La evolución de Flick
La celebración desmedida del madridismo tras ganar en el Camp Nou evidencia el hambre que ha pasado durante dos años y medio. Celebran en Cibeles que no han quedado desahuciados en octubre. Es barcelonitis. Ahora la Liga vuelve a importarles, esa competición que desdeñaban y llevaban meses desprestigiándola con el cuento de Negreira y los árbitros, a los que solo descalifican cuando pierden.
Es su doble discurso hipócrita. Pero conviene tener memoria, el curso pasado los blancos también se llevaron el primer Clásico y fue el Barça quien acabó arrasando. Esto no va de ganar un partido al eterno rival, sino de ser el más regular y ganador. Y ahí el Barça sigue mandando: líder, máximo goleador y menos goleado. Eso no exime al club de la autocrítica tras esa semana horribilis.
Flick tenía razón. Pidió un central experimentado, un lateral izquierdo y un delantero centro de primer nivel. No llegó ninguno. Ahora pretenden enmendarlo en un mercado invernal de saldos y suplentes. El alemán es lo mejor que le ha pasado al Barça en mucho tiempo. Ha sobrevivido a las restricciones del fair play financiero pero no hace milagros. También él debe evolucionar. Su modelo es ganador. Sin embargo, debe perfeccionarlo y ser más competitivo. Si el rival no deja o las piernas no llegan, hay que ser inteligentes y aprender a defender en bloque bajo para proteger el marcador.
Jugar a tumba abierta siempre es muy arriesgado, la Champions lo ha demostrado. Si atribuyó las derrotas ante Madrid y PSG a la falta de frescura, que rote más. No tiene sentido que Rodri juegue todos los partidos pequeños para descansar contra el PSG.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.