“Sin IA”: encuentros cara a cara y un álbum de recuerdos en Pinta BAphoto

“Sin IA”, aclara un cartelito junto a las obras de Eliseo Miciu, exhibidas hasta el domingo por Espacio Pinasco en Pinta BAphoto. “También me suelen preguntar si son pinturas o grabados”, comenta a LA NACION el artista, que viajó especialmente desde el campo donde vive en Catamarca para contar que él mismo hace con sus manos el trabajo completo: no sólo toma las fotos, las revela sobre canvas o papel de algodón y les aplica un barniz mate para poder exhibirlas sin vidrio, sino que además tala los árboles con los que fabrica esos marcos de esquinas curvas y estilo escandinavo. “Me gusta conocer a los compradores –agrega este integrante de una familia de artistas, que también está exponiendo en Casa Foa-. No me interesa venderles a los que sólo buscan hacer una inversión”.
Además de poder conseguir piezas calidad museo a precios razonables, esta “feria boutique” ofrece una oportunidad aún más valiosa: la de conocer cara a cara a muchos de los autores de las obras. Entre ellos nada menos que a Alberto Goldenstein, uno de los grandes referentes de la fotografía contemporánea argentina, que protagoniza un Special Project a cargo de Irene Gelfman, curadora global y directora artística de Pinta.
“A mí me gusta el presente. La historia de la fotografía es la historia de la tecnología. Estas son más caras porque son únicas e irrepetibles, pero no necesariamente más valiosas”, aclara este último mientras señala la prueba de autor de su famosa serie realizada en 2001 en Mar del Plata, que integra colecciones como la del Malba. Esa misma que, admite, lo desconcertó al momento del revelado. “No entendía mis propias fotos. En la época analógica no veías lo que estabas haciendo”, agrega entre risas, antes de explicar cómo surgieron las que se exhiben justo al lado.
“En enero de este año, me fui por el día a Mar del Plata y tomé todas estas en cuatro horas con una cámara de última generación. Me gusta el color electrónico saturado”. Habrá que ir hasta la sede de la galería Nora Fisch, en San Telmo, para ver la “precuela” de lo que se presenta en Pinta BAphoto: unas copias vintage del registro de un viaje al norte argentino realizado en 1992, que quedaron guardadas desde entonces en un cajón.
Esa nostalgia que producen los “álbumes de recuerdos” está muy presente este año en la feria. En tiempos en que la inteligencia artificial juega hasta el extremo con los límites de lo auténtico, conmueve ver por ejemplo los retratos de Batato Barea (en Cosmocosa) y Marta Minujín (en Herlitkza & Co.) realizados por Alejandro Kuropatwa, las de los antepasados del investigador Abel Alexander o el registro de un momento único: los segundos previos al gol en el partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial ’86, registrados por Eduardo Longoni justo cuando Diego Maradona acerca el brazo a la pelota.
“En ese momento no existía el VAR. Después de la del Che Guevara por [Alberto] Korda, La mano de Dios debe ser la foto más reproducida de la historia”, señala el artista y curador Ezequiel Suranyi, fundador de la galería Futbolitis, que participa de la sección Next. “Estas costillas no se ven así en una foto digital”, aclara. Y señala un retrato de Maradona colgado justo al lado, en el que se distingue cada gota de sudor. “Esa foto es inédita –agrega-: la tomó Dani Yako y la reveló en su propio laboratorio”.
Una emoción similar provocó ver en la feria a otros dos ídolos, Charly García y Federico Moura, en el aniversario de sus nacimientos. Son dos de los grandes momentos sobre escenarios captados por Gabriel Rocca que ocupan todo el stand de la galería Towphya. Mañana se sumará otro festejo con el cumpleaños de Aldo Sessa, presente una vez más en el sector VIP. Esta vez, con naturalezas muertas realizadas para Ray Bradbury hace casi tres décadas.
“Cuando la vida es larga, tenés muchas historias”, dijo hoy Sessa a LA NACION, un día antes de celebrar sus 87 años con las pastas que le cocinará uno de sus nietos. Entre otras, contó por ejemplo cómo llegó al contente americano la primera cámara de fotos, a bordo de la fragata “La oriental”, en 1840. El barco transportaba un daguerrotipo, el primer procedimiento fotográfico comercial de la historia, inventado por Louis Daguerre apenas un año antes y similar a los dos que conserva en su taller este gran maestro argentino.
Lo que se conmemora este año, sin embargo, es algo que ocurrió hace dos siglos: en 1826 el físico francés Joseph Nicéphore Niépce logró fijar una imagen de forma duradera sobre una placa, utilizando luz y materiales químicos desde una ventana en Le Gras.
En medio de estas múltiples celebraciones, hoy hubo aplausos además para tres artistas distinguidos con dos premios. En alianza con Fundación Pinta, el Premio de Residencia URRA fue para Pablo Martínez, artista y codirector de la galería Satélite de Córdoba. Mientras que In Situ, de 1,5 millón de pesos otorgados por los coleccionistas Joaquín Rodríguez y Abel Guaglianone, se dividió entre Juan Gabriel Miño y Dagurke. Ambos participan de la sección Next, curada por Facundo Belén y Virginia Martin: el primero, representado por la porteña galería Moria y el segundo –elegido ayer por el museo Moderno para sus adquisiciones en la feria-, por la cordobesa María Wonda. “Es una palmada en el hombro, para decirles que vienen bien”, dijo Guaglianone, con una calidez tan auténtica que la IA jamás podrá igualar.
Para agendar:
22ª edición de Pinta BAphoto, hasta el domingo en el Pabellón 8 de La Rural (Av. Sarmiento 2704). Mañana a las 16 en el Foro, Alberto Goldenstein hablará con Ariel Authier (codirector Galería Nora Fisch) y María Paula Zacharías (periodista especializada en artes visuales).
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