Nico Ojeda: "En Argentina, jugar bien o mal no interesa tanto, lo que importa es ganar, como aquí en el Barça"
Bien, bien, encantado de cumplir el sueño de estar en el Barça. Es el sueño que uno tiene de pequeño, que por lo menos tenía yo de pequeño. Cuando llegas aquí, de momento es disfrutar y aprovechar la oportunidad.
Mejor inicio de temporada no podríais tener, después de lograr los dos primeros títulos en juego de la temporada, la Lliga Catalana y la Supercopa de España.
Por suerte, hemos empezado bien. Creo que es fruto de todo el trabajo de la pretemporada. Ha sido una pretemporada atípica, bastante larga, pero también lo hemos aprovechado y nos ha venido bien también a los nuevos para coger el ritmo y el estilo de juego del entrenador.

Siempre es importante empezar bien y más en un club como el Barça en el que la exigencia es máxima.
Acá es ganar, ganar y ganar, y para eso estamos. A mí me encanta ganar, no me gusta para nada perder y trabajamos cada día para eso. Sabemos cuál es la responsabilidad y la exigencia de representar este escudo.
A mí me encanta ganar, no me gusta para nada perder y trabajamos cada día para eso. Sabemos cuál es la responsabilidad y la exigencia de representar este escudo
Nico Ojeda
Hablabas antes de la adaptación al estilo de juego del entrenador, ¿qué te pide Ricard Ares?
De momento, ha sido adaptarse, de hecho todavía lo estoy haciendo, pero básicamente disfrutar. Lo que tiene un argentino, lo que tenemos los argentinos es esta garra, estas ganas, esta pasión, este espíritu trabajador que tenemos, demostrarlo y compartirlo. Somos tres jugadores nuevos, cuatro con el portero, y es adaptarnos al estilo de juego que ya tenían. Nos pide que defensivamente seamos una piña, muy fuertes atrás, y delante también, porque es el Barça y hay que jugar bien. Pero el hockey ha cambiado mucho y los partidos ya no se ganan por el escudo.

De hecho, naciste en Mendoza, en una de las capitales del hockey patines.
En Argentina, el deporte en sí se vive de otra manera y somos muy apasionados y sí, yo he crecido en Mendoza. Estuve en el Club Petroleros YPF hasta los 18 años. Después tuve un mini paso del Club Médano de Oro, en San Juan. Estuve tres meses y de ahí ya me fui a Viareggio (Italia).
El entrenador nos pide que defensivamente seamos una piña, muy fuertes atrás, y delante también, porque es el Barça y hay que jugar bien. Pero el hockey ha cambiado mucho y los partidos ya no se ganan por el escudo
Nico Ojeda
Empezaste a patinar casi antes que a andar, con dos años y medio. ¿Había tradición en casa?
Mi madre era maestra de un colegio y tenía jugadores como Darío Giménez. Yo hacía natación con mi hermano, pero luego insistieron a mi madre de llevarnos a jugar al hockey y mi madre nos llevó. Yo tenía dos años y medio. Mi hermano, cinco. Nos encantó. Mi madre me cuenta, porque yo no me acuerdo, que me encantaba tener el stick y la bola pero no me quería poner los patines. Jugaba en casa y rompí vidrios, era bastante inquieto.
¿Qué te daba el hockey que no te diera otro deporte, porque también jugaste a futbol?
Se me daba también un poco bien el fútbol. Fui una vez a probar al Godoy Club, un equipo de Mendoza. Esto fue a los doce años, pero hice el balance. Llevaba desde que nací con los patines, es lo que me gusta, es lo que disfruto y me decidí por el hockey.

¿Qué es lo que le gusta del hockey?
Creo que es un deporte muy divertido, es un ida y vuelta permanente. Es un deporte que se practica en un lugar estrecho y en diez segundos puede pasar de todo. Esto es lo lindo y divertido del hockey, que hasta el último minuto puede pasar de todo.
El hockey patines es un deporte muy divertido. Es un ida y vuelta permanente. Es un deporte que se practica en un lugar estrecho y en diez segundos puede pasar de todo. Esto es lo lindo y divertido del hockey, que hasta el último minuto puede pasar de todo
Nico Ojeda
A los 18 años hizo las maletas rumbo a Europa, no debería ser fácil realizar este cambio de aires.
No, no fue fácil, pero algo que ya tenía en la cabeza desde muy pequeño. Me llegó la oportunidad a los 16, pero en mi casa, que a día de hoy lo agradezco, primero estaban los estudios, en el sentido que hasta los 18 tenía que terminar la secundaria. Estaba esperando una oportunidad y por suerte llegó. Fue difícil, pero mi familia sabía que era algo que yo quería desde pequeño. En Italia no conocía a nadie, pero me gustan los desafíos e ir a la aventura. Tenía muy claro el objetivo que tenía, lo que quería hacer y dónde quería llegar.
¿Cómo fue la adaptación en Italia?
Soy muy de familia. No me escondo y soy muy de amigos, por eso todos los años me vuelvo a Argentina para recargar las pilas. La parte difícil fue que llegué en plena pandemia. Salir de Argentina me costó. Hice viajes en bus que eran el triple de horas de las habituales, luego papeles por aquí y papeles por allá, perdí un vuelo.
¿Qué consejos te dieron tus padres antes de emprender el viaje a Italia?
Que fuera con cuidado. Ya había viajado a Italia cuando tenía 15 años, un poco ya sabía lo que era viajar solo, pero ellos estaban tranquilos porque soy una persona bastante atenta y no me dejo engañar. Es verdad que a día de hoy sigue costando porque estamos muy unidos. Hablamos todos los días.
Es verdad que me gusta marcar goles, soy un jugador muy ofensivo, que se deja la vida defensivamente y sí, quieras o no, vivo del gol, pero me he criado con el gol. Trato de ser completo, de aportar bastante en defensa y en ataque. Soy muy apasionado y no me gusta perder. Me dejo la vida en cada bola
Nico Ojeda
Tu experiencia en Italia, ¿fue como te esperabas?
Fue de menos a más. Empecé en una segunda categoría de Italia porque estaba todo parado en Argentina y vi que era el momento de irme. Al siguiente año ya fui a un primera. Luego tuve una lesión y luego fui a Valdagno, donde creo que me fue bien y luego a Lleida.
Hiciste 16 goles con el HC Valdagno, mal no te fue.
El tema de goles no es algo que tenga en mente, sino más bien en ayudar al equipo, en ser un jugador completo.
¿Cómo surgió la opción de ir al CE Lleida Llista Blava?
Me llamó el entrenador Folguera (Albert) y lo vi como una buena oportunidad de estar ya en el hockey español y de crecer más, de completarme más como jugador, cambiar de liga, crecer en aspectos defensivos y tácticos. Lo vi como un proyecto. Me vino bastante bien. Estuve tres años y me trataron muy bien.
Y llegó la llamada del Barça.
Sí, se decía que había interés. Uno lo cree, pero hasta que no te llaman no sabes si es verdad. Fue algo que te impacta en el momento. Era un sueño que tenía y quería cumplirlo. Quedarme cedido un año más en el Lleida me costó porque quería estar ya en el Barça, pero a la vez hay que ser realistas y seguir creciendo. Y me vino bastante bien porque pudimos ganar la Copa de Europa y acabé siendo el máximo goleador.
Nadie puede negar tu olfato goleador. La temporada pasada fuiste el máximo goleador de la Ok Liga con 26 dianas.
Es verdad que me gusta marcar goles, soy un jugador muy ofensivo, pero que a la misma vez se deja la vida defensivamente y sí, quieras o no, no vivo del gol, pero me he criado con el gol. Trato de ser completo, de aportar bastante en defensa y en ataque. Soy muy apasionado y no me gusta perder. Me dejo la vida en cada bola.

Dices que eres ambicioso, pero desde tu presentación has dicho que quieres ganar los seis títulos en juego de esta temporada.
Sí, es lo que lleva representar este escudo, pero con tranquilidad. Llevamos dos de dos, y a todo el grupo le da confianza.
El inicio de temporada es exigente, con el Igualada y el Liceo, ¿te gusta empezar con tanta exigencia?
Sí, se vienen partidos muy importantes. Aquí, en el Barça hay que ganar con quien sea. Se viene un Tourmalet de partidos, pero lo afrontamos bien, con confianza, se ha formado un buen equipo.Ser nueve en la plantilla, te obliga y te exige más en el día a día.
¿Cómo viviste el Mundial?
Sufriendo, porque fui parte del proceso. Me quedé a las puertas. Me chocó un poco, pero hay que aceptarlo. Una vez que quedas fuera del equipo quieres que gane tu país y más conociendo a los chicos. Sufrí hasta el último minuto. En Argentina, jugar bien o mal no interesa tanto, lo que importa es ganar, como aquí en el Barça.
¿Tienes tiempo de seguir estudiando?
Sí, estoy haciendo Administración de Empresas, me queda poquito, tres asignaturas. Ahora ha sido un cambio bastante grande, que me ha desestabilizado en el tema de los estudios, pero ahora que me estoy asentando al club ya estoy volviendo a los estudios.
¿Te está gustando Barcelona?
Sí, sí, por suerte encontré un piso cerca del club, a 15 minutos, y vengo caminando. De pequeño no me imaginaba estar caminando al lado del Camp Nou. Disfruto del momento, del día a día, de la ciudad, que me está gustando.
Y a nivel de comida, ¿has descubierto algún nuevo plato que te apasione?
Yo soy muy tradicional, soy muy de comidas argentinas, en Lleida y en Italia me adapté rápido a la comida. Me gustan las tortillas, no le hago asco a nada, pero lo que mas me gusta es lo de mi país. No lo puedo evitar.
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