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Tuesday, October 6, 2026

Estudiantes se repuso de los golpes de la última semana goleando 3-0 en el final a Gimnasia de Mendoza

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Estudiantes se sacó la bronca de una semana para el olvido, en la que perdió la Supercopa Internacional y quedó fuera de la Copa Argentina. La tarde-noche en su estadio UNO ante Gimnasia, de Mendoza, le sirvió para mostrarse a sí mismo que su fuego sagrado está latente entre miles de complicaciones. Le mojaron la oreja y reaccionó con fútbol y muchos goles: ante la mirada de Marcos Rojo, su reciente refuerzo, goleó 3-0 por el torneo Clausura.

Su entrenador Alexander Medina no puede cerrar los ojos tranquilo por las noches. Ni siquiera permitirse un pestañeo ligero al costado de la línea de cal. Porque, de repente, un final de año pleno de ilusiones se está torciendo y el triunfo fue un alivio. El corazón mantiene las expectativas encendidas de cara a la semifinal de la Copa Libertadores, pero la cabeza sabe que las preocupaciones, acumuladas e inesperadas, están apedreando el camino. Cada paso es un dolor renovado.

Yael Falcón Pérez cobró correctamente el penal para Estudiantes, pero dejó pegar demasiado al conjunto mendocino.FOTOBAIRES-Nacho Amiconi

Incluso, en una jornada como la de este lunes, en la que el Cacique intentó imponer cierta prudencia dentro del claro objetivo de no ceder terreno local. Porque pasó una semana en la que el Pincha perdió demasiado. No sólo por la obvia doble frustración de la polémica Supercopa Internacional perdida contra Rosario Central (3-1) y la eliminación de la Copa Argentina en manos de Platense, sino también por las lesiones de Gabriel Neves y Jalil Elías, ruedas de auxilio que se sumaron a la baja de Joaquín Correa.

Ante el club mendocino, le urgía el triunfo para no quedar lejos de los ocho que clasifican a los octavos de final del campeonato y, a la vez, no perder el tren de la tabla anual que lo pueda depositar en las copas internacionales del 2027. Entonces, el técnico uruguayo optó por siete titulares, pero que Guido Carrillo fuera al banco de suplentes y que Alexis Castro viera el partido desde la platea. Una butaca debajo de la que se sentó Marcos Rojo: rescindió con Racing y este martes se realizará la revisión médica para reforzar al equipo de cara al sueño de la Libertadores. Mientras tanto, volvió a su primera casa para presenciar la goleada.

Aun con esos cuidados, la incredulidad se potenció. Un choque a los diez minutos de juego, producto de un desarrollo constantemente friccionado, dejó rengueando a Ezequiel Piovi por un dolor cercano a la altura de la cadera. El DT no quiere más sustos y quiso sacarlo de inmediato, pero el volante pidió seguir. 12 minutos más tarde, su resistencia se terminó y debió dejarle el lugar a Bautista Kociubinski. De hecho, sería la molestia del dolor, pero mejor prevenir que curar.

Si bien Estudiantes evidenció una postura inicial algo tímida, quizás por esa mente que viaja por Flamengo y sus figuras, y el visitante se aprovechó para morder los dientes y aproximarse más al peligro de gol, mucha responsabilidad tiene el árbitro Yael Falcón Pérez. “¡Chiqui Tapia, botón, sos un hijo de p..., la p... madre que te parió!“, cantó la gente tras lo ocurrido contra los rosarinos (y la zaga completa). Ese enojo se multiplicó con la pasividad del juez.

El partido fue tomando temperatura por la cantidad de faltas que sumó Gimnasia sin tarjeta y, en efecto, el conjunto rojiblanco pasó a pelearlo como si fuera una final. 16 infracciones se repartieron en 40 minutos. Hasta que la primera amarilla se la llevó Tomás O’Connor, probablemente cuando menos lo ameritaba. A esa altura, el público ya se le caía encima al referí.

El desahogo de Edwin Cetré al convertir el penal y abrir el resultado que terminó siendo goleada.FOTOBAIRES-Nacho Amiconi

El orgullo Pincha pudo más y, desde ahí, se adueñó del trámite sin atenuantes. Falcón Pérez siguió errando: insólitamente dejó pasar un duro choque de cabezas entre Carrillo (terminó sangrando) y Agustín Módica -necesitó ser reemplazado- (el reglamento indica el freno inmediato) para permitir un contragolpe blanquinegro que casi termina en gol. Pero no erró en cobrar el penal que Diego Mondino le hizo al 9 y convirtió Edwin Cetré, a los 37.

El compacto de la goleada de Estudiantes

El final fue una fiesta. Porque Fabricio Pérez, otro ingresado, hizo un doblete en los últimos cuatro minutos. El primero, mediante una contra solitaria desde su propio campo; el último, con un testazo esquinado. Estudiantes ganó, goleó y se recuperó, aunque sigue luchando con las preocupaciones.

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