Gran temporada de teatro
El Barça gana, golea y divierte. El comienzo de Liga y Champions es insuperable. La victoria sobre el Getafe parecía un trámite. Si gana hoy ante el Galatasaray seguirá como único equipo sin derrota en las dos competiciones principales.
Jugadores como Rodri destacan la exigencia de Flick en los entrenos y en todos los minutos de los partidos, aunque la victoria esté asegurada. Disciplina y buen ambiente. Ilusión y juventud. Buen juego y rotaciones sin malas caras. Estamos en el inicio de una racha muy favorable pero los resultados no llegarán hasta mayo.
La novedad este año es el desconcierto en el Madrid de Florentino y las payasadas del discutible fichaje de Mourinho, que no acaba de cohesionar a un equipo de grandes estrellas que da la impresión de que corren como pollos sin cabeza. La roja a Vinicius no es discutida pero la ira de jugadores y una parte del poderoso aparato mediático la emprenden contra el sistema arbitral.
El Madrid vive de las rentas de un pasado glorioso que alimenta con una televisión frenéticamente merengue sin darse cuenta de que los tiempos han cambiado. El espectáculo del enjambre de jugadores atemorizando a los árbitros es una imagen de los tiempos analógicos en los que eran incuestionables las decisiones arbitrales. Ahora se sabe y se ve todo.
También que Mourinho no ha sabido construir un equipo competitivo. Su incomparecencia después de haber ganado al Villarreal con el drama Vinicius por en medio se puede interpretar con que no tenía nada que decir o que hablaría demasiado. Mejor tomárselo con ironía y sentido del humor. Vamos a ver mucho teatro.
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