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Friday, November 6, 2026

Roger Casamajor, actor: "Ahora estoy rodando una serie, pero en enero ya no tengo trabajo. En nuestra profesión no existe la estabilidad"

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Cuando Roger Casamajor (La Seu d'Urgell, Lleida, 1973) deslumbró en 2023 a todo el país gracias a la serie de los Javis 'La Mesías', ya tenía a sus espaldas una larga trayectoria en la ficción y el teatro catalanes. Y es que el actor de 'El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006) llevaba por entonces años sumando personajes y trabajando con cineastas como Agustí Villaronga o Asghar Farhadi. Ahora, antes de volver a la pequeña pantalla con 'Las vecinas', la nueva serie de Suma Content sobre las virales vecinas de Valencia, estrena ¡Un hombre en un puente', estrenada en la 71ª Seminci de Valladolid.

Dirigida por David Martín de los Santos y coprotagonizada por Belén Cuesta, la película sigue a Andrés (Casamajor), un hombre que, después de perderlo todo, regresa al pueblo del que se marchó años atrás. Allí tendrá que enfrentarse a su pasado y a las consecuencias de sus propias decisiones. Una historia sobre el fracaso, la soledad y las segundas oportunidades de la que hemos hablado con su protagonista.

roger casamajor

Getty Images

Es una película con muchos grises, que aborda cuestiones delicadas e incómodas. Una de ellas es: ¿Hasta qué punto una persona es responsable de su caída y hasta dónde es víctima de sus circunstancias?

Yo creo que uno es plenamente responsable de su caída y de su resurgir también. Lo que pasa es que cuesta mucho admitir los errores propios. Las alabanzas y los éxitos a nadie le cuesta admitir que son suyos, pero los errores sí. Lo bonito es que Andrés, mi personaje, vuelve a empezar desde un sitio más sosegado y con otro tipo de valores en la cabeza, con cosas que tenía perdidas. En el viaje de intentar salir del pozo se da cuenta de que las cosas han cambiado mucho y que toda esa red de amistad, de familia y de lugares comunes ya no existe.

La vergüenza lleva a Andrés a ocultar su situación y a aislarse. En una sociedad que parece exigirnos que todo nos vaya bien, ¿crees que nos cuesta más reconocer el fracaso que afrontarlo?

Sí, y en el caso de mi personaje muchísimo más. Una cosa que en la película no se cuenta exactamente, pero que se ve, es que Andrés se va del pueblo. Es una persona que se va del pueblo y que ha triunfado. Es visto como un referente. Volver ahí como un fracasado es un estigma. Se ha quedado sin familia, pero lo que hace es borrar todo su pasado para volver a empezar y fracasa. Reconocer eso es muy difícil, es muy duro.

un hombre en un puente

Vértigo Films

La película aborda una realidad cada vez más grave y visible: la dificultad de acceder a una vivienda. ¿Hasta qué punto crees que el cine puede ayudar a visibilizar un problema tan real y actual como este?

Muchísimo. Yo entiendo el cine primero como un arte y luego como, igual que el buen teatro o las buenas obras, algo que promueve la reflexión. Lo que tienen que hacer es estimular el pensar a nivel mental, a nivel filosófico, a nivel material. Y claro que puede ayudar. La película es un reflejo de lo que está pasando hoy en día. Mi personaje es el que provoca la situación en la que nos encontramos. Es un especulador, tiene chanchullos con los políticos de turno, ha provocado la situación de que no haya vivienda y que la vivienda que hay sea totalmente especulativa o que solo esté al alcance de unos pocos. Es bonita la paradoja porque él cae en su propio agujero. Ha sido él mismo quien se ha creado esta situación a nivel global, pero sí, un poquito de culpa tiene. A mí me gusta el cine que incide en los problemas que tenemos hoy en día como sociedad, a nivel humano y de valores, a muchos niveles.

Una parte de la película transcurre dentro de un coche, un espacio que acaba convirtiéndose en el único refugio de Andrés. ¿Cómo fue el trabajo físico y emocional de rodar en un lugar tan reducido y transmitir esa sensación de encierro?

Con David el trabajo ha sido intenso, muchas veces complicado también. No te diré que ha sido todo bonito. Ha sido difícil, sobre todo porque es una película muy pequeña, hay poco dinero, lo cual implica poco tiempo para hacer las cosas. David es muy perfeccionista y yo también (risas). Es un problema eso. Quieres que las cosas salgan bien y llega un momento en que te das cuenta de que no puedes hacer lo que tenías en la cabeza. Entonces ahí surgen fricciones y cosas. A David le gusta mucho hacer muchas tomas, por ejemplo, y eso cansa mucho.

un hombre en un puente roger casamajor

Vértigo Films

¿En qué momento profesional dirías que te encuentras?

He tenido la suerte de que he podido empalmar unos cuantos trabajos y también cosas muy dispersas. Empecé el año haciendo en Barcelona la obra 'El barquer', luego estuve en una serie, 'Las vecinas', y después en 'Mestres', de Judith Colell. Vas picando un poco de todos los lados, pero en enero no tengo trabajo. Yo me siento en un momento muy bueno a nivel actoral, pero eso a veces no sirve para nada, hay que ir demostrando cada día que estás aquí, que vales y que te gusta. A mí me apasiona mi trabajo. Siempre digo que yo no he escogido mi profesión, es mi profesión la que me ha escogido a mí.

Una profesión muy marcada por la incertidumbre.

No existe la estabilidad laboral (risas). Yo he estado periodos largos de tiempo sin trabajar. Una vez estuve un año entero sin trabajar, otra vez nueve meses y luego he tenido épocas en las que no te llega el trabajo. Ahora estoy haciendo una serie, pero en enero, como te digo, ya no tengo trabajo. No sé qué va a pasar con mi vida. Tengo que confiar un poco en mí y en mi carrera, que ya empiezo a conocer a más gente, pero en realidad estás siempre a merced del viento. Los castings son otra historia que también llevamos encima. En una hora te juegas el trabajo de medio año, por ejemplo. Eso es durísimo, te pones muy nervioso y la mayoría de las veces no te sale. Te sale una de cada muchas. Es complicado, pero es así. Para las mujeres más. Sigue habiendo el estigma del tiempo y la sociedad las analiza por la edad. Eso está cambiando, pero más lento de lo que debería.

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