Inspirar para proteger el corazón: así avanza la radioterapia frente al cáncer de mama
Una inspiración profunda, mantenida solo durante unos segundos, puede cambiar la posición del corazón y reducir la radiación que recibe durante el tratamiento.
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Respirar es un gesto automático, pero en la radioterapia del cáncer de mama puede convertirse en una parte esencial del tratamiento. Al tomar aire profundamente, los pulmones se expanden, el tórax gana volumen y el corazón se separa de la mama izquierda, una zona con la que mantiene una estrecha proximidad anatómica.
Ese pequeño cambio de posición es la base de la técnica de Inspiración Profunda Mantenida, también conocida como DIBH por sus siglas en inglés (Deep Inspiration Breath Hold). Su objetivo es claro: administrar la dosis necesaria sobre la zona que debe tratarse reduciendo, en la medida de lo posible, la exposición del corazón a la radiación.
Un gesto sencillo con un efecto anatómico relevante
“Durante una sesión con DIBH, la paciente realiza una inspiración profunda y mantiene el aire durante los segundos en los que se administra la radiación. Después puede respirar con normalidad antes de repetir el proceso si es necesario”, explica el doctor Jorge Contreras, jefe del Servicio Integral de Oncología del Hospital Quirónsalud Málaga.
No se trata de que la respiración cure o sustituya al tratamiento: es una herramienta que permite modificar temporalmente la posición de los órganos para crear unas condiciones anatómicas más favorables. Al aumentar el volumen pulmonar, el corazón se desplaza y queda más alejado del campo de irradiación.
Esta técnica cobra especial importancia en los tumores de la mama izquierda. “Conseguimos separar el corazón del campo de tratamiento y, por tanto, disminuir la radiación que puede llegar hasta él”, explica la doctora Miriam Palomas, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital Quirónsalud Málaga.
La finalidad es proteger los tejidos sanos cercanos sin perder eficacia sobre la zona que requiere tratamiento.

Una radioterapia guiada también por la respiración
La aplicación de esta técnica comienza mucho antes de la primera sesión. El equipo estudia la anatomía de cada paciente, planifica el tratamiento y comprueba si la inspiración profunda mantenida resulta adecuada en su caso.
También se explica a la paciente cómo realizar la respiración y cómo mantenerla de forma estable durante breves intervalos. Técnicos de Oncología Radioterápica y profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental en este acompañamiento, que ayuda a que el procedimiento se realice con seguridad y precisión.
La radioterapia actual no consiste únicamente en dirigir radiación hacia una zona concreta. Requiere calcular dosis, delimitar con exactitud el área de tratamiento y tener en cuenta el movimiento natural del cuerpo. La respiración, lejos de ser un elemento secundario, puede incorporarse a esa planificación para minimizar la radiación que reciben órganos próximos.
Cinco sesiones: qué significa el ultra-hipofraccionamiento
La DIBH puede combinarse con otra evolución importante en el tratamiento del cáncer de mama: el ultra-hipofraccionamiento. Este término describe esquemas en los que la radioterapia se concentra en menos sesiones que los tratamientos convencionales.
En pacientes seleccionadas, el tratamiento de radioterapia de la mama puede completarse en cinco sesiones, en lugar de prolongarse durante varias semanas. La reducción del número de visitas puede facilitar la organización de la vida cotidiana y disminuir los desplazamientos al hospital.
Sin embargo, no todas las pacientes tienen la misma indicación. La decisión depende de diversos factores clínicos, entre ellos las características del tumor, el tipo de cirugía realizada y la zona que necesita recibir radiación.

Personalizar también es proteger
La incorporación de técnicas como la inspiración profunda mantenida refleja la evolución de la radioterapia hacia tratamientos cada vez más ajustados a cada persona. La tecnología permite afinar la administración de la dosis, pero esa precisión solo cobra sentido cuando se integra en una planificación individualizada.
En el Hospital Quirónsalud Málaga, la combinación de DIBH y esquemas de ultra-hipofraccionamiento permite abordar determinados casos de cáncer de mama con un doble objetivo: tratar de forma eficaz la enfermedad y limitar al máximo el impacto sobre los órganos sanos.
Porque en oncología, avanzar no significa solo tratar más rápido. También significa hacerlo con más precisión, con menos carga para la paciente y con una mirada puesta en su calidad de vida durante y después del tratamiento.
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