Superclásico marcado por un duelo entre campeones del mundo
Los sueños de Boca y de River giran alrededor de sus campeones del mundo. Y más que nunca así será este domingo cuando los dos gigantes del fútbol argentino se crucen en la Bombonera en un Superclásico sensacional, con demasiadas cuestiones en juego.
Boca llega con un impulso fenomenal, ganador, con la chance de ser campeón multiplicado de aquí hasta fin de año. Este partido debe ganarlo sí o sí para conservar su chance de campeón anual. Si lo hace solo le quedará la última fecha para no fallar y coronar.
River, en cambio, va cerrando un 2026 tormentoso, que se devoró inclusive a Marcelo Gallardo. Busca ganar el único objetivo que le queda, este Torneo Clausura. Claro que además pegarle un duro golpe en su casa a este Boca sería un impacto más que positivo para Leonardo Ponzio y su equipo.
Como siempre, todo se determinará con la pelota rodando. Y ahí, en el juego, dos de los campeones en el Mundial de Qatar 2022 protagonizarán una pulseada más que atractiva con sus distintas características. Las aspiraciones de Boca nacen de todo lo que genera Leandro Paredes, equilibrando, pensando y gestando desde el corazón del mediocampo. Mientras que las de River se disparan desde Angel Correa y todo lo que es capaz de desequilibrar desde tres cuartos de cancha hacia delante, con su facilidad para gambetear, profundizar y encontrar la maniobra menos imaginada por los defensores rivales.
Justamente Paredes y Correa lastiman en las zonas donde mayores fragilidades suelen esbozar sus rivales. El ex PSG y Roma entre tantos equipos se hace fuerte en ese sector del mediocampo donde todo nace, ahí justamente donde River flaquea porque no encuentra fortaleza en su volante central. De hecho, hasta último momento Aníbal Moreno encarna una duda por lesión y Fausto Vera ya quedó marginado por un problema físico.
El ex Atlético de Madrid, por otro lado, resulta determinante en los últimos metros del campo, en esos lugares que a Boca suele costarle defender, porque los xeneizes sufren al extremo cuando los atacan con ingenio, decisión y profundidad.
Claro que River tiene otros campeones del mundo para marcar tendencia, como Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi y Thiago Almada. Pero el más trascendente es Correa. Obviamente que Boca cuenta con otras piezas más que importantes, como las proyecciones de Lautaro Blanco, el juego aéreo de Lautaro Di Lollo, el atrevimiento de Leonel Flores, la velocidad de Sebastián Villa y el gol de Miguel Merentiel. Sin embargo, todo se hará al ritmo de Paredes.
Tal vez sea el único impulso que le faltaba a Rodolfo Arruabarrena como DT de un Boca que va por todo: no solo el Torneo Anual, sino también el Clausura, la Sudamericana y la Copa Argentina. Tal vez sea el examen crucial para Leonardo Ponzio, el entrenador interino de un River que parece decidido a buscar otro técnico para 2027.
Y en medio de todo, las suspicacias que se generan por una pelea de fondo en el fútbol argentino, que muestra a la AFA de un lado, apoyada por Boca, y a River junto a Estudiantes del otro, tratando de imponer sus miradas distintas. Por eso Nicolás Ramírez, el árbitro, y Silvio Trucco, a cargo del VAR, estarán más que observados.
La Bombonera explotará este domingo desde las 19 hora española. En ese templo especial, al ritmo de Leandro Paredes y de Angel Correa, habrá un Superclásico que latirá con fuerza brutal.
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