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Monday, September 21, 2026

Un astronauta lleva 23 años fotografiando nuestras ciudades desde el espacio. Sus fotos muestran cómo hemos cambiado de color

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590 días de misiones y 13 horas de paseo espacial: el astronauta de la NASA Donald R. Pettit ha pasado mucho tiempo mirando a la Tierra desde ahí arriba. Ahora, ha compartido en X/Twitter el archivo visual sobre contaminación lumínica que ha creado con esa imagen a lo largo de 23 años y cuatro visitas a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) y ha dejado clara una cosa: nuestras ciudades han cambiado de apariencia. Al menos de noche.

París, Estambul, Lima, Osaka, Pekín, Casablanca, Riad, Maracaibo… son algunas de las fotografías tomadas por Pettit que demuestran que nuestros sistemas de iluminación no solo han cambiado cómo se ven nuestras calles, sino también el tejido urbano, desde el espacio.

Chicago, USA 2024 vs 2003

The grid street layout of Chicago is immediately recognizable from orbit, and characteristic of many North American cities, and emphasize the change in color intensity. pic.twitter.com/JO1uRZBUyq

— Don Pettit (@astro_Pettit) September 7, 2026

Del color cálido a lo multicolor. En las imágenes que comparte, hay un cambio más que visible: nuestros núcleos urbanos han pasado de tener un color cálido y amarillento a uno más blanquecino, salpicado por algunos puntos de color. Esto se debe a la transición que ha hecho el alumbrado público de lámparas de vapor de sodio a tecnologías LED.

Las primeras son un tipo de luminarias que utilizan una descarga eléctrica a través de vapor de sodio para dar un color ámbar brillante con cierta calidez. Esta luz amarillenta ha sido el color nocturno de avenidas y calles en ciudades de todo el mundo y su aspecto era visible desde el espacio. Ahora eso está cambiando drásticamente.

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Un color que esconde una decisión energética. Como observa Pettit, el cambio es notable desde que se han sustituido progresivamente las lámparas de vapor por lámparas LED que aportan un aspecto mucho más blanco, con algunos puntos de diferentes colores. La tecnología LED es mucho más eficiente y presenta enormes ventajas de relacionadas con su vida útil, regulación y mantenimiento.

Por ejemplo, estas luces, que suelen ser más compactas que sus antecesoras, son más resistentes a roturas y vibraciones y tienen un mejor rendimiento a bajas temperaturas, lo que las hace idóneas para el alumbrado público, más expuesto que el doméstico. Además, su encendido al 100% es desde el primer momento, mientras que las luminarias de vapor de sodio tardan un buen rato en alcanzar su máximo de potencia.

Estudiando la expansión urbana. Además de este curioso cambio de color, el archivo de imágenes del astronauta es realmente útil para estudiar cómo están evolucionando las ciudades del mundo en términos de distribución de la población y urbanismo. Una de las que más llama la atención de Pettit es Miami, muy cambiada desde su última misión. «¡La red eléctrica de la ciudad luce espectacular!», dice en su publicación. 

También llama la atención Monterrey, en México, de quien resalta la enorme asimetría entre el núcleo urbano y la extensión de luces que atraviesa el valle de La Estanzuela.

Pero también hemos perdido "noche". Una de las consecuencias de este tipo de iluminación tan eficiente es que la tecnología LED degrada nuestros ecosistemas. La contaminación lumínica pone en peligro el bienestar de cualquier ser vivo, afectando a sus rutinas en el caso de animales, plantas y microorganismos, e, incluso al ritmo circadiano y al metabolismo en el caso de los humanos.

¿También hemos perdido en el cine? Tiempos difíciles como los que vivimos ahora suelen hacer que aflore la nostalgia y hay quien recuerda esa iluminación amarillenta y cálida el último vestigio de un pasado mejor, aunque solo sea en el cine. 

Por ejemplo, la película Drive, protagonizada por Ryan Gosling, fue estrenada en 2011, en pleno plan de recambio de la iluminación de Los Ángeles, donde fue rodada. Para conseguir la inconfundible atmósfera nocturna de la historia, se eligieron calles cuyas luces de vapor aún no habían sido sustituidas por LED blancos. Hoy, esto ya no sería posible. Los Ángeles ha cambiado prácticamente todo su alumbrado urbano. Gracias a ello, también hay que decirlo, se ahorra unos 9 millones de dólares cada año según la Bureau of Street Lightning de la ciudad, que no está nada mal.

Imagen | Don Pettit en X/Twitter

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