El cambio de horario del fútbol
El mundo cambia continuamente desde hace siglos. La actividad futbolística no es ajena a estos cambios y desde que empezó esto de darle a una pelota ha habido infinidad de modelos, de sistemas, de calendarios y de clasificaciones. Durante muchos años, el aficionado al fútbol comía entre la una y las tres de la tarde para poder estar a las cinco, o un poco antes, en su asiento o lugar reservado en el estadio al que acostumbraba a ir para ver a su equipo favorito.
Normalmente, como digo, los partidos empezaban alrededor de las 17 horas, así que a partir de las 16 horas se producía la llegada paulatina del socio o seguidor de un equipo.
Esto ya no es así. Con el tiempo, los partidos se juegan cualquier día y a diferentes horas. Y la llegada del socio o del público en general al estadio se produce en función de la hora en que se inicia el partido.
Durante muchos años se jugaba un solo partido para la televisión, era el domingo a las 20 horas, y todo el calendario iba en relación a este partido. Ahora tenemos en el fútbol la misma programación que para ir al cine. Si crees que te gusta la película coges un rato antes y te vas al lugar al que la dan. En el fútbol no es exactamente lo mismo pero es algo parecido.
Terminado el partido goleador del Barça frente al Alavés del sábado, ya mucha gente se preparaba para el siguiente, que es mañana martes contra el Aston Villa. Y aquí no hay cómo parar esto: voy, vengo, voy, vuelvo... está montado así e incluso el presidente de la FIFA se permite hacer un Mundial en tres países y ya está preparando el próximo con España, Marruecos y Portugal; es decir, movilidad continua, los horarios no sirven, se utiliza el “mañana vamos a tal sitio” y, lo más curioso y positivo en este aspecto, es que las televisiones están contentas de la gente que sigue sus evoluciones.
Fermín, jugador total y muy culé
La primera vez que le vi fue en el Olímpic de Montjuïc. Diría que salió en la segunda parte. Corrió sin parar, chutó a portería y creo recordar que hizo un gol. Averigüe quién era. Se trataba de un joven de nombre Fermín que, preguntando, supe que había estado cedido por el Barça en el Linares. Me sorprendí de la trayectoria de este joven valor. Desde entonces, lo he ido siguiendo y se trata de un futbolista total para el equipo: defiende, ataca, quita balones, chuta a portería, hace goles, los da... Vamos, que es muy difícil de encontrar su copia. Así que me alegro de que esté en el Barça, de que esté contento y de que en cada partido en que se alinea muestre la mayoría de sus cualidades futbolísticas. Que siga así y que el culé lo siga disfrutando.
Los estadios se llenan de gente interesada. Lo cual, de alguna manera, significa que cada tiempo tiene su sistema y lo que servía para ir a ver a Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón, es decir, ir al estadio de Les Corts a las cuatro y media de la tarde, ahora las puertas se abren en función de unos horarios totalmente dispersos y que la gente aprovecha y utiliza.
Y que siga de esta manera porque, si el público está contento, ¿para qué lo vas a cambiar? ¡Que siga la fiesta!
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