Hasta USD 10.474 por alumno para escuelas privadas en Texas: cómo funciona el programa y quiénes quedaron afuera

Texas lanzó este año un programa de cuentas de ahorro educativo que permite a las familias usar fondos públicos para pagar escuelas privadas. Se llama Texas Education Freedom Accounts (TEFA) y dispone de un presupuesto de USD 1.000 millones. Más de 274.000 familias presentaron solicitudes, pero casi 95.000 estudiantes quedaron en lista de espera y otros 25.500 fueron declarados inelegibles, informó Associated Press.
Más de 116.000 alumnos participan activamente de la iniciativa, según el testimonio del subdirector de TEFA, Travis Pillow, ante el Comité de Educación del Senado estatal el 7 de octubre. El programa otorga hasta USD 10.474 anuales por alumno inscripto en una escuela privada acreditada, hasta USD 30.000 para estudiantes con discapacidades y hasta USD 2.000 para quienes opten por la educación en el hogar.
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La creación del programa fue autorizada por la Senate Bill 2 (SB 2), que el gobernador Greg Abbott firmó en 2025. Durante años, demócratas y republicanos de zonas rurales habían frenado iniciativas similares por temor a su impacto en las escuelas públicas de comunidades pequeñas.
“Estaban preocupados, creo que con razón, por lo que esto haría con las escuelas públicas en áreas rurales”, señaló Douglas Harris, economista de la Universidad de Tulane especializado en políticas de elección escolar, en declaraciones recogidas por NBC DFW.
Para ser elegible, el menor debe ser ciudadano estadounidense o residente legal, vivir en Texas y cumplir las condiciones para asistir a una escuela pública o charter del estado. Los alumnos de 3.° a 12.° grado inscriptos en una escuela privada deben rendir un examen estandarizado cada año. Los estudiantes con necesidades especiales pueden quedar exentos de esa evaluación, según las guías del programa.
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La ventana de solicitudes para el ciclo 2026-2027 se abrió el 4 de febrero y cerró el 31 de marzo. Un sorteo determinó la asignación de las cuentas según un sistema de prioridades establecido por ley.

Los fondos no se entregan en efectivo: se canalizan a través de Odyssey, un mercado digital administrado por la Contraloría de Texas donde las familias adquieren servicios aprobados como matrícula, tutorías, materiales didácticos, tecnología, transporte y almuerzo escolar.
El sistema contempla cuatro niveles. El primero incluye a niños con discapacidades cuyas familias perciben ingresos de hasta el 500% del umbral federal de pobreza —unos USD 165.000 anuales para un hogar de cuatro integrantes—.
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El segundo abarca hogares con ingresos de hasta el 200% de ese umbral, equivalente a unos USD 66.000. El tercer nivel cubre el tramo intermedio, y el cuarto agrupa a las familias de mayores ingresos, con un tope: ese segmento no puede absorber más del 20% del presupuesto total.
El 62% de los participantes proviene de hogares que ganan menos de USD 66.000 al año y casi el 20% tiene alguna discapacidad calificada, indicó Pillow ante el Senado.
Las escuelas privadas que quieran recibir fondos TEFA deben estar acreditadas, haber operado al menos dos años y tener una sede física en el estado. Pueden postularse de forma continua. Si un alumno beneficiario aparece en un registro de matriculación pública, es dado de baja y los fondos se devuelven.
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No todas las instituciones aceptaron sumarse. Cypress Christian School, en Houston, organizó en 2023 una manifestación a favor de los vouchers educativos de Abbott, pero luego rechazó TEFA por considerarlo una forma de “injerencia gubernamental” incompatible con sus principios religiosos, según informó el Houston Chronicle. Otras instituciones, como Second Baptist School y Episcopal High School, tampoco se incorporaron.

Las razones más frecuentes de rechazo, de acuerdo con la Contraloría, fueron la imposibilidad de confirmar la ciudadanía o presencia legal del menor en Estados Unidos, la falta de verificación de residencia en Texas y el incumplimiento de los requisitos específicos para preescolar, más restrictivos que los del resto de la educación obligatoria.
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Quienes no pudieron acreditar su estatus legal mediante la licencia de conducir del padre o el número de seguro social del niño debieron presentar documentación adicional, como certificados de nacimiento, de ciudadanía o de naturalización. La condición excluye a familias indocumentadas.
Para preescolar, los criterios son más estrictos: el estudiante debe cumplir tres años antes del 1 de septiembre de 2026 y pertenecer a alguna categoría específica, como ser económicamente desfavorecido, no dominar el inglés, estar en situación de calle o ser hijo de un miembro activo de las fuerzas armadas.
En marzo de 2026, dos demandas federales alegaron que instituciones islámicas habían sido excluidas del sistema. El juez Alfred Bennett calificó de “preocupante” que ninguna escuela musulmana hubiera sido aprobada y ordenó a la Contraloría extender los plazos y enviar solicitudes a los establecimientos que no las habían recibido, según The Texan. Tras la intervención judicial, varias de esas escuelas fueron incorporadas al buscador oficial de TEFA.
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Una crítica frecuente apunta a que el dinero público no traslada alumnos del sistema estatal al privado, sino que subsidia a quienes ya pagaban educación particular. Según datos oficiales al 10 de agosto, el 70% de los estudiantes que reciben fondos TEFA ya asistía a una escuela privada o era educado en el hogar. Solo el 30% provenía del sistema público.
“Los recursos están fluyendo de regreso a personas que ya asisten a escuelas privadas”, afirmó el representante estatal Venton Jones, demócrata de Dallas, quien abogó por eliminar TEFA, de acuerdo con The Texan.
Por otra parte, defensores de la separación entre Iglesia y Estado cuestionaron que los fondos se destinen a instituciones religiosas. Rachel Laser, directora de Americans United for Separation of Church and State, organización estadounidense de defensa de la laicidad, lo calificó como “una violación flagrante de la libertad religiosa al obligar a un contribuyente a financiar una escuela que discrimina contra su fe”, según Associated Press.
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Entre quienes más aprovechan TEFA se encuentran las escuelas cristianas clásicas. La Asociación de Escuelas Cristianas Clásicas (ACCS), la red más antigua del movimiento con unos 500 establecimientos, sumó casi 200 desde 2019 y formó una coalición con Turning Point Education y la Heritage Foundation, think tank conservador estadounidense, para crear 5.000 nuevas escuelas en la próxima década.
En Coram Deo Academy, en los suburbios de Dallas-Fort Worth, más de 360 de sus 2.000 alumnos reciben fondos del programa: unos USD 3,5 millones que equivalen al 17% del presupuesto de la institución, según su director financiero, Scott Head.
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“Esto transforma completamente la posibilidad de ampliar el acceso a la educación cristiana”, declaró a AP Keith Castello, administrador que inauguró tres escuelas bajo la marca Kyrie Christian Academy. En una de ellas, 22 de los 25 alumnos inscriptos usan fondos públicos de TEFA.

El destino de las cuentas de ahorro educativo depende de los comicios de noviembre en Texas. Pillow informó al Senado que 65.000 familias ya se anotaron en la lista de interesados para el ciclo 2027-2028, cuya fecha de solicitud aún no fue anunciada. La 90.ª sesión legislativa estatal comienza el 12 de enero de 2027, y la discusión sobre si ampliar, reformar o derogar TEFA promete ser uno de sus ejes centrales.
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