Billy Wilder, sobre Sigmund Freud: "Me echó de su diván"

- El actor de 'Superman' Christopher Reeve, sobre Marlon Brando: "No lo digo con malicia, pero me parece triste tener 53 años, o los que tenga, y que te dé igual todo"
- La predicción que hizo Alfred Hitchcock hace seis décadas sobre las salas de cine para el año 3000
- Sylvester Stallone, sobre su enfrentamiento con Richard Gere: "Me agarró la camiseta y me clavó las uñas en la piel. Le dije que parara, pero lo volvió a hacer"
El cineasta de origen polaco Billy Wilder es considerado de manera unánime como uno de los mejores directores cinematográficos de todos los tiempos. El realizador, que logró ganar la friolera de cinco premios Oscar a título individual, además de otros dos más recibidos por sus obras en la categoría principal de Mejor película, fue el responsable creativo de obras maestras del séptimo arte como ‘Perdición’ (Billy Wilder, 1944), ‘Días sin huella’ (Billy Wilder, 1945), ‘El crepúsculo de los dioses’ (Billy Wilder, 1950), ‘Testigo de cargo’ (Billy Wilder, 1957), ‘Con faldas y a lo locos’ (Billy Wilder, 1959), ‘El apartamento’ (Billy Wilder, 1960), o ‘Primera plana’ (Billy Wilder, 1974).

’El crepúsculo de los dioses’, de Billy Wilder.
No obstante, antes de convertirse en uno de los cineastas más reputados de toda la historia, Wilder se ganó la vida como reportero del diario ‘Stunde’, en Viena. El director había nacido en la pequeña ciudad de Sucha, antes perteneciente al Imperio austrohúngaro, hoy parte de Polonia, y se trasladó a Viena para cursar sus estudios universitarios, algo que finalmente aparcó para poder dedicarse a la práctica periodística. Esta profesión le llevó a Wilder a entrar en contacto con algunos de los personajes más reconocibles del mundo en aquel momento.
En este contexto, el propio Wilder explicó en el documental ‘Billy Wilder: Un hombre perfecto al 60 por ciento’ (Annie Tresgot, Michel Ciment, 1982), como en una ocasión asistió al hogar del famoso padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, para realizarle una entrevista: “Recuerdo que un día, para el número de Navidad, siempre preparábamos una encuesta en la que planteaban una misma pregunta a muchos personajes famosos, y yo tuve que encargarme de entrevistar a algunos. Recuerdo perfectamente cuál era la pregunta: trataba sobre una nueva doctrina política, algo llamado fascismo, y sobre qué opinaba la gente de Mussolini. En un solo día entrevisté a varias personas. Estas fueron las que cubrí: Richard Strauss, Arthur Schnitzler, Sigmund Freud y Alfred Adler. Y Freud fue, por supuesto, el más interesante. Me preguntan constantemente por aquella pequeña anécdota, porque la gente la investiga hasta el último segundo de su vida”.

Billy Wilder en el rodaje de ’Uno, dos, tres’.
A continuación, el cineasta narró cómo fue el encuentro entre ambos: “Recuerdo que llegué y le entregué mi tarjeta de visita a la criada. Me dijo que el profesor Freud estaba almorzando. Le pedí que me anunciara y me quedé esperando en el salón. Pude ver por una rendija de la puerta la habitación con el diván, el famoso diván. Era muy pequeño, diminuto, y tenía una especie de alfombra turca echada por encima. Al poco rato, Freud salió del comedor con la servilleta todavía atada alrededor del cuello. Se me quedó mirando y me preguntó: ‘¿Es usted el señor Wilder?’ Y yo le respondí: ‘Sí, señor profesor’. Me dijo: ‘¿Trabaja usted para el periódico?’, y yo le dije: ‘Sí, señor profesor’. Me respondió: ‘La puerta está ahí’, y me echó de su diván, porque detestaba a los periodistas”.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.