Lecturas y bibliotecas

Los últimos resultados PISA debieran encender una alarma más allá de la escuela. Chile cayó a 436 puntos en Lectura y un 38% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel mínimo. Hace diez años esa proporción era diez puntos menor.
Quizás sea hora de mirar también nuestras bibliotecas. Junto a las bibliotecas escolares del Ministerio de Educación existe el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, abierto a toda la ciudadanía y con una red que incluye bibliotecas municipales, Bibliometro, Biblioteca Pública Digital, bibliotecas regionales y programas en cárceles, hospitales y otros espacios.
PISA puede ser una oportunidad para cambiar el foco. La lectura no puede quedar encerrada en el horario escolar. Fortalecer esta red, darle más recursos y aprovechar mejor su enorme cobertura puede hacer del fomento lector una verdadera política de Estado.
Porque formar lectores requiere bastante más que repartir libros o discutir cuáles promover —incluidos, en plena pandemia, los de pan de masa madre que animaron el debate político—. Requiere que leer vuelva a ser parte de la vida cotidiana.
Carlos Maillet Aránguiz
Director Carrera de Arte y Conservación del Patrimonio USS
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.