Reseña. Las palabras y los mitos, de Isaac Asimov

Desde su origen en la base de la cultura occidental, la mitología griega no ha dejado de fascinar a los sabios. Como el caso del escritor estadounidense de origen ruso Isaac Asimov (Petróvichi, 1920- Nueva York, 1992), un espíritu ilustrado que abrió caminos y que hizo de la creación y la difusión del saber una forma de vida.
Este brillante contador de historias, emigrado a los tres años a Brooklyn con su familia, se interesó desde bien temprano en las ciencias y en las letras. Pronto publicó sus primeros cuentos en revistas de ciencia ficción y luego se propuso también explicar el mundo de la ciencia al gran público en numerosas obras de divulgación.
Así ayudó a generaciones, por esa doble vía de conocimiento, desde la ficción y desde el ensayo, a entenderse como individuos y como sociedad, siendo uno de los tres grandes de la ciencia ficción, con Arthur Clarke y Robert A. Heinlein, en la edad de oro del género.
Entre su rica constelación de libros, algunos verdaderos clásicos e incluso llevados al cine, se reeditó en español un ameno recorrido por el bosque encantado de la mitología griega y romana, Las palabras y los mitos, una obra de 1961 sin fecha de vencimiento, como los mitos de los que habla.
Allí retoma los relatos sobre dioses y héroes y explica cómo esas viejas historias perduran hasta la actualidad en las palabras que usamos a diario, en la etimología de nuestro vocabulario, confirmando la influencia determinante de la mirada griega y romana desde el fondo de los siglos.
De los titanes a las sirenas, de las furias a la fortuna, se ocupa de entrelazar la saga mitológica no solo con las palabras corrientes, sino que se refiere extensamente a los nombres con que numerosos hallazgos científicos, a manera de homenaje, recibieron de ese panteón ancestral.
Asimov integra conocimientos de etimología, ciencia, mitología y algo más, siempre algo más, con el estilo claro y cálido con que tuvo acostumbrados a millones de admiradores dispersos en países y en idiomas.
“La mayoría de nosotros fuimos iniciados en los mitos griegos durante la juventud, pero solo nos enseñaron a considerarlos como interesantes cuentos de hadas e historias de aventuras. Sin embargo, como se ve, se trata de mucho más que eso. Son parte de nuestra cultura, y nuestro lenguaje, en especial el científico, se deriva fundamentalmente de ellos”, dice en la introducción, antes de lanzarse al origen del universo, al caos inicial del que surgió el mundo, la humanidad y la civilización.
De eso van estas páginas sobre dioses y semidioses, sobre esta especialidad en sí misma que es el estudio y la difusión de la mitología, de su alcance y significado, desde una mirada humanista, racional y universal.
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