Confirman cuál es la frecuencia cardíaca de Pogacar en reposo
El estreno de la serie documental 'Anatomy of a GOAT' (Anatomía del mejor de todos los tiempos) ha servido para conocer más sobre Tadej Pogacar. Casi una hora de contenido centrado en distintos aspectos del ciclista esloveno que le han servido para convertirse en una leyenda viva del deporte. El documental repasa desde su postura hasta sus entrenamientos pasando por su rutina de sueño.

Uno de los apartados más destacados del programa es el dedicado a cómo funciona su cuerpo. Kristen Holmes, científica del deporte, explica una de las claves de Pogacar: cómo funciona su corazón. La profesional destaca un aspecto clave para el rendimiento del esloveno: "La frecuencia cardiaca de Pogacar en reposo es de 38 pulsaciones por minuto. El promedio de un hombre de su edad es de 59. Esto apunta a un sistema cardiorespiratorio más eficiente"
La científica va más allá: "El otro indicador importante es la variabilidad de la frecuencia cardiaca, que literalmente es el intervalo de tiempo entre latidos. Cuando más variable es ese intervalo, más preparado estás para soportar una carga. La de Tadej es de 100 y la de sus compañeros ronda los 80. Es decir, él tiene que esforzarse menos para obtener el mismo rendimiento".
Esa diferencia es evidente para sus propios compañeros. Tim Wellens, uno de los mejores gregarios de Pogacar y un clasicómano como pocos en el mundo, llegó a decir que "es más fácil participar en una carrera que entrenar a dúo con Tadej".

Otro de sus compañeros, Mateo Trentin, recordaba su época junto al esloveno: "Corrí tres años en UAE. Había entrenamientos en los que él tiraba todo el día y, aunque los gregarios iban relevando, él seguía ahí".
Obviamente, los que más han sufrido el nivel de Pogacar son sus rivales, no sus compañeros. Uno de ellos fue Geraint Thomas, quien consiguió ganar el Tour en 2018 antes del auge del esloveno. El ciclista británico recuerda un momento que permite ver la diferencia entre unos y otros: "Estábamos en Lieja compitiendo, pedaleando a más de 400 vatios. Se acercó a mí y empezó a chalar tranquilamente. Yo le dije 'tío, ahora mismo no puedo hablar'. Tenía un par de marchas más que yo, sin duda".
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