Ricardo Darín, sobre San Sebastián: "Es una ciudad que cada vez está más cara, a lo mejor porque cada vez está más linda. Siempre es muy grato volver"

- Carmen Maura, actriz: "En la vida real, si tengo que soltar la furia acumulada, a mí lo que me ayudan son las plantas, el jardín, mi perra y quedarme sola"
- Daniel Monzón, director de cine: "En España había niñas de mi edad siendo encerradas y adoctrinadas mientras yo veía 'Regreso al futuro' en 1985"
- Javier Cámara, actor: "Con treinta años no me había pasado la vida por encima, pero ahora me han pasado dos camiones"
Un psicoanalista que ha perdido la fe en los métodos tradicionales de la terapia comienza a traspasar los límites éticos de su profesión en ‘Lo dejamos acá’, la nueva película de Hernán Goldfrid que Netflix estrenará el 16 de octubre. Ricardo Darín interpreta a Ulises Verón, un terapeuta pragmático cuya rutina se altera con la llegada de un escritor bloqueado, encarnado por Diego Peretti. Goldfrid y Darín, que ya trabajaron juntos en ‘Tesis sobre un homicidio’, presentan este nuevo encuentro en el Festival de San Sebastián, donde el actor recibió el Premio Donostia en 2017. Hablamos con ellos.

¿Cómo ha sido este reencuentro después de tantos años? ¿Cómo os habéis reencontrado y qué habéis descubierto el uno en el otro al volver a trabajar juntos?
Ricardo Darín: Yo quiero mucho a Hernán. Para mí es no solo un gran director, sino también un gran tipo. Tuvimos la suerte de llevarnos bien en nuestra primera experiencia y, en esta, creo que ha sido todavía mejor, porque tuvimos entre manos algo complejo. Creo que el hecho de estar codo a codo fue muy importante para resolver muchas situaciones. Lo que veo en Hernán es un crecimiento, no sé si es el término adecuado, pero la verdad es que nos asombró a todos su capacidad para plantear cosas, resolverlas, ponerlas en escena y manejar a los actores. Y eso ya es mucho decir.
Hernán Goldfrid: Me acuerdo de cuando conocí a Ricardo, hace muchos años. Tiene esa capacidad de hacerte sentir su amigo desde el primer día, de hacerte sentir cómodo. Muchos años después, el reencuentro fue como si el tiempo no hubiera pasado, como si estuviéramos continuando una conversación. Para mí no solo es un lujo y un placer, sino también un aprendizaje permanente poder trabajar con Ricardo. Es intercambiar ideas continuamente y tratar de que esas ideas hagan crecer las cosas. Para mí es un lujo y una forma de acceder a un conocimiento del cine que considero único.
Ricardo, ¿cómo se aborda un personaje como este psicoanalista argentino sin caer en la caricatura? Y, Hernán, ¿cómo lo trabajaste desde la dirección?
Ricardo Darín: En este caso concreto, los rasgos del personaje se escapan un poco de la ortodoxia. Eso, obviamente, ayuda a construirlo, pero estuvimos muy atentos todo el tiempo para no pasarnos ni quedarnos cortos. Fue un placer, la verdad, porque la historia nos dio mucha satisfacción y nos permitió divertirnos haciéndola. Lo pasamos muy bien.
Hernán Goldfrid: Para mí, el pragmatismo que tiene este personaje lo hace único y diferente. Es su rasgo diferencial, su particularidad y también su talón de Aquiles. Es lo que lo motiva, lo mueve y lo lleva a las zonas más profundas y misteriosas del personaje. Creo que nos enfocamos en eso, en tratar de generar un personaje único y particular, darle tridimensionalidad y aristas para que no fuera simplemente un psicoanalista argentino, sino Ulises Verón, con todas las vetas que tenía que tener. Como dice Ricardo, lo disfrutamos. Se trataba de encontrarle los detalles.

La película aborda también la salud mental. ¿Qué importancia tiene para vosotros en una profesión como la vuestra y cómo la has vivido tú, Ricardo, a lo largo de tu carrera?
Ricardo Darín: Primero habría que aclarar que la salud mental es fundamental para todas las profesiones y para todos los seres humanos. Es algo tan delicado, un andarivel tan estrecho, que a veces llegamos tarde a darnos cuenta de lo que está pasando, y eso es una pena. Hay que estar muy atentos en todos los sentidos, sobre todo con la gente cercana, con aquellos a los que conocemos bien y en los que recibimos señales preocupantes. Hay que intentar contener, acercarse, abrazar y preguntar si hace falta ayuda.
Con respecto a la segunda parte de tu pregunta, hay algunas tentaciones en nuestro oficio, en el audiovisual, que hay que sortear con hidalguía. A veces no ayudan mucho los elogios, el aplauso o la palmada en la espalda, porque pueden hacer que alguien se confunda. Pero eso no significa que confundirse o desorientarse desemboque necesariamente en un problema de salud mental. Lo fácil es decir, en muchos casos, “Ah, está loquito”. Tenemos que evitar ese tipo de cosas.
Ricardo, ¿qué significa para ti volver a San Sebastián, un festival con el que tienes una relación tan estrecha, desde la Concha de Plata hasta el Premio Donostia?
Ricardo Darín: Es un año muy especial porque es el último baile de José Luis Rebordinos. Una vez más, nos invitó amablemente y con su generosidad habitual a formar parte de él, y venir con nuestra película supone un placer especial. Es llegar a un lugar que yo siento como mi segunda casa. Siempre he sido tratado con muchísima amabilidad y familiaridad, no solo por los integrantes del equipo del festival, sino también por mucha gente de la ciudad. He hecho amigos aquí. Es una ciudad que cada vez está más cara, a lo mejor porque cada vez está más linda. Siempre es muy grato volver y recorrer sus calles. Sé que mucha gente quiere venir a vivir aquí, lo cual entiendo perfectamente, porque es un lugar maravilloso.

José Coronado prepara una nueva versión de ‘Nueve reinas’. ¿Has tenido contacto con él o con el proyecto?
Ricardo Darín: ¿Con quién? ¿Con José Coronado? Sí, lo conozco. Pero no, no he hablado con él de la película. No tengo el más mínimo contacto con el proyecto.
¿Tenéis en mente volver a trabajar juntos en una próxima película?
Ricardo Darín: Todavía no hemos roto el cascarón. Este proyecto está por emerger y todavía estamos inmersos en él. No hemos mirado hacia delante. De hecho, Hernán ya ha tenido otro proyecto después de este y yo tengo otros. No hemos tenido tiempo de pensar en eso. Yo tengo teatro. Estoy haciendo ‘Escenas de la vida conyugal’ en España, en Madrid, y terminamos dentro de poco. Es maravilloso; cada vez vengo más seguido. Con respecto a los proyectos, tenemos uno grande para hacer en España, pero todavía no ha encontrado el empujón necesario para llevarlo adelante.
Aquí recibiste en 2017 el Premio Donostia, un homenaje a toda tu carrera. ¿Hay algún trabajo tuyo que recuerdes de forma especialmente conmovedora o importante?
Ricardo Darín: Es difícil elegir, sobre todo porque en cada proyecto uno pone algo y además se encuentra con gente, con colegas y amigos con los que, con el tiempo, se va creando una relación cada vez más familiar. Me cuesta decir que unas historias me gustan más que otras. Uno asocia esos trabajos a cómo transcurrió todo, a cómo lo pasaba y a cómo lo pasamos. Yo trato de pasarlo bien siempre, porque creo profundamente que la energía que se pone al servicio del trabajo es fundamental para que todo el equipo se lleve una buena experiencia a casa. Yo lo paso bien siempre, salvo cuando lo paso mal.

Hernán, si tuvieras que elegir una película de Ricardo que no fuera una de las que has dirigido, ¿con cuál te quedarías?
Hernán Goldfrid: Para mí, la primera vez que conocí a Ricardo fue a través del cine mismo. He disfrutado como espectador de cada una de sus películas. Sin lugar a dudas, ‘Nueve reinas’, ‘El aura’, ‘El secreto de sus ojos’, ‘Relatos salvajes’ o ‘Argentina, 1985’. Ha hecho tantas películas extraordinarias que no sé si podría elegir solo una. Cuando ponía la cámara y veía a Ricardo en el monitor, pensaba: “Esto es cine”.
¿Hay algún director español que admires especialmente?
Hernán Goldfrid: Hay muchos. Voy a elegir a Alejandro Amenábar, porque me encantan sus películas, pero hay muchísimos, sin lugar a dudas.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.