The Jerusalem PostNetanyahu's former NSC head Hanegbi announces he will vote for Liberman's Yisrael BeytenuPunchUduaghan’s legacy will endure, Delta NDC gov candidate mournsBollywood HungamaSCOOP: Ramayana advance booking may get DELAYED due to revenue-sharing tussle; distributors demand 60% share in Week 1CNN TürkAnkara'da uyuşturucu satıcılarına darbeESPNTransfer rumors, news: Premier League clubs eye Alexander-Arnold amid Real Madrid uncertaintyInquirer EntertainmentAtasha Muhlach able to vindicate self in ‘Bongga Ka ‘Day’ musical, says John Lapus한겨레HMM, 2조1천억 12척 컨테이너선 발주…“수년 뒤 해운 호황기 대비”Inquirer‘Amihan’ season expected to begin between Oct. 22 – 30, says PagasaZDF heuteEntdecken Sie das ZDF-NachrichtenstudioUOLEx-vereador é baleado e morto pela polícia na Av. Brasil, no Rio20 MinutenItalien steht ein markanter Wetterwechsel bevorThe Sydney Morning HeraldThe report into the Caulfield Cup horse death has been released, but we need more information
The Daily Newsstand · Free, Always
Tuesday, October 20, 2026

Un hombre de Minnesota buscó durante años la motocicleta de su padre fallecido y la encontró en Alaska: recorrió más de 5.600 kilómetros para llevarla de regreso a casa

Translate

Cuando Spencer Robertson abrió la puerta del garaje en Homer, Alaska, encontró algo más que una motocicleta antigua. Frente a él estaba la Honda Gold Wing roja de 1976 que había pertenecido a su padre, Lee. La última vez que la había visto tenía 15 años.

“Sentí un escalofrío. Me acerqué y no la toqué de inmediato. Simplemente lo estaba asimilando y me arrodillé a su lado”, contó al medio InForum. “Soy muy sentimental con todo lo relacionado con mi padre. Es mi héroe y mi mejor amigo”.

Para este vecino de Sauk Rapids, Minnesota, de 36 años, encontrarla era apenas una parte del objetivo. Quería regresar a casa conduciéndola, aunque eso significara recorrer miles de kilómetros desde Alaska.

Una motocicleta que lo conectaba con su padre

Las motos formaban parte de la historia familiar mucho antes de que naciera Spencer. Sus abuelos habían abierto un negocio de automóviles y motocicletas en St. Cloud en 1934. Lee continuó con la actividad y, años después, comenzó a reparar motos en el garaje de su casa.

Allí compartió tiempo con su único hijo, que lo acompañaba en sus aventuras y aprendió mecánica a su lado. “Papá se las ingenió para que todo fuera divertido”, recordó Spencer. “No dejó que la edad le impidiera explorar y salir a ver cosas”.

La vida familiar cambió cuando Lee sufrió un aneurisma cerebral. Spencer tenía 15 años. La movilidad de su padre quedó gravemente afectada y su salud se deterioró hasta su fallecimiento en 2020.

La familia vendió parte de su colección cuando Lee ya no pudo seguir conduciendo. Tiempo después, Spencer decidió recuperar algunas de aquellas motocicletas. Ya había encontrado una Suzuki Tempter de 1983 cuando comenzó a buscar la Gold Wing.

Lee Robertson y su hijo, Spencer sobre la moto recuperada.

Cómo encontró la Honda Gold Wing en Alaska

La búsqueda lo llevó a reconstruir el recorrido de la moto entre distintos propietarios. Había pasado de un amigo de la familia a su sobrino, Dylan Honebrink, que vivía en Homer. Finalmente, quedó en manos de Darren Williams.

Williams también atravesaba una pérdida cuando la compró: había fallecido su esposa. La motocicleta había sido un alivio durante ese período, y conocer la historia de Spencer lo conmovió.

Aceptó vendérsela por los mismos US$1.500 que había pagado, sin buscar una ganancia.

Tras un año de búsqueda, Spencer voló a Alaska. Dylan le ofreció alojamiento y un lugar para preparar la moto. Antiguo técnico diésel, Spencer dedicó una semana a las reparaciones y los ajustes necesarios antes de salir a la carretera.

Su esposa, Paige, sabía que enviarla a Minnesota no iba a ser suficiente para él: “Querrá vivir la épica aventura de regresar en moto. Sabía que sería el viaje de su vida”.

El regreso de Alaska a Minnesota en moto comenzó y la primera jornada ya tuvo un imprevisto: un encuentro peligroso con un alce que obligó a Spencer a frenar bruscamente. Después llegó la lluvia, el cruce hacia Canadá y largas horas de conducción.

Spencer Robertson en su viaje de Alaska a Minnesota.

También aparecieron desconocidos dispuestos a ayudarlo. En Whitehorse conoció a otros motociclistas que le ofrecieron alojamiento. En Regina, una pareja lo invitó a refugiarse de un chaparrón.

El recorrido terminó después de ocho días y unas 3.512 millas, equivalentes a 5.652 kilómetros. Un amigo se reunió con él en Alexandria, Minnesota, para acompañarlo durante el tramo final.

En Sauk Rapids lo esperaban familiares y amigos. La Gold Wing regresó a la misma casa donde Spencer había crecido y donde todavía se conservaba el garaje de Lee.

“La moto me devolvió la fe en que todavía hay gente buena”, expresó. “Entre los amigos, la familia y la gente que conocí por el camino, fue genial ver a tanta gente tan abierta y dispuesta a ayudar”.

View the original on Clarín →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.