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Thursday, November 5, 2026

Resuelven el código secreto de un candado de hace más de 400 años encontrado en un naufragio: cuatro letras ocultaban la clave

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Un candado recuperado de un barco hundido en 1583 ha revelado su combinación secreta gracias a una tecnología capaz de examinar su interior sin dañarlo.

Descifran con tecnología de rayos X el código secreto de un candado de hace 400 años encontrado en un naufragio en Gales
Descifran con tecnología de rayos X el código secreto de un candado de hace 400 años encontrado en un naufragio en Gales. Foto: Amgueddfa Cymru

Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Creado: Actualizado:

Durante más de cuatro siglos, un pequeño candado de latón permaneció cerrado bajo la arena de una playa de Gales. Ni el paso del tiempo ni los numerosos intentos por descifrar su combinación consiguieron abrirlo. El objeto había pertenecido a un barco mercante del siglo XVI que terminó hundido durante una violenta tormenta, llevándose consigo un cargamento de monedas y otros artículos valiosos. Ahora, gracias a una tecnología utilizada habitualmente en investigaciones médicas, los especialistas han conseguido resolver un enigma que parecía destinado a permanecer sin respuesta.

El protagonista de esta historia es un candado procedente del Ann Francis, un navío que naufragó el 28 de diciembre de 1583 frente a la costa de Margam, cerca de Port Talbot, mientras regresaba de España. La embarcación quedó atrapada en un temporal que la desvió de su ruta hasta hacerla encallar. Buena parte de su cargamento desapareció bajo los sedimentos marinos, donde permaneció durante siglos.

El objeto destaca por su extraordinario estado de conservación. A diferencia de muchas piezas metálicas recuperadas de antiguos naufragios, sus mecanismos todavía podían moverse. Sin embargo, conocer la combinación correcta resultaba prácticamente imposible sin examinar lo que escondía su interior.

La solución ha llegado de la mano de investigadores de la Universidad de Cardiff y especialistas de Amgueddfa Cymru, el Museo Nacional de Gales. Mediante una tomografía computarizada de alta resolución, lograron identificar la disposición de las piezas internas y descubrir las cuatro letras necesarias para abrirlo: ANCE.

Un tesoro descubierto por casualidad en una playa de Gales

La historia moderna de este naufragio comenzó en la década de 1990, cuando Peter Hughes, un aficionado a la detección de metales, encontró una moneda mientras recorría la playa de Margam. Aquel descubrimiento aparentemente insignificante fue el inicio de una búsqueda que se prolongaría durante 21 años.

Entre 1996 y 2017, Hughes recuperó centenares de objetos relacionados con el cargamento del Ann Francis. Las tormentas y los movimientos de arena fueron dejando al descubierto materiales que llevaban ocultos desde finales del siglo XVI. Entre ellos aparecieron monedas españolas de plata, ejemplares de oro de tiempos de los Reyes Católicos, instrumentos vinculados a la vida marítima y el singular candado.

Su pequeño tamaño hace pensar que pudo pertenecer a un cofre destinado a guardar pertenencias personales o mercancías especialmente valiosas. La proximidad de varias monedas españolas y dos pesas utilizadas para comprobar su peso refuerza esta posibilidad, aunque no permite conocer con certeza qué protegía.

Durante aproximadamente dos décadas, Hughes intentó averiguar la combinación manipulando los anillos del mecanismo. No lo consiguió. El hallazgo acabaría pasando a manos del museo galés en 2017 y, posteriormente, sería estudiado mediante técnicas que difícilmente habrían podido imaginar sus propietarios originales.

El candado de latón, recuperado de un naufragio frente a las costas de Gales, tiene su origen en el año 1583
El candado de latón, recuperado de un naufragio frente a las costas de Gales, tiene su origen en el año 1583. Foto: Amgueddfa Cymru

Cuatro anillos, 1.296 combinaciones y una tecnología inesperada

El funcionamiento del candado revela la sofisticación alcanzada por algunos artesanos europeos durante la época isabelina. En lugar de emplear una llave convencional, disponía de cuatro anillos giratorios, cada uno con seis letras diferentes. Para abrirlo era necesario colocar los caracteres en una posición determinada.

Las posibilidades ascendían a 1.296 combinaciones distintas. A esta dificultad se añadía otro detalle: algunas letras situadas en los extremos permanecían fijas y no participaban en el mecanismo. Los especialistas consideran que podrían haber servido para confundir a cualquiera que intentara manipularlo sin autorización.

El equipo recurrió a la microtomografía computarizada, conocida como micro-CT, una técnica que permite observar el interior de objetos pequeños mediante rayos X y reconstruir su estructura tridimensional. Se utiliza habitualmente para estudiar huesos y materiales biológicos, pero en este caso ofrecía una oportunidad excepcional para investigar una pieza arqueológica sin desmontarla.

David Williams, investigador de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Cardiff, dirigió el análisis del mecanismo. El procedimiento requirió varios intentos. La primera exploración permitió distinguir algunos elementos internos, mientras que una segunda prueba no produjo los resultados esperados. Finalmente, una tercera exploración reveló cómo debían alinearse las muescas que controlaban la apertura.

El resultado fue sorprendente: ANCE. La combinación permitió abrir el candado después de 443 años desde el naufragio. Sin embargo, el significado de esas cuatro letras sigue siendo desconocido. Podrían haber tenido algún valor personal para su propietario, aunque no existen pruebas suficientes para establecerlo.

La combinación descifrada revela las letras «ANCE», mientras que el mecanismo interior presenta una estructura similar a la de una llave
La combinación descifrada revela las letras «ANCE», mientras que el mecanismo interior presenta una estructura similar a la de una llave. Foto:

¿Qué protegía realmente el misterioso candado?

Resolver la combinación ha permitido conocer el funcionamiento de una pieza excepcional de la cerrajería del siglo XVI, pero también ha planteado nuevos interrogantes. El principal tiene que ver con el contenido del recipiente que probablemente mantenía cerrado.

Los investigadores consideran diferentes posibilidades. Podría tratarse de monedas, pequeños objetos de valor o incluso documentos y tejidos que no sobrevivieron a las condiciones del enterramiento. La ausencia del supuesto cofre impide determinar su función exacta.

También resulta especialmente relevante su contexto arqueológico. Los candados de combinación de época isabelina no son desconocidos en Gran Bretaña, pero encontrar uno prácticamente intacto y vinculado a un naufragio fechado con tanta precisión es poco habitual.

Además, los materiales recuperados recuerdan la intensidad de los intercambios comerciales entre la península ibérica y las islas británicas durante el siglo XVI. El Ann Francis transportaba objetos españoles en una época marcada por importantes transformaciones políticas, económicas y marítimas en Europa.

Hoy, el candado y otros materiales del naufragio forman parte de la exposición Tides of Treasure, presentada en el National Waterfront Museum de Swansea. Entre sus piezas destacan monedas de oro acuñadas durante el reinado de Fernando e Isabel y un silbato de contramaestre.

Aunque la tecnología ha conseguido abrirlo, su historia todavía conserva una incógnita difícil de resolver: quién eligió aquellas cuatro letras y por qué decidió utilizarlas para proteger sus pertenencias.

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