Se desató El Niño, le da envión al trigo y prepara el terreno para la soja

Los pronósticos de buenas lluvias en el último trimestre del año empezaron a efectivizarse puntualmente en este comienzo de octubre. Tras las dudas de semanas atrás sobre inesperadas trabas meteorológicas, el Niño empezó a regar con fuerza la región agrícola central del país y mejora notablemente la perspectiva de rindes para la campaña 2026/27.
El primer gran beneficiado es el trigo, que atraviesa etapas clave. El 3% de los lotes se encuentra en floración, un 17% en plena espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% restante completando la encañazón, según relevó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En ese contexto, lo oportuna que fueron estas precipitaciones son ponderadas por productores y técnicos, que empezaban a inquietarse ya que atravesar el período crítico sin reservas de humedad, y con efecto puntuales de algunas heladas, garantizaba un colapso en el número de granos fijados por espiga.
“Esta lluvia llegó justo, como el gol del Enzo Fernández a los ingleses”, simbolizaron en Aldao, Santa Fe.
No es para menos, porque con este aporte, el panorama cambia de manera contundente: en aquellos sectores donde las lluvias superaron la barrera de los 40 mm, la recuperación de los potenciales de rendimiento ya es una realidad concreta.
Mientras avanza la cosecha de los primeros lotes, con rendimientos alentadores en el norte del país, las primeras proyecciones a nivel nacional superan el promedio de las últimas 5 campañas, según consignó el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
“Luego de las lluvias, el trigo continúa su transición hacia el llenado de granos bajo condición hídrica adecuada/óptima en el 91% del área, y manteniendo una condición de cultivo “buena/excelente” en el 64% de los casos”, evaluaron
Según indicó la entidad porteña, pese a que aún continúan las evaluaciones de daño por las heladas de hace semanas, las primeras estimaciones de rendimiento “son alentadoras”.
Con un 84% del cereal de invierno transitando de encañazón en adelante, los rindes esperados se ubicarían por debajo del año pasado, salvo en el NOA, pero superarían al promedio de las últimas 5 campañas.
Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las precipitaciones dejaron un acumulado promedio regional de 48 milímetros. Los mayores acumulados se concentraron en el sector oriental de la región, destacándose la franja sur con registros sobresalientes: Ramallo encabezó los máximos con un volumen acumulado de 102,8 milímetros, seguido por Pujato con 97 mm, Zavalla con 85 mm, Rosario con 83 mmy Montes de Oca con 80,4 mm.
Esta cifra no solo frena el paulatino deterioro de los cultivos de trigo, sino que restituye la humedad crítica en el perfil del suelo justo en el momento en que las plantas atraviesan la etapa más sensible de su desarrollo fisiológico.
El mapa de condición de los cultivos refleja inmediatamente esta recarga hídrica. Los lotes calificados en estado “regular” sufrieron un drástico descenso de 5 puntos porcentuales en tan solo una semana, pasando a representar apenas un 2% de la superficie total en la región núcleo.
Por su parte, la franja de cultivos en estado “excelente” abarca un 10%, el 53% presenta una condición “muy buena” y el 35% se mantiene en parámetros “buenos”.
Aunque los analistas descartan igualar los guarismos excepcionales alcanzados en la campaña previa, el nuevo piso de humedad permite proyectar con firmeza rendimientos promedios que en gran parte del área núcleo volverán a ubicarse por encima de los 40 quintales por hectárea (qq/ha).
El trasfondo meteorológico de esta transformación hídrica se vincula de forma directa con la maduración de la fase “El Niño” en el Pacífico Ecuatorial Central.
Según explicó el consultor meteorológico de la BCR, Alfredo Elorriaga, la primera semana de octubre se consagra formalmente como el hito de inflexión para dejar atrás el patrón irregular y esquivo de las lluvias sobre el centro de la zona pampeana.
La progresiva instalación de vientos del sector norte y noreste asegura una inyección constante de humedad troposférica, insumo indispensable para que los frentes fríos desencadenan precipitaciones de mayor cobertura y volumen acumulado.
Los modelos de pronóstico a corto plazo ratifican esta tendencia y anticipan una quincena dinámica, donde se alternarán períodos inestables con lapsos de mejoría temporal hasta mediados de mes.
Este nuevo escenario pluvial no solo asegura el cierre de la campaña de trigo, sino que recompone las reservas para la siembra de los cultivos de verano.
Con el maíz temprano prácticamente finalizado en el corazón agrícola, la atención comienza a trasladarse hacia la siembra de soja de primera, cuya ventana óptima se abrirá en la segunda quincena de octubre.
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