Mentalidad Fermín
Fermín es un jugador hecho a sí mismo a nivel de mentalidad. En lo futbolístico La Masia le dio unas sólidas bases tácticas, estratégicas y técnicas que él absorbió con sabiduría para llegar convertirse en un jugador de elite total. Pero a nivel psicológico, en lo referente a su mentalidad de hierro, se lo tuvo que ‘currar’ él solo, entre lágrimas, en un fútbol base azulgrana que lo acompañó pero en el que le faltaba lo más preciado para un chiquillo que soñaba con el balón: jugar habitualmente cada domingo tras duros entrenamientos y sesiones de estudio, siempre alejado de sus padres, que vivían a más de mil kilómetros, en Huelva.
Fermín era de los menudos de La Masia, un jugador con calidad pero bajito y delgado. Hubo entrenadores que cada temporada lo hacían suplente habitual y, al final, lo metían entre los descartes. Por suerte Jordi Roura, responsable del fútbol formativo, siempre vio algo en él y esperó a que pegase el estirón. Mientras, Fermín jugaba con ansia los pocos minutos que le daban, comiéndose el campo en cada acción, buscando con una mezcla de tenacidad, clase, ambición y rabia las porterías rivales. Y el estirón le llegó con 19 años cedido en el Linares, en Primera RFEF. No sólo se le quedó pequeña la camiseta talla S sino que allí metió 12 goles y dio cuatro, convirtiéndose en ídolo local y demostrando su pegada.
Xavi lo repescó y le dio la alternativa, que él aprovechó. Flick lo está puliendo y Deco le premió con un contrato bueno y merecido. Su lema está claro: “Mejor que sobre agresividad que no que falte”. Con tipos como Fermín, la Champions está más cerca.
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