Pepe Viyuela: "¿Pero alquilar una casa en las afueras dónde? ¿En Groenlandia? ¡Si no hay dónde ir!"

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Comprar una casa se ha convertido en una fantasía tan absurda que ya casi parece ciencia ficción. De ahí parte 'Nuda propiedad', la nueva película de Alberto Utrera, una comedia negra escrita junto a Carlos Soria que convierte la crisis de la vivienda en el motor de una historia cada vez más incómoda. Vera y Lucas, una pareja cercana a los 40, encuentran un piso enorme a mitad de precio gracias a una fórmula perfectamente legal, pero inevitablemente perturbadora: lo compran ahora, pero el anciano propietario seguirá viviendo allí hasta que muera.
La premisa podría pertenecer a una sátira despiadada, pero llega a los cines el 2 de octubre de 2026 en un momento en el que la realidad parece haberla alcanzado. Con el acceso a la vivienda instalado en el centro del debate público, la película dialoga inevitablemente con su presente.

Hablamos con sus protagonistas, Susana Abaitua y Maxi Iglesias, con su director, Alberto Utrera, y con el siempre luminoso Pepe Viyuela sobre comedia negra, desesperación, límites morales, química de pareja y la angustia de una generación que ya no sabe si podrá tener un sitio propio en el mundo.
¿Cómo se equilibra la risa con la culpa en una comedia negra?
Alberto Utrera: Esto es lo más difícil de todo, esto es lo que más nos cuesta y lo que más discutimos Carlos (Soria) y yo en guion. Hay momentos en los que hay cosas que te permiten comedia a tope, pero claro, estás hablando de temas muy serios, tienes que bajarlo. Nosotros siempre escribimos los personajes desde la realidad y, si lo cuentas de un modo determinado, la comedia funciona cuando el público ve a gente pasarlo mal.
Pepe Viyuela: Cuando hay un guion tan bueno y cuando se quiere contar la historia sin trampas, desde la verdad, la comedia aparece sola. En el guion ya lo ves. Pero luego, cuando estás siendo dirigido por alguien que te dice: “No hace falta que hagas demasiado. En la historia ya está”, y el personaje es lo suficientemente patético, no tienes que añadirle ningún tipo de sobredimensión. Cuanto más serio estés tú y cuanto menos pretendas hacer comedia, más va a aparecer la comedia.

Es decir, ¿el límite de la comedia es la propia comedia?
Pepe Viyuela: Cuando haces comedia hay un riesgo grande, que es querer hacerte el gracioso. Y por parte de Alberto estaba claro dónde estaba el límite. Él no te pedía que hicieras una astracanada. Mi personaje es un tipo que creo que ni siquiera se soporta a sí mismo, que necesita constantemente la aprobación de los demás. Es un desgraciado, un desgraciado en el sentido de no tener gracia. Dios, o la naturaleza, o los hados, no le han tocado con el dedo de la gracia y es un tipo sin gracia, torpe, un patán que no deja de tropezarse con la vida. Tiene un cochazo, un gran despacho y seguramente mucho dinero, pero no es tampoco feliz. Le falta algo. Le falta la gracia y la empatía.
Pepe, te tenemos asociado a un humor más humanista y físico. ¿Qué te aporta de novedoso la comedia negra?
Pepe Viyuela: La posibilidad de explorar rutas del humor que he frecuentado poco. Y eso siempre es interesante. Atreverte a hacer cosas que no son propiamente tu especialidad o aquello en lo que la gente te siente más cercano. Este personaje, por ejemplo, no tiene nada que ver con el personaje que hacía en la serie 'Aída'. Aquel era un pobrecito y este también, pero desde otro punto de vista. Él se cree la hostia, Chema nunca se cree nada.
Los protagonistas no son monstruos, pero se ven arrastrados por la desesperación. ¿Era importante que el público se reconociera en ellos antes de juzgarlos?
Susana Abaitua: Sí, charlábamos mucho de esa base. No son malas personas. Es gente a la que se le aprieta mucho. Lo más difícil era ecualizar a Vera. Leyendo el guion entendía su desesperación, pero para mí era más importante saber quién era antes de la película, en qué frecuencia se movía, cómo era su relación con Lucas. Son dos personajes que han estado toda la vida juntos, han condicionado mucho su personalidad.

Maxi, ¿te apetecía alejarte de la imagen de galán con un personaje como Lucas?
Maxi Iglesias: Sí, es que si no, no voy a trabajar. Entonces, o me dan eso o voy a seguir haciendo comedia romántica siempre, básicamente. Es una de las pocas oportunidades que te llega, así que me siento muy afortunado. No sé si se va a volver a repetir. Ojalá que sí.
¿En qué punto estaba la crisis de la vivienda cuando empezasteis a trabajar en la película?
Alberto Utrera: Carlos Soria y yo escribimos la película hace dos años, que ya era un momento crítico con lo de la vivienda. Los alquileres estaban elevadísimos, la compra era ciencia ficción prácticamente, y nosotros pensamos que ya era un punto crítico. Dos años después, y coincidiendo con el estreno, pasamos por un momento y una causa muy concreta tras lo que ha pasado con Maricarmen. Pero desde esos dos años hasta aquí ha ido creciendo el problema.
Susana Abaitua: Ha ido a peor todo. Estas semanas yo creo que han sido la gota que ha colmado el vaso: lo de Madrid, lo de Maricarmen... Viene acumulado de mucho tiempo, de una insostenibilidad de sueldos contra alquileres y precios de venta. Por desgracia, es fácil identificarse con la película.

¿Por qué el contexto actual vuelve a recordar al de 'El pisito' (Marco Ferreri, Isidoro M. Ferry, 1958)?
Pepe Viyuela: Desde el momento en el que comprarse un piso es ciencia ficción. Que aspires a tener una vivienda y digas: “No, pues nunca lo conseguiré, me moriré sin haberlo conseguido”. Algo tan sencillo como eso. Es que es un disparate. ¿Comprar una casa? ¿Pero de qué vais? ¡Qué ambición desmedida! ¿Propietarios de qué? Venga, hombre. La gente dice: “Yo nunca podré tener una casa, lo sé. Tengo que esperar a que se mueran mis padres para heredar”. Es terrorífico.
Alberto Utrera: Es que ni el alquiler. Puedo vivir alquilado, pero no en el barrio de Madrid en el que te has criado, ahí ya no puedes. Ahora tiene que ser en las afueras, porque claro, esto ya es para otros.
Pepe Viyuela: ¿Pero en las afueras dónde? ¿En Groenlandia? ¡Si no hay dónde ir!
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