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Sunday, August 30, 2026

Comedia erótica, ciencia ficción y distopía: te contamos de qué va ‘Una noche al año’, la película de la que todo el mundo habla

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La trama de Una noche al año toma la arriesgada decisión de combinar varias cosas a la vez en su historia. Por un lado, una distopía complicada que muestra como contexto el peligro del control total del poder sobre el ciudadano. Por el otro, una comedia romántica que intenta explorar los motivos por los cuales alguien se enamora. Además, cómo ese amor es capaz de cambiar las expectativas sobre el sexo y lo erótico. A primera vista, ambos temas parecen no coincidir de ninguna manera. Pero lo cierto es que el director Will Gluck (Cualquiera menos tú) los analiza de manera inteligente y divertida. 

Para eso, la cinta explora en el guion de Travis Braun, desde la óptica de una gran experiencia irrepetible que se desarrolla casi en tiempo real. Una noche, la del 7 de agosto, en la que se suspende la rígida forma de vida de un mundo sometido a cierto biofascismo. Para eso, ambientada en una versión ligeramente futurista y ficticia de la ciudad de Nueva York, Una noche al año analiza un mundo complicado. Uno en el que el gobierno ha instaurado una estricta legislación que prohíbe de forma categórica las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Sin embargo, el sistema otorga una única y caótica excepción global. 

Se trata de una tregua anual de exactamente doce horas, desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana. Durante la cual las personas solteras tienen vía libre legal para mantener encuentros casuales sin ningún tipo de compromiso. Puede parecer exagerado, pero Una noche al año logra que la idea sea un contexto que rodea a sus personajes con cierto sentido de urgencia. De modo que el sexo, además de gratificación física, se convierte en una especie de declaración de intenciones. Eso mientras Nueva York estalla por los aires en un frenesí sexual sin precedentes. Salvo para dos personas que intentan entender lo que ocurre en sus vidas (y sus expectativas sobre la intimidad), de manera distinta. 

Dos enamorados en medio de una orgía total en ‘Una noche al año’

Para eso, Una noche al año decide prescindir de una distopía trágica o en cualquier caso moralista, para enfocarse en algo más pequeño. Así que, en medio de este frenesí nocturno y masivo, la historia sigue de cerca a una pareja atípica. Allie, encarnada por la nominada al Óscar Monica Barbaro, y de Owen, interpretado por el actor británico Callum Turner. Ambos, tratando de sobrevivir al 7 de agosto y mantenerse lejos de lo que parece una histeria colectiva signada por el sexo.

Pero aunque lo parezca, Una noche al año no intenta dar lecciones de moral o ahondar en la sexualidad ajena. Antes que eso, el argumento se hace preguntas muy interesantes acerca de qué entiende por intimidad, deseo y placer nuestra época. También, como esa percepción acerca del cuerpo y las conexiones emocionales con frecuencia debe sostenerse sobre las exigencias externas. 

Sexo, amor y ciencia ficción

De modo que, mientras que la ciudad se vuelca a las calles en busca de sexo, los dos protagonistas se toman la posibilidad con cautela. Allie, una romántica empedernida, anhela una conexión sincera. Mucho más, comienza a cuestionarse seriamente qué es lo que la cultura (con todo y sus limitaciones) comprende sobre el sexo. Por otro lado, Owen lidia con el dolor y el despecho de haber sido abandonado recientemente por su pareja. Cuando sus caminos se cruzan de manera accidental en un bar de la ciudad, surge entre ellos una innegable chispa romántica. Algo que les lleva a percatarse de que, irónicamente, son probablemente los dos únicos solteros en toda Nueva York que desean enamorarse. Justamente durante la noche menos romántica y más carnal del año.

Por lo que Will Gluck convierte la película en una vertiginosa carrera por los giros de la comedia romántica. Pero desde un giro ligeramente perverso. En particular, porque Una noche al año indaga en ideas profundas más allá de su complicado romance central. De la forma como nuestra época entiende el sexo y las conexiones emocionales, hasta el derecho a la agencia del cuerpo. Todo a través de una pareja que intenta sobrevivir a una noche irracional, caótica y puramente humana a través del amor. No obstante, aunque parece una premiosa cursi, lo cierto es que la cinta tiene mucho de una reflexión oscura sobre el sexo convertido en mercancía. Un tema esencial en nuestra época.

Pero más allá de su curiosa premisa, Una noche al año es una película que logra combinar muchos elementos a la vez. De una estética urbana con cierto aire futurista, a una dirección de fotografías que convierte a Nueva York en otro personaje. Lo cierto es que la cinta evita que pueda clasificarse de forma sencilla. Porque, a pesar de su subtexto de ciencia ficción, también es una historia adorable capaz de conmover en sus momentos más inspirados. También, de hacer reír en sus momentos más raros. Una combinación brillante que la convierte en una de las grandes sorpresas del año. 

Por si eso no fuera suficiente, la cinta es la suma de sus partes. Por un lado, su estupendo elenco secundario. De Maya Hawke, Julia Fox, la icónica Molly Ringwald al legendario LeVar Burton y la cantante alternativa King Princess. Una noche al año explora de manera ácida las contradicciones humanas. En particular, el choque perenne entre la fría rigidez del control estatal y el indomable deseo de afecto e interacción real. Por otro lado, la banda sonora, compuesta en conjunto por la música de Este Haim y Christopher Stracey, complementa de manera perfecta la atmósfera.

Una combinación que hace de Una noche al año una mirada ingeniosa y bien planteada de temas complicados. Pero en especial, del punto central de todas las grandes historias de nuestra época. El límite entre amar y ser comprendido a través del amor. Un giro poco común sobre un contexto en que el ser humano se cuestiona a sí mismo y a sus semejantes. El elemento más interesante de la película. 

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