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Sunday, November 8, 2026

La arriesgada misión para extraer de Polonia el cohete v2, el "arma milagrosa" de Hitler

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    • Autor, Fiona Macdonald
    • Título del autor, BBC Future*
  • Fecha de publicación

  • Tiempo de lectura: 8 min

El 6 de agosto de 1944, el Ejército Rojo de la Unión Soviética llegó a la aldea de Blizna, al noroeste de Rzeszów, en Polonia, liberándola de la ocupación nazi. Un remoto asentamiento rural rodeado de campos agrícolas y densos bosques de pinos, podía parecer de escasa importancia militar.

Sin embargo, profundos cráteres en el suelo del bosque, restos metálicos y falsas casas de campo daban pistas sobre su propósito secreto.

Antes de que los nazis se retiraran unos días antes, Blizna había sido el sitio de pruebas de lanzamiento de una nueva arma, una con la que Adolf Hitler esperaba cambiar el curso de la guerra contra los Aliados occidentales.

Conocido por los alemanes como Vergeltungswaffe (Arma de Venganza) 2, el cohete V2 fue la primera arma balística moderna del mundo.

Diseñado por el ingeniero Wernher von Braun, con un alcance aproximado de 280 km y una ojiva de una tonelada de peso, la velocidad supersónica y la elevada altitud de vuelo del cohete lo convertían en un "arma milagrosa", capaz de explotar sin previo aviso en las ciudades a las que apuntaba.

Pero en el verano de 1944, partes del V2 fueron sacadas clandestinamente de Polonia hacia Reino Unido en una de las misiones encubiertas más audaces de la Segunda Guerra Mundial.

Los nazis comenzaron a desarrollar el V2 en 1936. Sin embargo, la inteligencia británica no tuvo conocimiento de la existencia del cohete hasta comienzos de 1943, según explicaron expertos a la BBC en el documental de 1977 "The Secret" War (La guerra secreta).

"Habíamos recibido algo de información antes de 1939 de que los alemanes podían estar desarrollando cohetes de largo alcance", dijo el doctor R.V. Jones, jefe de Inteligencia Científica Aérea.

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"Después no supimos nada más hasta diciembre de 1942, cuando un nuevo agente, que resultó ser un ingeniero químico danés, nos contó que había escuchado una conversación en Berlín entre dos ingenieros que decían que se estaba desarrollando una nueva arma y probandola en la costa del Báltico".

Micrófonos ocultos

El punto de inflexión llegó en 1943, cuando dos generales alemanes capturados por separado fueron llevados a Reino Unido para ser interrogados y luego se les permitió conversar a solas, sin sospechar que la habitación estaba intervenida.

Debatieron por qué los cohetes aún no habían sido utilizados, afirmando que algo debía haber salido mal porque les habían dicho más de un año antes que las armas estarían listas en apenas unos meses.

Según Jones, uno de ellos dijo: "Bueno, estamos en algún lugar cerca de Londres y no hemos escuchado ninguna explosión, así que no puede haber pasado nada".

Cohete dañado de un V2

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La imagen muestra un motor de un cohete dañado perteneciente a un misil balístico guiado de largo alcance V2 en algún punto de la región de Westerschelde (Países Bajos), cerca de Amberes.

Como recordó Jones en 1977, "[El analista de inteligencia] Charles Frank... estaba sentado frente a mí y de repente levantó la vista del informe del interrogatorio y dijo: 'Mira, será mejor que nos tomemos esos cohetes en serio'".

Los británicos descubrieron el centro secreto de investigación del V2 en Peenemünde, en una isla cercana a la costa del Báltico, y lo bombardearon en agosto de 1943. Después del ataque aéreo, los nazis trasladaron las pruebas, el entrenamiento y el sitio de lanzamiento del cohete V2 fuera de Alemania.

Eligieron una ubicación más al este, en Polonia, unos 240 km al sur de Varsovia, protegida por la cobertura del bosque. Blizna era considerada tan estratégicamente importante que fue visitada en los meses siguientes tanto por Hitler como por el arquitecto del Holocausto, Heinrich Himmler.

Sin embargo, las armas de prueba V2 tenían una falla que retrasó su despliegue durante casi un año. La mayoría se desintegraba en pleno vuelo, poco antes de alcanzar su objetivo situado a unos 320 km de distancia, cerca del río Bug, en el este de Polonia.

Una unidad especial de tropas alemanas fue desplegada allí para recuperar los restos de los cohetes caídos y permitir que los científicos los analizaran.

Ocultos bajo vegetales

Como relató en 1977 William Woollard, narrador de The Secret War, "La principal desventaja de esta nueva ubicación era que la población civil local no estaba muy entusiasmada con la idea de que armas secretas alemanas cayeran del cielo sobre ellos. El movimiento de resistencia polaco les había pedido que intentaran recoger los restos antes de que llegaran los alemanes".

En mayo de 1944, un cohete V2 cayó, relativamente intacto, en las orillas pantanosas del río Bug. Los lugareños lo cubrieron con juncos y llamaron a un líder de la resistencia polaca, el teniente Tadeusz Jakobski. "Fue aquí donde cayó el cohete sin explotar", contó a la BBC desde el lugar 33 años después.

"Los alemanes no lograron encontrarlo y, después de unos días, dejaron de buscarlo por completo. Entonces sacamos el cohete hasta la orilla y un equipo de expertos llegó desde Varsovia para desmontarlo".

Las piezas fueron cargadas en sacos que se ocultaron bajo vegetales y transportadas en carretas hasta Varsovia por caminos rurales poco utilizados, mientras partisanos armados vigilaban desde los bosques.

A pesar de los constantes controles de seguridad en la capital polaca, los fragmentos del cohete fueron ingresados con éxito en la ciudad.

Entre los científicos encargados de analizar los componentes electrónicos estaba el físico Janusz Groszkowski. Temiendo que su laboratorio universitario pudiera ser registrado por la Gestapo, la resistencia decidió que un apartamento privado sería un lugar más adecuado para su trabajo: el apartamento de un oficial alemán que no sospechaba nada.

Cohete V2

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Las armas de prueba V2 tenían una falla que retrasó su despliegue durante casi un año. La mayoría se desintegraba en pleno vuelo,

Las unidades electrónicas eran escondidas por la noche en una de las propias maletas del oficial. "Antes de mi visita, esta maleta era retirada de la habitación de los oficiales y llevada a una habitación especial preparada para que yo realizara mi investigación", contó el profesor Groszkowski a la BBC.

Trabajaba durante horas en aquella pequeña habitación, bajo la amenaza constante de que el oficial regresara inesperadamente.

Sin embargo, según recordó Groszkowski, "eso nunca ocurrió durante mi estancia allí". Agentes de la resistencia vigilaban al oficial alemán. "La sirvienta le preguntaba por teléfono qué deseaba para la cena... para asegurarse de que en ese momento estaba en su oficina del aeropuerto", explicó el físico. "Pero si decía, por ejemplo, que estaba dispuesto a regresar antes, yo desaparecía".

El engaño en Varsovia fue seguido por una operación ultrasecreta para extraer los componentes, cuyo nombre en clave era Wildhorn III (u Operación Most III). La noche del 25 de julio, un avión de transporte Dakota de la RAF equipado con tanques de combustible adicionales para permitir una autonomía de vuelo de 18 horas aterrizó en una pista abandonada cerca de la aldea polaca de Wał-Ruda, en un territorio rodeado por unidades militares alemanas.

Debía cargar 19 maletas que contenían fragmentos clave del V2, planos técnicos e informes científicos.

Alertados sobre la operación mediante códigos cifrados transmitidos por radio a través de la BBC, los partisanos salieron de los bosques cercanos cuando el Dakota aterrizó poco después de la medianoche.

Sin embargo, una vez cargado el material, el avión no pudo despegar porque las ruedas quedaron atascadas en el barro. Dos veces se bajó todo el cargamento y se intentó colocar paja y tablones debajo de las ruedas para ganar tracción, mientras algunos partisanos apartaban el barro con las manos desnudas.

En un momento, los comandantes de la operación creyeron que tendrían que evacuar a los pasajeros y quemar la aeronave. La tripulación incluso roció gasolina sobre el tren de aterrizaje. Pero finalmente el avión logró despegar.

La única forma de vencer al V2

El audaz puente aéreo aliado permitió sacar de la Europa ocupada por los nazis una de las armas más temibles del Tercer Reich, literalmente bajo las narices del ejército alemán. El cohete V2 llegó sano y salvo a Londres el 28 de julio de 1944 y la inteligencia británica comenzó a analizar el "arma milagrosa" de Hitler.

"Trasladar el cohete completo era innecesario e imposible. Los V2 pesaban unas 12,5 toneladas y medían 14 metros de largo. Pero los polacos lo desmontaron meticulosamente para que todos los componentes esenciales estuvieran incluidos en el vuelo de regreso a Reino Unido", explica a la BBC Guy Walters, historiador y autor de Stealing Hitler's Rocket.

"Estas piezas fueron absolutamente vitales porque, por primera vez, los científicos británicos pudieron poner sus manos sobre componentes que no habían sido parcialmente destruidos".

Londres dañada por la guerra en 1941

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, "La única manera real de derrotar al V2 era, por tanto, ganar la guerra", dice el historiador Guy Walters.

La misión encubierta proporcionó información crucial sobre un arma de terror que atacaría Londres por primera vez menos de seis semanas después.

"Lo que los británicos no sabían era si el cohete tenía un sistema de guiado. Si lo tenía, podía desarrollarse una forma de interferirlo a distancia y hacer que los cohetes se desviaran de su trayectoria...

"Lo que los cohetes robados enseñaron a los británicos fue que el cohete no tenía un sistema de guiado, lo que les ahorró muchísimo tiempo a los científicos británicos que, de otro modo, habrían intentado desarrollar contramedidas. La única manera real de derrotar al V2 era, por tanto, ganar la guerra".

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