"¿El regreso de Jorge Martín a Malasia y Qatar? El miedo está en las horas previas"
Regresar a un circuito en el que has sufrido un accidente grave no es una situación sencilla para ningún piloto de MotoGP. Las secuelas físicas pueden desaparecer, pero las psicológicas requieren un proceso mucho más complejo. Pol Espargaró conoce perfectamente esa sensación y explica a Mundo Deportivo cómo se afronta el miedo a volver a una pista que te marcó para siempre.
En la previa del Gran Premio de Australia de MotoGP, antes de que Jorge Martín se fuese al suelo durante la carrera Sprint y sufriese una fractura en el radio distal de su brazo derecho, este periódico habló con Pol Espargaró sobre uno de los mayores desafíos psicológicos a los que puede enfrentarse un piloto profesional.
Jorge Martín regresará en unos días, si recibe el 'fit' médico, a Malasia -Sepang- y Qatar -Lusail-, dos circuitos en los que sufrió caídas que le provocaron graves lesiones y a los que todavía no ha vuelto desde entonces.

Precisamente, 'Polyccio' es uno de los pilotos que mejor puede comprender la situación del de Aprilia. Además de conocer la presión de luchar por un título mundial, el de KTM sufrió en 2023 un gravísimo accidente en Portimao, durante el Gran Premio de Portugal, que estuvo a punto de cambiarle la vida y le dejó importantes secuelas físicas.
Dos años después, en 2025, el piloto de Granollers volvió a competir como piloto de MotoGP en ese mismo trazado. Una experiencia que le obligó a prepararse psicológicamente para afrontar los recuerdos de aquel accidente y recuperar la confianza sobre la moto.
Por ello, hablamos con Pol Espargaró para conocer cómo afronta un piloto profesional el regreso a un circuito en el que ha sufrido una caída de extrema gravedad y qué papel desempeña el miedo antes y durante un Gran Premio.
Una preparación psicológica fundamental
El piloto de KTM reconoce que volver a Portimao supuso para él un desafío mental considerable. Desde el momento en el que recibió la propuesta de competir nuevamente en el circuito portugués, comenzó un proceso de preparación psicológica para afrontar una situación que también afectaba a su entorno más cercano.

"Mi regreso a Portimao lo preparé muchísimo a nivel mental y psicológico. Me avisaron cuando faltaba poco para correr alli, pero lo hice desde el primer momento en el que me lo dijeron. Pit Beirer, mi jefe, fue el encargado de decírmelo; me escribió y me preguntó si me veía capaz de sustituir a un piloto para competir en Portimao y correr ahí, porque él era consciente del trauma que supondría para mí y para todo mi entorno correr en Portimao. Desde ese momento, empiezas a hacer un trabajo de 'no pasa nada, todo estará bien'", cuenta Pol Espargaró.
Para el de Granollers, mantener las rutinas habituales durante un fin de semana de competición resulta fundamental. La clave está en seguir los mismos procedimientos que en cualquier otro Gran Premio y evitar que los pensamientos negativos interfieran en la concentración.
"Como piloto, debes seguir tus protocolos y todo lo que haces durante una semana de carrera sin que se tuerza ni un milímetro para no pensar en cosas negativas. Este es un deporte de riesgo, en el que en cualquier momento te puede ocurrir lo que me pasó; tienes que ser consciente de que puede volver a suceder, pero sin estar pensando todo el tiempo en qué va a pasar o qué va a ocurrir", agrega el de KTM.
¿Cuándo aparece el miedo?
Una de las grandes incógnitas es saber en qué momento aparece el miedo. ¿Antes de subirse a la moto? ¿Al llegar al circuito? ¿O cuando el piloto pasa por primera vez por la curva en la que sufrió el accidente?
Pol Espargaró tiene clara la respuesta. Según explica, los momentos más complicados no llegan necesariamente cuando el piloto está rodando, sino durante las horas previas, cuando tiene tiempo para recordar lo ocurrido y anticipar las sensaciones que podría experimentar al volver a pasar por el mismo lugar.

Al preguntarle por esta cuestión, el piloto catalán explica que "el miedo está en las horas previas; el día antes de subirte a la moto y piensas qué vas a sentir cuando pases por esa curva, si las cosas no salen bien o si te vuelves a caer. Es evidente que, antes de montarte encima de la moto, estas cosas te pasan por la cabeza".
Sin embargo, todo cambia al salir a pista y comienza la acción sobre el asfalto. La concentración necesaria para pilotar una MotoGP hace que los pensamientos relacionados con el accidente pasen a un segundo plano.
"Una vez en pista, no hay miedo. Haces líneas naturales y pilotas por instinto. Solamente visualizas todo lo que tienes que hacer y dejas de pensar, no tienes esa conciencia tan activa como cuando no estás encima de la moto y reflexionas en los riesgos que conlleva llevar una MotoGP, en lo que te pasó o lo que te puede pasar. Una vez encima de la moto, son pensamientos mucho más instantáneos que no van más allá de dos curvas y no te puedes permitir el lujo de estar pensando en otras cosas", añade el de Granollers.
La importancia de la concentración y el peso de los recuerdos
Aunque el miedo desaparezca durante el pilotaje, Pol Espargaró insiste en que todo el proceso previo resulta especialmente exigente. Cualquier contratiempo durante los entrenamientos puede alterar la confianza del piloto y hacer todavía más complicado un fin de semana que ya comienza condicionado por los recuerdos.

En una competición en la que las diferencias se miden en milésimas de segundo, mantener la concentración es imprescindible. Y hacerlo después de haber sufrido una lesión grave en ese mismo escenario supone una dificultad añadida.
"Cuando estás encima de la moto ya no piensas en nada, pero es cierto que todo el proceso de antes lo tienes que digerir y cuesta muchísimo. Además, si te pasa algo añadido durante el primer entrenamiento del fin de semana o durante el mismo fin de semana, ya sea en forma de caída o cualquier contratiempo… (...) en MotoGP, las cosas van de décimas, de milésimas. Estar concentrado y que todo salga perfecto y milimetrado, como les sale a todos los pilotos cada fin de semana, es un proceso de constancia y concentración. Es un método que no se puede torcer en ningún momento y una caída, evidentemente, lo dificulta todo. Si añades todo lo que previamente ha pasado en ese circuito, que ya está dando vueltas por la cabeza desde que empezó el fin de semana; y además toda la prensa, tu entorno, ya se preocupa de recordártelo sin querer… aún es más difícil de llevar", afirma Pol Espargaró.
El recuerdo de un accidente, por tanto, no depende únicamente de las sensaciones personales del piloto. Las preguntas de los medios de comunicación, la preocupación del entorno y cualquier incidente durante el fin de semana pueden contribuir a que una experiencia traumática vuelva a ocupar espacio en su cabeza.
Jorge Martín y la presión de luchar por un Mundial de MotoGP
En el caso de Jorge Martín, a todo este proceso psicológico se añade otro factor determinante: la presión de estar luchando por un título mundial.
Para Pol Espargaró, esta circunstancia puede convertirse en un arma de doble filo. Por un lado, aumenta la exigencia sobre el piloto, pero, por otro, también puede ayudarle a concentrarse exclusivamente en el campeonato y dejar en un segundo plano los recuerdos de los accidentes sufridos en el pasado.

"La situación de Jorge Martín tiene una vertiente negativa, que también puede ser positiva si está bien enfocada. Es toda la presión que conlleva el simple hecho de estar jugándote un campeonato del mundo con tan pocas carreras por delante, con tan pocos puntos en juego; creo que eso ocupa tanto espacio en tu cerebro, y todo el mundo habla tanto de ese tema, que poca gente se preocupa en pensar sobre tu histórico en un circuito o si lo puedes hacer mejor o peor. Es solo cómo estás llevando la presión o cómo crees que va a ir el fin de semana, pero enfocado al campeonato del mundo; enfocado a ser más competitivo que el piloto con el que estás compitiendo y no tanto en si te vas a encontrar bien, si vas a disfrutar del fin de semana o si va a ser un Gran Premio más o menos complicado por una lesión que tuviste en el pasado. La presión de estar jugándote un campeonato del mundo ocupa tanto espacio en tu cabeza que no tienes tiempo para analizarlo", finaliza Pol Espargaró.
La experiencia de Pol Espargaró demuestra que regresar a un circuito marcado por un accidente grave va mucho más allá de la recuperación física. La preparación mental, la confianza y la capacidad para controlar los pensamientos negativos desempeñan un papel fundamental antes de volver a competir.
Para Jorge Martín, Malasia y Qatar representan dos escenarios especialmente delicados por las lesiones sufridas anteriormente. Sin embargo, como explica el piloto de KTM, el verdadero desafío puede encontrarse en las horas previas, cuando los recuerdos y las dudas adquieren mayor protagonismo.
Una vez sobre la moto, el instinto competitivo y la concentración toman el control. Porque, en un deporte en el que todo sucede a más de 300 kilómetros por hora y cada milésima cuenta, no hay tiempo para mirar atrás: toda la atención debe estar puesta en la siguiente curva.
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