Los campeones Knicks, en peligro por culpa de una estrella indignada: “No tiene buena pinta”
La tan trepidante como rígida democracia que se ha impuesto en la NBA ha obligado reformular el concepto a dinastía, privilegio que se gana cualquier equipo que logre enfundarse dos anillos seguidos con los ocho campeones distintos que ha tenido la mejor liga del mundo en los últimos ocho años. Y ahora los New York Knicks en poder del trono, parece que el intento de dinastía en la Gran Manzana se tambalea por lo mismo que se ha llevado a tantos intentos por el camino. Incluso en las inmediaciones de Wall Street: los cuartos.
El dueño de los Knicks, el señor James Dolan, ha dejado claro por activa y por pasiva que no pagará una masa salarial que se vaya por encima del llamado segundo apron, el techo de gasto a partir del cual se disparan las sanciones económicas por superar el límite y fijado este curso en 208 millones de dólares.

Tal política inflexible le costó a los Knicks decir adiós a un pilar como Mitchell Robinson con el pívot reforzando a un vecino de al lado como los Celtics. Y, como si el bloque campeón del conjunto neoyorquino se agrietara por la pintura, ahora el problema es Karl-Anthony Towns. No se ha ido pero el tono de sus quejas suenan a amenaza.
El pívot dominicano acaba contrato en 2027 con 57 millones a cobrar y una opción de jugador para renovar por una temporada más por 61 millones. KAT, socio favorito en pista de Jalen Brunson, es elegible para una extensión de 4 años y 276 millones pero, según Shams Charania, lo último que le han ofrecido los Knicks es un contrato de 4 años y 200 millones.
“No tiene buena pinta”, dijo a la ESPN el interior de 30 años, quien ponía el grito al cielo ayer reclamando que se reconozca su rol vital en el anillo. Towns ironizó cuando fue preguntado por si cree que los Knicks deberían premiarle por ayudar a acabar con una sequía de 53 años sin anillo.
“Mierda, no Sherlock”, contestó el dominicano tirando de expresión popular para subrayar algo obvio. “Sólo gané un campeonato. Pensaréis que es algo muy fácil. A menos que vosotros, chicos (los periodistas) creáis que tengo algo más que demostrar”, añadió KAT.

El pívot dominicano promedió la pasada temporada 20 puntos, 12 rebotes y 3 asistencias con un 50% en tiros de campo y un 37% en triples con un volumen de 4 lanzamientos. El rol de distribuidor de Towns que potenció Mike Brown y su mejorada defensa con un remarcable trabajo sobre Victor Wembanyama en las Finales fueron determinantes para el éxito de los Knicks.
Karl-Anthony Towns entiende las complicaciones de mantener un roster bajo el actual convenio colectivo entre liga y jugadores, pero no cree que los Knicks estén haciendo el esfuerzo suficiente para conservar ese núcleo de jugadores campeones juntos.
“Dicho de manera simple, quiero hacer algo que mantenga al equipo unido y trabajar con los Knicks y que además se me valore. Pero ninguno de esas cosas están cerca de ocurrir”, lamentó un descontento Towns.
Un descontento que quién sabe si no podría terminar en traspaso con el pívot acabando contrato en junio y luego ya dueño de su destino con esa opción de jugador. Un segundo anillo es muy caro en esta NBA y el propietario de los Knicks no está dispuesto a rascarse el bolsillo más de lo debido. La resaca tras la fiesta loca se hace notar en Nueva York.
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