Ferrari no corre, vuela: trabaja de oficinista, fue campeón mundial y ganó una medalla en los Juegos Suramericanos

A las ocho de la mañana, Santiago Ferrari entra a trabajar en una empresa en Jujuy. Cumple tareas de atención y ventas hasta las 16 y recién entonces comienza su otra vida. Se va a entrenar, después da clases de gimnasia y por la noche estudia Administración Agraria de manera virtual. En algún lugar de esa agenda encuentra tiempo para hacer algo que ya lo llevó a ser campeón mundial: volar.
Este lunes, el jujeño de 22 años volvió a hacerlo en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Junto con Tobías Weise consiguieron la medalla de plata para Argentina en trampolín sincronizado masculino, con 45,900 puntos. El oro quedó para los colombianos Diego Giraldo y Santiago Parra, con 45,990. Apenas nueve centésimas separaron a los argentinos del título.
Una familia que se endeudó por su sueño
La medalla es otro capítulo de una historia que comenzó mucho antes. Ferrari empezó gimnasia cuando era chico y su familia se convirtió en el principal sostén de una carrera en un deporte que está muy lejos de contar con los recursos de las disciplinas más populares.
Santiago Ferrari (Fernando de la Orden).
Cuando Santiago consiguió la posibilidad de disputar el Mundial de Dinamarca de 2015, sus padres llegaron a endeudarse para pagar el viaje. El tenía apenas 11 años. Con el tiempo también quedaron por el camino algunas experiencias típicas de cualquier adolescente: se perdió el viaje de egresados, la Cena Blanca y muchas salidas con amigos porque tenía que entrenarse.
Ferrari suele definir a sus padres como sus “sponsors principales de toda la vida”. Su papá, kinesiólogo, también lo acompañó desde su profesión en la preparación física.
El sacrificio tuvo recompensa. En 2023, en Birmingham, Ferrari se convirtió en el primer argentino campeón mundial de doble mini tramp, una especialidad en la que los gimnastas toman carrera, realizan dos elementos acrobáticos y deben aterrizar sobre una colchoneta.
Sin embargo, ni siquiera aquel crecimiento deportivo consiguió evitar una crisis. En un momento llegó a plantearse abandonar porque había dejado de disfrutar lo que hacía. Trabajó con profesionales para recuperar aquello que originalmente lo había enamorado de la gimnasia: la sensación de estar suspendido en el aire.
El equipo de gimnasia con trampolín.
Porque Ferrari encontró una manera muy particular de explicar qué siente cada vez que se despega del trampolín. “Es sentir que estás en el aire y que te estás burlando de la fuerza de gravedad”, contó el jujeño sobre esos segundos en los que ejecuta sus acrobacias antes de volver a encontrarse con la lona.
Ferrari y un particular ritual antes de volar
Antes de competir también mantiene una costumbre particular. Acaricia el trampolín y le pide que lo ayude. Después sube y queda solo frente a una disciplina en la que un mínimo error puede modificar completamente un resultado.
Este lunes quedó demostrado: 0,090 puntos determinaron la diferencia entre el oro y la plata.
Ferrari continúa trabajando, estudiando y entrenándose mientras persigue un objetivo mucho más grande. Su sueño es llegar a Los Ángeles 2028 y convertirse en olímpico.
Mientras tanto, Santa Fe 2026 ya le dejó otra medalla internacional para llevar a Jujuy. Su apellido remite inevitablemente a la velocidad, aunque Santiago eligió otra especialidad.
Ferrari no corre. Vuela.

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