Más que una rebaja tributaria
La próxima entrada en vigencia de la rebaja transitoria de 50% al impuesto a las donaciones abre una oportunidad que va más allá del ahorro tributario. En un país donde las empresas familiares representan cerca del 80% de las empresas, el desafío es utilizar este incentivo para anticipar y ordenar los procesos de sucesión.
El traspaso de una empresa de una generación a otra no consiste simplemente en distribuir activos. Cuando desaparece quien concentraba la dirección, pueden surgir conflictos entre herederos, divisiones patrimoniales y dificultades para mantener la continuidad del negocio. Por eso, la donación anticipada debiera formar parte de una planificación que considere tanto el patrimonio como el gobierno corporativo: quiénes participarán en la administración, cómo se tomarán las decisiones y qué estructura permitirá preservar la actividad.
Se contempla además que el 100% del impuesto determinado sea reconocido como crédito para una futura herencia, reforzando el atractivo de planificar con anticipación. Sin embargo, el beneficio tributario no debiera ser el único criterio.
La verdadera oportunidad está en preparar a la siguiente generación, ordenar el patrimonio y establecer reglas que permitan que las empresas sobrevivan a sus fundadores. Una buena sucesión no debería comenzar cuando fallece el líder de una empresa familiar, sino mucho antes.
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