La esposa del canciller, el abogado del Segundo Piso y los vinos que Kast llevó al Papa: las postales fuera de libreto de la gira presidencial

El Presidente José Antonio Kast se encargó de presentar uno a uno a los integrantes de la comitiva que lo acompañaba.
En uno de los salones del Palacio Chigi, durante la reunión que sostuvo con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el Mandatario llegó al turno del ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García Ruminot, y le explicó cuál era su función. “Es el encargado de la relación con el Congreso”, le dijo.
La respuesta de Meloni, en español, fue inmediata: “Ese es un trabajo muy difícil, yo lo sé”. Una frase que resonó en un momento particularmente complejo para La Moneda en su relación con el Poder Legislativo, marcada por las dificultades del Ejecutivo para ordenar a sus propias bancadas y los descuelgues de parlamentarios oficialistas en votaciones relevantes. Entre ellos, los anuncios de votos favorables a la acusación constitucional contra el ministro Fernando Rabat.
El propio García Ruminot, de hecho, fue blanco de críticas por su participación en la gira europea, considerando que su ausencia coincidió con la tramitación de la Ley de Presupuestos en el Congreso, una de las principales responsabilidades de la cartera que encabeza.
La escena fue parte de una de las recepciones más cálidas que tuvo Kast durante su recorrido por Europa. Y es que la relación entre ambos mandatarios viene de bastante antes de que llegaran al poder. Se reunieron por primera vez en 2016, “cuando ambos tenían casi nada de apoyo”, bromean allegados al Presidente.

Desde entonces, el vínculo se ha mantenido: Kast la visitó en 2023, cuando asumió el gobierno italiano; volvió a encontrarse con ella en septiembre de 2025, en plena campaña presidencial, y nuevamente en febrero pasado, cuando viajó a Europa como Presidente electo. Ahora, el encuentro se repitió con ambos ejerciendo sus respectivos cargos.
La cercanía también se expresa en el contacto frecuente por WhatsApp. Meloni, además, habla algo de español. Una confianza que permitió incluso una pequeña broma durante el intercambio de regalos, un gesto habitual en este tipo de encuentros protocolares.
Kast le entregó un collar de lapislázuli -piedra nacional de Chile- y la primera ministra italiana le obsequió un jarrón de cristal. Al recibirlo, el Mandatario hizo un ademán como si se le fuera a caer de las manos.
Los invitados a la audiencia papal
El paso por Italia contempló también las visitas al presidente Sergio Mattarella y al Papa León XIV. Esta última era, de hecho, uno de los hitos más esperados por varios integrantes de la delegación. No por nada, algunos de los invitados especiales del viaje fueron convocados especialmente para ese tramo de la gira.
Uno de ellos fue el abogado del Segundo Piso de La Moneda, “guardián” de la firma del Mandatario y amigo personal de Kast, Rodrigo Pérez Stiepovic. Según quienes conocen los detalles de la conformación de la comitiva, el Presidente quiso contar especialmente con él para una etapa del recorrido que contemplaba la visita al Vaticano y la audiencia con el Santo Padre. Ambos comparten pertenencia al Movimiento de Schoenstatt.
Otra presencia que llamó la atención en el avión presidencial fue la de María Teresa Ojeda, esposa del ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, quien también ingresó a la audiencia papal (en la foto principal, al lado del canciller).
Desde Presidencia transmitieron que, en sus giras internacionales, el Mandatario tiene la facultad de convocar a los colaboradores e invitados especiales que estime conveniente para acompañarlo, más allá de quienes integran regularmente las delegaciones oficiales.
Allí recuerdan que, durante la visita que el expresidente Gabriel Boric realizó al Papa León XIV hace un año, el exembajador de Chile en Estados Unidos Juan Gabriel Valdés también fue parte de la comitiva y de la audiencia, acompañado de su esposa, Antonia Echenique.

La discusión sobre la participación de personas ajenas a las delegaciones habituales en giras presidenciales tiene un antecedente.
En 2019, la presencia de los hijos del entonces Presidente Sebastián Piñera, Cristóbal y Sebastián, en su viaje a China desató una controversia. El cuestionamiento estuvo puesto, más que en el uso del avión presidencial, en su participación en una reunión con empresarios chinos, una actividad de carácter oficial y que no estaba abierta a la prensa.
A raíz de esa polémica, Piñera encargó a Cancillería la elaboración de un protocolo para regular las giras internacionales, que estableció cuatro categorías de participantes: el Presidente, la comitiva oficial, la comitiva de apoyo y los invitados especiales.
Respecto de los familiares directos del Mandatario, el documento permitió su incorporación a los viajes, incluso en la aeronave de la FACh, pero estableció expresamente que no podían participar en reuniones oficiales, limitando su presencia a actividades protocolares o abiertas al público y a los medios de comunicación.
En el caso de la actual gira, desde Presidencia sostienen que tanto Rodrigo Pérez Stiepovic como María Teresa Ojeda lo hicieron en calidad de invitados por el Mandatario, dentro de lo regulado.
Quien igualmente ingresó a la oficina papal fue la jefa de gabinete del Presidente, Catalina Ugarte, quien compartió posteriormente el registro del encuentro en sus redes sociales con un mensaje: “Rezando por Chile”.

La audiencia, además, coincidió con una fecha especial para otra integrante de la delegación. La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, estuvo de cumpleaños ese miércoles. Kast aprovechó la instancia para comentárselo al Papa León XIV, quien se sumó a los saludos. Y la celebración tuvo una segunda parte en el vuelo de regreso a Madrid: la magistrada fue sorprendida con el tradicional cántico de cumpleaños feliz, una torta y flores que le entregó la presidenta del Senado, Paulina Núñez.
Entre los regalos que recibió el Papa por parte del Presidente estuvo la restauración de una figura de la Virgen del Carmen y un set de vinos nacionales. Entre ellos, un ejemplar de Caballo Loco Grand Cru Curicó Malbec y Veraz, de Viña Casa Bauzá, un tinto chileno de la variedad Cabernet Franc.
Un aterrizaje con bomberos
La escala italiana, de apenas 22 horas, fue solo uno de los capítulos de una gira que había comenzado el lunes en España.
Ese día, Kast aterrizó en Madrid a bordo del FACh 1, un Boeing 767-300ER, un modelo que ya se encuentra en retirada en la aviación comercial. Apenas la aeronave llegó a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, equipos de bomberos se acercaron al avión.
En un primer momento circuló la versión de un sobrecalentamiento de los frenos durante el aterrizaje, con el riesgo de que estallara una de las ruedas del tren de aterrizaje. El Presidente descendió de la aeronave sin tener conocimiento del episodio. La delegación de prensa, en cambio, debió esperar: mientras se desarrollaba el procedimiento, nadie podía acercarse al avión para retirar el equipaje de bodega.
Más tarde, aclararon que la aeronave no había aterrizado con problemas de frenos ni presentado falla alguna. Explicaron que las variaciones de temperatura durante el aterrizaje “son normales” y que, para acelerar el enfriamiento cuando es necesario, la tripulación puede solicitar ventilación al Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios del aeropuerto. Eso, precisaron, fue lo que ocurrió en Madrid.
El avión, adquirido originalmente en 2008, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet para misiones multipropósito y vuelos presidenciales de largo alcance, tiene su propia historia. En abril de 2009 protagonizó un bullado aterrizaje de emergencia en las Islas Canarias durante una gira a Rusia y permaneció allí durante un largo período fuera de servicio por reparaciones.
Fuera de ese impasse, durante la primera jornada en España Kast asistió a una recepción organizada en la residencia del embajador de Chile, Juan Antonio Coloma, que reunió, entre otros invitados, al exministro de Justicia Hernán Larraín y al exembajador de Boric en España, Javier Velasco, quien se avecindó en ese país tras dejar el cargo.
Con Larraín, el Presidente pudo conversar durante algunos minutos. En la delegación hubo quienes especularon que el encuentro podía haber dado espacio para comentar el encontrón del timonel del Partido Republicano, Arturo Squella con el exministro, a propósito de su intervención en la controversia por Rabat.
Con Velasco, en tanto, el vínculo se estrechó durante la visita que el entonces Presidente electo realizó a Europa en febrero, cuando viajó en un vuelo comercial. Un retraso en uno de los vuelos y la ayuda del entonces embajador para resolver el problema acercó al frenteamplista con el equipo de Kast.
Durante la gira, Kast también se mantuvo atento a las elecciones de medio término en Estados Unidos, cuyo resultado terminó dando a los demócratas el control de ambas cámaras del Congreso y abriendo un nuevo escenario de contrapesos para el Presidente Donald Trump.
En el gobierno, sin embargo, hay distintas lecturas sobre los efectos que ese resultado puede tener para Chile. Esto, considerando que la relación con Washington ha atravesado un período complejo en el último tiempo, con diferencias en materias comerciales y de política exterior
La comentada cita con Sánchez
El miércoles, ya de regreso en España, Kast participó en la comida de apertura de la Cumbre Iberoamericana. Como suele hacer en este tipo de encuentros, aprovechó para tomarse distintas fotografías. Entre ellas, una selfie con el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, y su esposa, Marcela Cubillos.
Y aunque sus reuniones con Santiago Abascal, Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo habían generado críticas en Chile, calificando el periplo por Europa como una “gira ideológica”, el jueves finalmente se concretó el encuentro con el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez.
Quienes conocieron detalles de la conversación sostienen que no hubo referencias del mandatario español a las reuniones que Kast había sostenido durante su recorrido con algunos de sus principales adversarios políticos y contendores, por lo demás, en las elecciones anticipadas en España del próximo 29 de noviembre.
Tampoco estuvo sobre la mesa la posibilidad de cursar invitaciones para visitas de Estado, como suele ocurrir en este tipo de encuentros. Una materia que, en cualquier caso, dependerá de la continuidad (o no) de Sánchez al frente del Ejecutivo español.
Pese a ello, quienes conocieron detalles de la cita transmiten que el encuentro se desarrolló en un buen tono y se extendió más de lo que estaba inicialmente previsto.
La visita de Kast también tuvo repercusiones en la televisión española. El programa satírico El Intermedio, de La Sexta, dedicó un segmento a la presencia de Kast en Madrid y a la Medalla Internacional que le entregó Isabel Díaz Ayuso. La comediante Cristina Gallego, conocida por su personaje “Señora Bien”, ironizó sobre el reconocimiento y, tras escuchar una descripción crítica del historial político del Mandatario chileno, respondió: “¿Y dónde están las cosas malas que yo las vea? Que yo no las veo. Mira, una medalla no, dos se merece”.
En el programa de actualidad Malas lenguas, de RTVE, también abordó su visita, allí el jefe de Estado fue calificado como el “Milei chileno” y abordó la controversia nacional por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores.
El periplo europeo concluyó este viernes, a las 7.55 horas, con el aterrizaje del avión presidencial en Santiago. Al tratarse de su primera gira trasatlántica desde que asumió la Presidencia, Kast quiso dejar un registro del viaje: antes de abandonar la aeronave, posó para una fotografía junto a la tripulación de la FACh en la escalera del avión, acompañado de la primera dama.
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