Sacudida en las bandas
La explosión de la mejor versión del Barça de Flick ha aparecido en nuestras vidas en pleno mes de septiembre. Sin avisar. Había notables expectativas, pero la experiencia aconsejaba pensar que el crecimiento sería progresivo. Sí, era indiscutible que Rodri inyectaría autoridad y madurez, pero también queríamos comprobar el rendimiento de Raphinha como nueve, mejor imposible, o la adaptación de Adeyemi y Gordon al plan blaugrana, con buena nota para empezar. A partir de ahí, todo más o menos, estaba en el guion porque estaba encarrilado.
En cambio, Flick ha sacudido los dos laterales. Como siempre, sin hacer ruido. No son decisiones menores cuando significan un cambio en el orden establecido desde que él era el entrenador. Koundé y Balde fueron fijos hasta que descubrió a Eric en la derecha como alternativa y Cancelo le dio muchas soluciones ofensivas en la banda izquierda. Ya en la segunda mitad del curso pasado, dejó señales de aviso a los dos titulares, en la izquierda más sonoras que en la derecha. El técnico no se quedó ahí y tras la reflexión del verano, decidió actuar. Eric pasó por delante de Koundé, falta ver cómo digiere el francés dejar de ser gobierno para pasar a la oposición, y vio la luz cuando hizo debutar a Espart como lateral izquierdo en Elche en la primer jornada.

Ese paso ha enriquecido tácticamente al Barça, ha elevado su nivel de sorpresa. La amplitud en ese costado ahora depende más del extremo que cuando Raphinha tenía libertad de movimientos, lo que obligaba al lateral a fijar el carril, ya fuesen Balde o Cancelo. Ahora, cuando el lateral va por dentro, especialmente Espart, el Barça gana un volante, genera superioridades numéricas, más líneas de pase dentro y empuja a Pedri más cerca de los delanteros. El ataque se hace más imprevisible. En los dos últimos dos partidos, tanto Cancelo como Espart han marcado goles desde la frontal como interiores con llegada.
Flick tiene la gran virtud que adapta el rol a las características de cada jugador, lo que matiza cada función en el campo. Respeta el contexto colectivo, pero estimula la interpretación individual. Todo fluye desde la obra de un entrenador que siempre se aleja de la inercia

El primer termómetro
Justo antes del parón, llega el primer punto de inflexión de la temporada. Para el Madrid de Mourinho y para el Atlético de Simeone. Con la goleada local en el Metropolitano de la temporada pasada en la memoria, el primer paso de la desintegración del proyecto de Xabi Alonso, nadie querrá perder la estela del Barça. Hay muchas preguntas sin respuesta; si juega Julián, ¿se olvidará su conflicto por intereses mayores del derbi?, ¿jugarán Bernardo Silva y Arda Güler para generar juego en el Madrid o no cabrán para que entren el músculo de Tchouaméni y el desborde de Diomande?, ¿el Atlético optará por los tres centrales para protegerse?, ¿el Madrid podrá mantener la presión con continuidad’, ¿quién querrá más el balón? El Barça les aprieta, veremos quién responde. Domingo a las 16.15 horas.
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