresas fue elegida para operar la lotería nacional. Después de que Putin nacionalizara la mayor concesionaria de automóviles de Rusia en 2023, Kremlev también se convirtió en su propietario.
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