Javier Curcio, economista: “Hoy estamos sin los recursos mínimos en educación y así no habrá reforma del país posible”

- Esta semana supimos que las pruebas PISA de educación dieron peor. Al mismo tiempo salió que uno de los rubros de la inflación que más subió en agosto fue la educación privada: 30% en el año y 40% en los últimos doce meses. ¿Por qué se paga cada vez más por algo que ofrece cada vez menos?
- No resulta raro que los docentes privados reclamen más salario y detrás de eso suban más las cuotas, es parte del reacomodamiento de los precios relativos de esta economía que va contra la posibilidad de muchas familias de pagar y sostener el capital humano. Por el lado de las PISA la educación privada está mejor que la pública pero efectivamente ambas caen.
-¿Qué nos dicen las pruebas PISA sobre la relación de cuánto nos cuesta la educación y cómo nos va?
-Dos cosas. Primero, el sistema educativo está en crisis a nivel global. Vienen cayendo las pruebas en casi todo el mundo, muy fuertemente asignable a la pandemia que generó un problema al sistema educativo incluso en países ricos. Hay cuestionamientos sobre temas pedagógicos, no asignables al financiamiento. Segundo, la Argentina empeora un poco más que la media y pierde peso relativo en la región, o sea, con los países con los que se podría comparar y con los que históricamente teníamos una mejor posición relativa.
-¿Qué explica este desempeño?
-Por un lado una cuestión vinculada al financiamiento. El nivel de ajuste de estos últimos años volvió insostenible el sistema educativo en general a cualquier nivel. A los docentes de nivel de educación obligatoria se les cayó su ingreso 20% en promedio.

-¿Es 100% culpa del ajuste de Milei?
-No lo diría así. Es una acumulación de problemas que venían de antes donde el ajuste de los recursos tiene un rol. Pero también hay problemas de coordinación entre Nación y provincias. El Gobierno Nacional no asume ese rol de coordinación y la descentralización tiene problemas donde las jurisdicciones más pobres quedan desatendidas. Y eso también se ve en las pruebas Aprender donde la brecha entre los lugares más ricos y los más pobres o en distintos territorios son muy marcados. Entonces hay un problema del ejercicio de la política más allá del tema financiamiento. Pero también decía que se viene de un derrotero muy errático en temas de cómo enseñar, a quién aprobar o no, qué hacemos con el que repite. El sistema de la educación viene en franco deterioro y en el medio pegó la pandemia, la revolución de las tecnologías, la adicción al celular...
-¿Y la desestabilización inflacionaria?¿Cuánto influyó que Argentina viviera esta experiencia atravesada por un régimen de alta inflación casi 20 años, mientras Chile, Uruguay, ya lo resolvieron hace más de 25 años?
-... creo que mucho, ¿no?. Primero, esto que señalaba sucedió a lo largo de gobiernos de distintos signos políticos: derecha, izquierda y transversales a las provincias. Algunas de ellas lograron sostener el salario real de sus docentes en estos meses, incluso durante la gestión de Javier Milei como Neuquén o Buenos Aires....
- Hasta en el gobierno de Alberto Fernández se habían recuperado..
-Así es. Pero ninguna de esas mejoras salariales se tradujo en mejor calidad de la educación. Incluso el aumento de los recursos en la Ley de Financiamiento del primer kirchnerismo, de 2005 a 2010 con el aumento de 4% del PBI a 5%, porque a 6% no llegamos casi nunca, no se vio reflejado en mejoras en la calidad. Subir un punto del PBI en educación es un montón de plata y para lo único que sirvió fue para mejorar la cobertura, que más chicos estén dentro del sistema educativo, algo bueno, pero no elevó el rendimiento de nuestro sistema.
- Volviendo a la pregunta del impacto de la volatilidad y la alta inflación...
-(Interrumpe)...la inflación alta llevó a lidiar con el problema del sostenimiento del salario docente, conduciendo al deterioro de la calidad del factor humano en educación. Hay señales de que la docencia hoy resulta una profesión que no brinda más un ingreso que brinde sostenibilidad. Ser docente está muy cerca de ser pobre si ya no lo es y llevar a uno a focalizarse en cómo recuperar ingresos, yendo a buscar otros trabajos, haciendo Uber incluso. Entonces volviendo a su pregunta sobre la inflación, esos regímenes generan un problema sobre un recurso fundamental para la calidad de la educación y el rendimiento de las PISA.
-Dé un ejemplo.
-Un familia tipo para no caer en pobreza en el GBA tiene que ganar $ 1.500.000. Y una maestra doble turno que sale a las 7 de la mañana y regresa a las 7 de la tarde a su casa, cobre casi $ 2 millones y un profesor en secundario unos $ 2,2 millones. En universidades el profesor full time con una antiguedad promedio gana $ 1,5 millón.
-¿En otros países ganan mejor?
-En general, sí.
-¿Cuál es el mecanismo por el cual las fallas de esta macroeconomía se trasladan al sistema de educación?
-Nuestros procesos de alta inflación, con desequilibrios fiscales, llevan a la necesidad de ajustar todo el tiempo volviendo más flexibles los recursos humanos, sobretodo los trabajadores del sector público que es donde están los docentes y también arrastra a los docentes al sector privado.

-O sea que en contextos de alta inflación se habla más de la política salarial del docente que de la política educativa.
-Sí, en alguna medida sí. El salario de los docentes es 80% de los recursos en educación. Con lo cual si no se estabiliza el precio de ese recurso ninguna reforma del sistema educativo es sostenible y explicará que la política educativa haya tenido semejante comportamiento errático como dije.
- Vino un gobierno y dijo ‘voy a arreglar esto y voy estabilizar con la motosierra’ ¿Está bien o está mal para esto que usted describe, de inestabilidad crónica?
-La estabilización es una buena noticia si logra hacerse en el marco de una economía que funcione. Si estabiliza sosteniendo reducciones de los salarios de 20-30%, como es el caso de los docentes, el sistema no queda estabilizado. Por lo tanto estamos en una situación de estabilización que no es sostenible o ficticia, donde redujimos muy rápidamente el desequilibrio con una serie de mecanismos que no lograron arreglar la economía y eso trae varias dificultades en temas vinculados al consumo o una reducción del nivel de actividad en sectores centrales para la vida de las personas que es muy fuerte. Hoy la economía está claramente en un problema de sostenibilidad que hace que esa mala forma de lograr la estabilización no permite generar un sendero donde se pueda recuperar parte de esa caída de los salarios.
-¿De cuánto por debajo hablamos?
-Hoy el sector público nacional y las universidades tienen una caída de salario respecto de noviembre 2023, cercana al 25%. El profesor de matemática en la universidad que se dedica exclusivamente a ser profesor perdió uno de cada $ 4 de su salario. En las escuelas es 20% menos. En universidades la reducción de la función educativa fue un poco más del doble que la reducción del gasto público total. Llegó a ser 48% en el acumulado 2024-2025 y la del gasto público fue del 25%. Hay una ley que obliga al Estado a cumplir esa brecha en el caso de las universidades y eso implicaría aumentar más del 30% los salarios de los universitarios.
-¿Cómo vienen los salarios este año?
-En 2026 la inversión nacional en educación dejó de caer. El Gobierno rescató estos sectores de ajustes adicionales, porque ya no puede seguir recortando más. En 2024-2025 su gasto se redujo casi 50% en educación en términos reales. El acuerdo realizado con las universidades para aumentar los salarios 25%, sumado a recursos adicionales para la educación obligatoria en las provincias en materiales escolares, la hora adicional, equipamiento informático y demás, sostiene el ajuste educativo en ese nivel reducido 48% respecto al comienzo de la gestión.
-¿O sea que el gasto en educación cayó casi 50% pero los salarios bajaron 20%- 30%?
-Los salarios universitarios que solventa el Gobierno llegaron a caer más de 30% y ahora con el acuerdo de junio recortaron a 25%. En las provincias la situación es más disímil y la caída es en promedio de 20%. El problema es que esas personas tienen que llevar adelante el cambio. Sin capital humano no tenemos posibilidad de crecer de forma sostenible, hoy estamos sin los recursos mínimos en educación y así no habrá reforma del país posible.
-¿Cómo se logra cuando pareciera que la prioridad del Gobierno es la estabilización, sin revertir la caída de la inflación? Porque llevando el razonamiento al absurdo es cuestión de invertir al infinito. Pero eso pasó y la pobreza no se pulverizó, subió.
-La lupa estuvo mal puesta. No es solo un tema de recursos sino que hay que invertir más y mejor. Pero para hacer eso hay que arreglar el contrato social de invertir los recursos mínimos. Tampoco se puede tener salarios sostenibles en el tiempo en educación a cuenta de la maquinita o mecanismos espurios de financiamiento que pueden jugar en contra, como lo sufrimos. Hay que pensar dónde se pone la plata, en mejoras adentro de la escuela, qué se hace con los chicos que no aprueban contenidos mínimos, con las universidades resolviendo mejor los ingresos por ejemplo a las universidades, la duración de las carreras, etc.
- Retrocedió el PBI por habitante en los últimos 15 años y el desempeño de nuestra educación fue para abajo ¿hay causalidad?
-No conozco un estudio que se haya hecho en la Argentina para medir esa correlación o esa causalidad también pero lo que sí es indudable que en el mundo de la economía del conocimiento si se desfinancia la educación, la ciencia y la tecnología, es bastante probable que no se crezca a largo plazo. Lo de las últimas prueba PISA no es un tema de 2025 sino la acumulación de muchos años incluida la pandemia, la adicción a los teléfonos móviles, la atención que la sociedad le da a la educación, se le paga a los docentes y el desorden macroeconómico.
La economía del sector público y la inversión en educación y niñez
Javier Curcio es un economista experto en la economía del sector público en las áreas de salud, educación y bienestar. Conversó con Clarín en su oficina de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires donde dicta clases.
“La tasa de retorno de la inversión en educación depende de muchas variables”, responde cuando se le pregunta cuánto rinde subir un punto del gasto público. “Por ejemplo si se vuelca más dinero en la primera infancia las tasas de retorno en la educación aumentan más, con lo cual no pasa con poner más plata en la educación por poner así nomás y chau. Lo que sí se puede plantear es que se redujeron los recursos, que esa caída tiene una relación muy fuerte con la pérdida de salarios y esto indudablemente impactará en la calidad educativa”.
Javier Curcio es profesor de Finanzas Públicas e investigador del Instituto Interdisciplinario de Política Económica de la Facultad de Ciencias Económicas. Se trata de un experto en cuestiones de economía del sector público, la rama de la economía que tiene por objetivo el estudio de la provisión de los bienes públicos y el monitoreo de las políticas públicas, algo que en la Argentina solo está asociado a conseguir un equilibrio, un orden fiscal cuando en verdad se trata de una reforma del Estado más profunda. Dentro de ese campo, Curcio se especializó en temas de educación y salud.
“Todo lo que hace que el chico llegue a la escuela, o el estudiante a la universidad, aumenta el rendimiento de la inversión que haga el Estado. Se trata de factores asociados a cómo se alimentan, cuáles son las condiciones de su hogar, en cuánto está preocupado en su casa porque el padre o la madre no tiene trabajo y en cuánto tiene sus condiciones de vida relativamente resueltas. Todo esto obviamente incide sobre el proceso de aprendizaje. Dentro de esto, la AUH tiene un rol importante en este ajuste y haber sostenido su valor y aumentarlo, ha sido una buena noticia en la gestión de Javier Milei, sostener ese ingreso para los sectores en los más pobres, porque de alguna manera sostuvo la situación social. Sin embargo, no alcanza para poner al chico en buenas condiciones para llegar a la escuela en condiciones de poder ser educado y aprender”.
Según Curcio, la Argentina hoy invierte 4% del PBI en educación. “Resulta alrededor del promedio de la región. Es menos que Uruguay, Brasil y Chile. Estamos en el límite inferior de los acuerdos internacionales que tenemos en el marco del Pacto Global para el Desarrollo. Hay dos indicadores, uno que señala que es deseable no invertir menos de seis puntos del PBI y un piso de 4 puntos. Estamos en el piso”.
Al toque
Un proyecto: Consolidar un sistema universitario público de calidad, inclusivo y sostenible.
Un sueño: Que Argentina retome un sendero de desarrollo. Y en el plano personal ver crecer felices a Manuel e Inés en ese espacio.
Un recuerdo: En mi infancia, varias conversaciones con mis abuelos; más reciente, algún viaje con Verónica.
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