Jacques Pépin, chef francés de 90 años, recuerda la decisión que marcó su vida: "Me adentré en ese mundo y nunca me arrepentí"

El chef Jacques Pépin cocina desde que era un niño y llevó su amor culinario a todos los terrenos que pudo: el ámbito televisivo, el rubro editorial con sus ilustrados libros de recetas, el arte plástico y la docencia.
Sus adornos de mariposas talladas de zanahoria y cisnes de manzanas, explicados foto a foto generaban admiración en la década de los '70. Desde ese entonces hacía hincapié en el valor cultural y social que enarbola a la gastronomía.
Hoy, a los 90 años, conserva intactos los valores que le transmitieron sus padres: su madre era cocinera en un restaurante en Bourg-en-Bresse, Francia -una localidad situada a unos 55 kilómetros al norte de Lyon- y su padre era ebanista.
La esencia del arte culinario, según el chef Jacques Pépin
"El arte de Jacques Pépin", el nuevo libro de Pépin que llegó a las librerías en septiembre de 2025, celebra su trayectoria y su 90°cumpleaños, con 99 de sus recetas más emblemáticas y sus pinturas personales creadas a lo largo de 60 años.
En abril último brindó una entrevista a The Saturday Evening Post, donde compartió varias lecciones de vida que aprendió a lo largo de su trayectoria.

"Existe una profunda relación entre el arte y la cocina, pero no son lo mismo. Llevo más de 80 años cocinando. En la cocina me siento como en casa, me siento seguro", manifestó.
"No siempre sigo las recetas. Me dejo guiar por la comida, me adapto, pruebo y reacciono", aseguró. Por más que siga el mismo procedimiento, asegura que un plato no sale exactamente igual.
"Las variaciones surgen de forma natural. Ni siquiera pienso en ellas. Eso es cocinar. Cocinar es vivir. Cambia a cada instante. Una salsa se reduce un poco más, una verdura se cuece un poco menos, el sazón cambia según las necesidades del plato", indicó.
La palabra que le viene a la mente cuando piensa en cocinar es "conversación", porque se trata de un diálogo continuo entre los ingredientes y quien los administra.
Empezó su aprendizaje formar en 1949, antes de cumplir 14 años. "En mi familia, las mujeres eran las que cocinaban. Eran fuertes, capaces y dominaban la cocina", rememoró.
"Muchas de las cocinas profesionales que conocía en aquel entonces también estaban dirigidas por mujeres formidables. No solo alimentaban a sus familias, sino a todos los que las rodeaban. La comida era fundamental. No estaba separada de la vida. Era la vida misma", detalló conmovido.
Trabajó en algunos de los restaurantes más reconocidos de París antes de mudarse a Estados Unidos, donde consolidó su carrera. "Me adentré en ese mundo y nunca me arrepentí. Terminé la primaria a los 13 años y ahí quedó todo", sentenció Pépin.

"Cocinar es una forma de conectar con la familia. Los niños comen cualquier cosa que ayuden a preparar. Es así de simple. Mi nieta, Shorey, cocina conmigo desde que era muy pequeña; hacíamos platos sencillos: macarrones con queso, espinacas y jamón, un bizcocho con mermelada de frambuesa, porque no se trata de complejidad. Se trata de tiempo juntos. Ahora está terminando la universidad. El tiempo pasa, pero esos momentos permanecen", expresó.
Su amistad con Julia Child
"Conocí a Julia Child en 1969 en Nueva York. El crítico gastronómico Craig Claiborne nos presentó y enseguida nos hicimos amigos", rememoró sobre su amistad con otro gran ícono culinario.
Julia sentía un profundo respeto por la técnica clásica francesa y ambos compartían la disciplina como valor fundamental al ponerse el delantal.
"Entre nosotras había un equilibrio. A veces discrepábamos… en directo por televisión. Una vez, insistió en lavar un pollo. Le dije: 'Lo vamos a meter en un horno a 200 grados. Si sale algo, le daré la mano'", recordó con humor.
La cocina le abrió las puertas a muchos mundos diferentes. Fue chef personal en la casa familiar de Charles de Gaulle cuando fue presidente de Francia y también preparó cenas de gala para líderes mundiales visitantes, como Dwight Eisenhower y John F. Kennedy.
Otro momento que quedó sellado en su memoria fue el trágico 11 de septiembre de 2001, el día del atentado de las Torres Gemelas. "Estaba en mi casa en Connecticut, tenía previsto ir a Nueva York ese día, pero el plan cambió; seguí los acontecimientos por televisión, intentando comprender", sostuvo.
En el Instituto Culinario Francés, donde era decano, tomaron la decisión de cocinar. Profesores y alumnos se unieron y durante varias semanas prepararon comidas para los bomberos, policías y voluntarios que trabajaban en el lugar.
"Fue un pequeño gesto, pero significativo. La comida reconforta cuando las palabras no bastan. Crea afecto. Crea conexión. Nos recuerda que no estamos solos", reflexionó.

En la actualidad el chef lleva las riendas de la Fundación Jacques Pépin con sede en Barrington, Rhode Island, donde apoya programas de formación culinaria en todo el país.
"Hemos creado cientos de videos instructivos centrados en habilidades culinarias básicas, capacitación gratuita en cocina y habilidades para la vida a personas que salen de prisión, se recuperan de adicciones, viven en la calle y pertenecen a comunidades marginadas", reveló.

"En seis semanas una persona puede aprender lo suficiente para empezar a trabajar en una cocina. Y lo que es más importante, ganan confianza. Descubren que pueden hacer algo significativo. Pueden construir una vida", enfatizó.
Las "Técnicas Completas" de Jacques Pépin, un clásico que cumple 50 años
El New York Times destacó en agosto de 2026 la reedición del libro "Técnicas Completas", con motivo de su 50 aniversario. La edición conmemora la primera aparición, en 1976, de "La Technique".
En el mundo de los libros de cocina, demostró ser un éxito duradero: se mantuvo en imprenta durante 22 años y en una subasta benéfica celebrada el año pasado para la Fundación Jacques Pépin, las dos primeras ediciones se vendieron por 23.000 dólares cada una.
Son más de 700 páginas donde se explican 160 recetas. "En aquel entonces subestimé la magnitud del proyecto. Dije que probablemente necesitaría 300 fotografías, y al final fueron 1500", recordó en tono de humorada.
Su tenacidad es una de las razones por las que sus libros encontraron público a fines de la década de 1970. Sus conocimientos eran prácticamente inaccesibles para los estadounidenses, salvo que hubieran trabajado en Europa.

Cuando el chef Pépin daba clases de cocina había solo dos hombres en y 28 mujeres. Sus libros con enfoque práctico y directo, lograron superar la brecha de género.
"Cocinar no tiene por qué ser complicado. Algunas de las mejores comidas se preparan en 15 minutos. Abres la nevera, ves lo que tienes y empiezas", garantiza.
"Si tienes la suerte de tener una familia que se apoya mutuamente, crea tu propio recetario. Anota lo que cocinas, lo que compartes, lo que disfrutas… no para la perfección, sino para el recuerdo. No esperes a una ocasión especial. Convierte las cenas cotidianas en momentos especiales", recomienda.
"Cocinar es compartir. Es adaptarse. Es vivir el momento. El arte es soltar y dejarse guiar por algo que no se puede controlar del todo. Siempre he creído en una filosofía: mantener la sencillez, respetar los ingredientes, trabajar con esmero y disfrutar del proceso. Y siempre he creído que cocinar debe brindar alegría tanto a quien cocina como a quienes lo hacen. Eso es suficiente", resume el propio Pépin.
Su única hija, Claudine Pépin, está muy involucrada en el mundo de la gastronomía y la educación culinaria. Es autora, conductora de televisión y colaboradora habitual de su padre, además de liderar la Fundación Jacques Pépin junto a su esposo, el chef Rollie Wesen.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.