Tenemos que hablar de 'Elsinore', la película que podría quitar el Oscar a Matt Damon y 'La odisea' para dárselo a un Andrew Scott "brillante"

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En 1989, mientras interpretaba al príncipe Hamlet en el National Theatre de Londres, Daniel Day-Lewis abandonó la obra en mitad de una función y nunca más volvió a pisar un escenario. Al dejar vacante uno de los papeles más exigentes del teatro, la oportunidad recayó en manos de Ian Charleson, el actor escocés al que el gran público recordaba sobre todo por 'Carros de fuego' (Hugh Hudson, 1981). Lo que pocos saben es que Charleson estaba, por entonces, gravemente enfermo de VIH. A partir de este episodio real, el australiano Simon Stone ('La excavación') construye 'Elsinore', una de las películas más esperadas del año, que tuvo su estreno nacional en la 71ª Seminci de Valladolid.
El resultado es una película que transcurre entre los pasillos del National Theatre y las consultas médicas, entre los ensayos de Shakespeare y una vida que se resiste a quedar definida por la enfermedad. 'Elsinore' es también un regalo para los amantes del teatro: se adentra en sus entresijos, recupera la historia de una representación legendaria y reivindica la capacidad del arte para sostener a quienes atraviesan sus peores momentos. Pero la película no se limita a celebrar la interpretación como refugio. También aborda el miedo, la vergüenza y el estigma que marcaron la crisis del sida, cuando hablar abiertamente de la enfermedad seguía siendo un gesto cargado de consecuencias.

Ian Charleson, entre el escenario y la clínica
Aunque el gran público lo recuerde por interpretar al atleta Eric Liddell en la oscarizada 'Carros de fuego', el último Hamlet de Charleson terminó convirtiéndose en el papel más emblemático de su carrera. Ian Charleson falleció el 6 de enero de 1990, con apenas 40 años, ocho semanas después de su última representación. En una época en la que todavía pesaban el miedo y los prejuicios, pidió que el sida figurase como causa de su muerte, una decisión poco habitual por entonces.
Con todos estos elementos a su favor, la película retrata una época en la que la enfermedad no solo amenazaba la vida de muchos, sino también la posibilidad de vivirla abiertamente. Vemos cómo Charleson encuentra el apoyo en sus amigos, que son su familia, en sus compañeros de profesión y en una comunidad que hace del arte una forma de resistencia. A ello se suma el dilema de hacer pública su enfermedad y las consecuencias que esa decisión podría tener para su carrera. 'Elsinore' trasciende así la tragedia individual para recordar a quienes vivieron y murieron durante la epidemia, pero también a quienes se acompañaron, se cuidaron y siguieron creando en medio de ella.

Andrew Scott brilla en un drama que busca la lágrima
El irlandés Andrew Scott, conocido por series como 'Sherlock', 'Fleabag' o 'Ripley' –aunque siempre ha estado fuertemente ligado al teatro– vuelve a demostrar por qué es uno de los actores más férreos de su generación. Su interpretación de Charleson combina fragilidad, humor y determinación, negándose a reducir al personaje a su enfermedad. Además, encuentra un contrapunto estupendo en Olivia Colman como la doctora Margaret Johnson, una de las primeras médicas especializadas en VIH en Reino Unido que contribuyó a impulsar la atención a pacientes con sida en el Royal Free Hospital de Londres, hoy bautizado Ian Charleson Day Centre en memoria del actor.
'Elsinore' ofrece argumentos de sobra para pensar que Scott podría (y vamos a decirlo sin tapujos: debería) ganar por fin el Oscar. El problema de la cinta, quizás, es que no siempre confía en la fuerza de esa interpretación. Los paralelismos entre la vida de Charleson y Hamlet, entre la realidad y la ficción, se hacen a veces tan explícitos que restan sutileza al relato y subrayan una emoción que, en manos de Scott, ya encuentra motivos suficientes para aflorar.

Sin entrar en demasiadas comparaciones, hay algo de 'Hamnet' (Chloé Zhao, 2025) —la otra película británica que se presentó en el mismo marco de la Seminci el año pasado— en esa concepción del arte como vía para afrontar el duelo y la muerte. 'Elsinore', no obstante, puede resultar menos accesible para quienes no estén familiarizados con el teatro en general o con la obra de Shakespeare en particular, cuyas referencias enriquecen la dimensión del reto que asumió Charleson. Aun así, la fuerza de Scott y la importancia de recuperar esta historia sostienen una película imperfecta, pero valiosa en su reivindicación del arte como una forma de seguir viviendo cuando todo lo demás empieza a desvanecerse.
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