Histórico doble campeón del Godó, nº 4 y finalista del US Open, obligado a la retirada: "Es algo triste"
En pleno dominio de Rafa Nadal en la tierra batida, en el Trofeo Conde de Godó, emergió una figura histórica que dominó las ediciones de 2014 y 2015 en el RCT Barcelona. Entregó su corona al rey en la final de 2016, pero hizo historia como el primer campeón asiático de la historia, junto a su entonces entrenador Michael Chang.
Una figura simpática, de cortesía excelsa y una sonrisa perenne cuando hablaba de la ciudad condal, en cuanto desgranaba sus preferencias gastronómicas, entre las que se hallaba la paella.
Son doce títulos en su carrera, en 27 finales disputadas. La más relevante, la que perdió en el US Open de 2014 ante el croata Marin Cilic, después de que entre ambos dejasen fuera a Roger Federer y Novak Djokovic en las semifinales de Nueva York.

Venerado en su país, Japón, se alzó al número cuatro mundial, permaneció durante temporadas codeándose con los top-10, los mejores del tenis mundial. Pero Kei Nishikori se fue apagando a base de continuas lesiones, que invadieron cada parte de su cuerpo.
Sin margen para la supervivencia, esta primavera anunció que colgaba la raqueta, a sus 36 años, esta misma temporada. El torneo ATP 500 de Tokio, que conquistó un par de veces, le otorgó una invitación para que se pudiera despedir en un escenario a la altura de su relevancia, especialmente entre los aficionados nipones.

Nishikori, actualmente en el puesto 346 del ranking mundial, se marchó dignamente, con una peleada derrota ante un semifinalista del pasado US Open, el estadounidense Frances Tiafoe, 6-4 y 6-4.
"Me entusiasma jugar en Japón, pero también sé que es mi último momento, así que es algo triste", significó Kei Nishikori, quien a los 14 años se marchó a Estados Unidos con una beca para completar su formación tenística.
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