¿Dónde quedó el ajuste fiscal de los US$6.000 millones?

El miércoles pasado en la noche, el Presidente José Antonio Kast presentó los ejes del Presupuesto 2027. En lo principal, dijo que el gasto público crecerá 1,5% en comparación a la ejecución proyectada para este año, y fijó cuatro prioridades: volver a crecer, crear trabajo y reconstruir; seguridad; niñez, y beneficios sociales.
Y si bien todavía no se conocen los detalles del primer erario fiscal que elaboró esta administración, uno de los temas que generó interrogantes es cómo conversan esa alza del gasto de 1,5% contra la ejecución proyectada y de 2,7% entre la ley de Presupuestos 2027 y la de 2026, con el ajuste fiscal de US$6.000 millones comprometido por este gobierno.
Para este 2026, el objetivo declarado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, era recortar el gasto fiscal del año en US$3.000 millones, y luego, otros US$2.000 millones en 2027. Según el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre, el ajuste o contención del gasto a esa fecha era de US$2.000 millones.
Sin embargo, de acuerdo a las cifras actuales y que debieran refrendarse en el nuevo IFP que se publicará el martes que viene, ello, finalmente, no se verá reflejado como un ajuste fiscal neto, es decir, en la línea presupuestaria final del año. Según explican los expertos, quedará más bien como una reasignación de recursos, toda vez que lo que se tendrá, será una sobreejecución del Presupuesto 2026.
Al respecto, la explicación que ha entregado el ministro Quiroz, es que tuvieron que hacer frente a presiones de gasto que no estaban consideras en la ley original.
“Partimos el año y advertimos, como ya lo sabía todo el Congreso, que el Presupuesto 2026 estaba mal hecho. No había considerado el reajuste del sector público, no había considerado el cumplimiento de leyes como el aumento de la cotización por la reforma de pensiones (…) había gastos de arrastre que no estaban debidamente considerados. Y cuando incorporamos todos eso, el gasto público para este año subió respecto al Presupuesto inicial. Sobre esa base más alta hicimos un ajuste a la baja”, afirmó el jueves el secretario de Estado.
Y este viernes, en entrevista con radio Infinita, respondió algunas de las críticas de la oposición, que acusan que el aumento para 2027 es menor a 1,5%: “Lo que están queriendo sugerir es que hubo un ajuste en el 2026, y entonces se está comparando con una base más baja. Pero eso no es así, porque la verdad es que el gasto en el 2026 creció, respecto al gasto efectivo, 2,4%. De hecho, creció más que lo que había presupuestado en la ley para el 2026”.
En este escenario, el exministro de Economía del gobierno de Gabriel Boric, Álvaro García, afirmó en radio Infinita: “Descubrimos que hay una nueva metáfora: la de los US$6.000 millones”. En esa línea, añadió que “el Presidente, en ese tiempo candidato, dijo que tenía clarísimo dónde iba a recortar US$6.000 millones, casi todos le dijeron que no era posible y ahora se ha transparentado que no será así, porque el Presupuesto va a crecer 1,5%”.
Misma frase ocupó el excandidato presidencial del Partido de la Gente (PDG), Franco Parisi, quien sostuvo que “en la presentación del Presupuesto no se hace mención a los US$6.000 millones. ¿O fue una metáfora?”.
Las explicaciones de los expertos
Los expertos en temas fiscales profundizan en que finalmente lo que se recortó de gasto por parte de esta administración, se tuvo que destinar a otras necesidades de gasto.
Jorge Rodríguez, expresidente del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y actual investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), comenta que “es probable que la ejecución del gasto en 2026 sea cerca de 1,2% superior al Presupuesto aprobado. Acorde a lo que ha informado la Dipres (Direccción de Presupuestos), esto sería el resultado de presiones de gasto no incluidas en el Presupuesto de este año por cerca de US$1.500 millones, que controlaron parcialmente mediante los ajustes de gasto decretados”.
Así, explica que “este año no habría recortes netos respecto del Presupuesto, sino que reasignaciones para hacer espacio a las mayores presiones de gastos”.
Cristina Torres, exdirectora de Presupuestos y académica de la Universidad San Sebastián, sostiene también que “se puede estimar que la ejecución 2026 terminará aproximadamente 1,2% por sobre lo contemplado originalmente en la Ley, lo que en términos gruesos representa US$1.000 millones adicionales”.

Para Torres, “esto es consistente con el sinceramiento de las cuentas fiscales que se ha observado durante el año. Cabe recordar que la actual administración debió reconocer una serie de compromisos y obligaciones de gasto que no estaban adecuadamente financiados en la Ley original, como el reajuste del sector público y obligaciones derivadas del cumplimiento de leyes”.
Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, añade que “con las cifras de gasto fiscal entregadas por el gobierno, la ejecución fiscal del 2026 sería de 101,2%, respecto al nivel de gasto definido en la Ley de Presupuestos de 2026. Es una cifra levemente superior al gasto estimado total para 2026 en el IFP del segundo trimestre, que se traduce en unos $330 mil millones adicionales”.
En su argumentación sostiene que “el ajuste fiscal se debe analizar considerando cuánto habría sido el nivel de gasto que se hubiese dado sin medidas de contención: un ejercicio es considerar los ajustes fiscales anunciados en los Informes de Finanzas Públicas. En el IFP del cuarto trimestre se indicó un ajuste de $0,34 billones; en el IFP del II trimestre un ajuste fiscal de $1,31 billones, para luego indicar una contención adicional de gasto de $0,71 billones”.
Como contrapartida, plantea, se tuvo que ajustar al alza el gasto. “En el IFP del primer trimestre fueron $2,58 billones por obligaciones por compromisos vigentes y $0,47 billones por medidas de apoyo por el alza de los combustibles. En la suma general se observa que los ajustes a la baja del gasto al final fueron absorbidos por los compromisos reconocidos al inicio de esta administración”.
Ortiz acota que “otra forma de verlo, es que, de no mediar el ajuste, el déficit fiscal efectivo habría alcanzado a ser un 0,5% del PIB más deficitario, aproximadamente, de lo que terminará siendo”.
Y Macarena García, economista de LyD, lo explica así: “En el primer informe de finanzas públicas de este año fue necesario actualizar los gastos contenidos en el Presupuesto, ya que no estaban todos considerados, como, por ejemplo, la provisión para el reajuste del sector público entre otros. Por tanto, comparar el gasto del 2027 contra los gastos aprobados en la ley del 2026 es un poco engañoso. El ajuste de gasto hay que estimarlo con respecto a la actualización realizada por el gobierno”.
Agrega que “el gasto corregido de este año fue aproximadamente 2,7% superior al presupuestado. Por tanto, el ajuste real a la baja del gasto sería de aproximadamente -1,5%”.
La última proyección de la Dipres muestra un gasto previsto para este año de $86,9 billones, aunque los expertos esperan que supere los $87 billones. Esto, frente a los $86,2 billones proyectados en la Ley de Presupuestos 2026.
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