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Friday, October 9, 2026

5 modos para nieve, arena y barro: así adapta este SUV eléctrico sus 375 CV a lo que encuentra bajo las ruedas

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El nuevo Jeep Compass 4xe utiliza dos motores eléctricos y un reductor trasero para gestionar la fuerza fuera del asfalto. Explicamos qué aportan sus 375 CV, cómo funcionan sus modos de terreno y qué lo diferencia del Long Range, que anuncia hasta 674 kilómetros WLTP.

SUV eléctrico 4x4: dos motores y pendientes del 20 %
SUV eléctrico 4x4: dos motores y pendientes del 20 %

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Una rueda gira sobre el barro y apenas consigue mover el coche. Tiene potencia de sobra, pero le falta algo más importante en ese momento: agarre. La escena explica una de las cuestiones fundamentales de la conducción fuera del asfalto. Para avanzar, importa cuánta fuerza puede entregar un vehículo, cómo la reparte y qué ocurre cuando una parte de sus ruedas encuentra una superficie resbaladiza. El nuevo Jeep Compass 4xe aborda ese problema con una arquitectura totalmente eléctrica y dos motores, uno para cada eje. Hablamos de 375 CV de potencia máxima y más de 600 kilómetros de autonomía combinada WLTP. Son cifras llamativas, aunque su parte más interesante está debajo de la carrocería: cómo se consigue que los motores, la transmisión y el control electrónico trabajen juntos cuando el terreno se complica.

También hay un detalle que merece aclararse desde el principio. En esta nueva generación, el Compass 4xe es totalmente eléctrico. La gama mantiene una versión híbrida enchufable, denominada e-Hybrid Plug-In, pero es una alternativa diferente. Compartir familia no significa utilizar el mismo sistema de propulsión.

Jeep amplía además la oferta con un Compass Full Electric Long Range de tracción delantera, que anuncia hasta 674 kilómetros WLTP. Las dos versiones muestran prioridades distintas. El 4xe combina capacidad todoterreno y tracción integral; el Long Range busca ampliar la distancia entre recargas con un único motor. La diferencia permite entender mejor qué significa electrificar un SUV. Hay decisiones sobre la capacidad de la batería, el reparto de fuerza entre ejes, la gestión de la temperatura y la geometría de la carrocería. Incluso unos centímetros de altura o la forma de un paragolpes pueden influir cuando termina la carretera.

Por eso, este Compass ofrece una buena oportunidad para mirar la movilidad eléctrica desde otro ángulo. Más allá de comparar autonomías, permite explicar cómo cambia la ingeniería de un vehículo pensado para circular por superficies muy diferentes. Y por qué disponer de mucha potencia sigue siendo solo una parte de la respuesta.

Dos motores eléctricos para aprovechar al máximo la tracción

El Jeep Compass 4xe apuesta por una configuración con dos motores eléctricos independientes, uno en el eje delantero y otro en el trasero, que permite distribuir la fuerza de forma precisa en función de las necesidades de cada momento. El motor delantero desarrolla hasta 157 kW, mientras que el trasero alcanza los 132 kW, con una potencia máxima combinada de 375 CV. Aunque las cifras de ambos motores no se suman directamente, su funcionamiento conjunto permite sacar partido al rendimiento disponible. Esta tecnología cobra especial importancia cuando el asfalto pierde adherencia o el terreno se complica, ya que el sistema electrónico ajusta la respuesta de cada eje para mejorar la capacidad de tracción y ofrecer una conducción más segura y controlada.

El motor trasero tiene una tarea especialmente importante

El motor eléctrico trasero del Jeep Compass 4xe se ha desarrollado específicamente para ofrecer una respuesta eficaz en las situaciones más exigentes. Su papel resulta especialmente importante cuando las ruedas delanteras pierden adherencia y tienen dificultades para transmitir la fuerza al suelo. Gracias a esta solución, el SUV es capaz de superar pendientes del 20 % incluso cuando el eje delantero no dispone de tracción, siempre que se den las condiciones adecuadas. Para hacerse una idea, hablamos de un desnivel equivalente a subir 20 metros de altura por cada 100 metros recorridos en horizontal. Una capacidad que refuerza las aptitudes todoterreno del Compass 4xe, aunque factores como el tipo de superficie, los neumáticos y el agarre disponible siguen siendo determinantes.

Por qué un reductor puede importar tanto como la potencia

Entre el motor trasero y las ruedas interviene un reductor con relación 14:1, que adapta la velocidad de giro y multiplica el par transmitido. Gracias a ese conjunto, Jeep anuncia hasta 3.100 Nm en las ruedas traseras. El lugar donde se mide la cifra importa: ese valor corresponde a las ruedas después de la reducción, por lo que no equivale al par del motor. La relación ayuda a explicar cómo un propulsor que gira deprisa puede proporcionar fuerza para avanzar despacio. Es especialmente relevante al afrontar una subida o superar una zona complicada.

Cinco modos para ajustar la respuesta al terreno

El Jeep Compass 4xe incorpora el sistema Selec-Terrain, con cinco modos de conducción: Auto, Sport, Snow, Sand/Mud y 4WD Lock, diseñados para adaptar el comportamiento del vehículo a diferentes superficies y condiciones. Cada programa ajusta la respuesta de los motores eléctricos para aprovechar mejor la tracción disponible. El modo Snow facilita una entrega de fuerza más progresiva sobre nieve, mientras que Sand/Mud adapta el funcionamiento del sistema para desenvolverse con mayor soltura en arena y barro. Para los recorridos más complicados, 4WD Lock mantiene activa la tracción en ambos ejes, aprovechando la coordinación electrónica de los dos motores eléctricos sin necesidad de recurrir a un bloqueo mecánico del diferencial. Una tecnología que amplía las posibilidades del Compass 4xe tanto en carretera como fuera del asfalto.

La electrónica necesita una carrocería que pueda pasar

Repartir bien la fuerza sirve de poco si el frontal o los bajos rozan con el terreno. El Compass 4xe incorpora una suspensión 10 milímetros más alta y anuncia ángulos de 28 grados de ataque, 17 grados ventral y 31 grados de salida. Cada uno describe una limitación geométrica distinta. El primero influye al abordar un obstáculo; el ventral, al superar una cresta; el último, al dejarla atrás. Son datos menos vistosos que la potencia, pero ayudan a entender por qué dos SUV de aspecto parecido pueden comportarse de forma diferente fuera del asfalto.

Qué significa una capacidad de vadeo de 480 milímetros

Jeep anuncia una capacidad de vadeo de hasta 480 milímetros, equivalente a 48 centímetros. Es una especificación que debe interpretarse dentro de las condiciones e instrucciones del fabricante. La profundidad es solo uno de los factores que intervienen al cruzar agua: también cuentan el estado del fondo y la corriente. La electrificación exige proteger los componentes eléctricos, mientras el resto del coche conserva sus propias limitaciones. Por eso, la cifra describe una capacidad concreta del vehículo; no permite deducir que cualquier paso de agua de esa profundidad pueda atravesarse con seguridad.

Dos baterías parecidas para objetivos diferentes

El 4xe equipa una batería de 96,1 kWh útiles, mientras que el Long Range de tracción delantera dispone de 96,3 kWh útiles. La diferencia de capacidad es pequeña, pero las autonomías anunciadas son distintas: más de 600 kilómetros para el primero y hasta 674 para el segundo. El alcance depende también de la configuración mecánica y del consumo. Los valores WLTP permiten comparar bajo un procedimiento común, aunque en carretera intervienen la velocidad, la temperatura, el desnivel y la carga. Circular por terrenos difíciles añade condiciones que tampoco reproduce una cifra de autonomía combinada.

La recarga se entiende mejor mirando un intervalo

Ambas versiones anuncian un paso del 20 % al 80 % de batería en 27 minutos. Ese intervalo permite hacerse una idea más concreta de una parada que la potencia máxima de carga por sí sola. En el Long Range equivale a recuperar aproximadamente 58 kWh dentro de la batería, calculados a partir de su capacidad útil anunciada. El tiempo efectivo depende de las condiciones de carga y de la infraestructura disponible. Alcanzar una potencia elevada durante un instante ayuda, pero mantenerla durante una parte suficiente de la sesión es lo que permite acortar la espera.

Preparar la batería antes de llegar al cargador

El preacondicionamiento predictivo, anunciado para el Long Range, prepara térmicamente la batería para facilitar la recarga. Es una función poco visible que puede importar mucho cuando hace frío. Aunque una estación ofrezca una potencia elevada, la batería necesita encontrarse en condiciones adecuadas para aprovecharla. La gestión de temperatura forma parte del rendimiento del coche, igual que su capacidad de almacenamiento. En los vehículos eléctricos, organizar un viaje implica considerar ese conjunto: energía disponible, consumo previsto y posibilidades reales de recuperar carga durante el recorrido.

Los materiales también responden al uso fuera del asfalto

En el 4xe, Jeep incorpora soluciones pensadas para el barro, la humedad y el roce del equipaje. La tapicería recubierta de poliuretano se presenta como más fácil de limpiar y, según la marca, el doble de duradera que una tela convencional. El anuncio no detalla el ensayo utilizado para esa comparación. También hay superficies antiarañazos detrás de los respaldos y alfombrillas de goma resistentes. Son decisiones prácticas: cuando un vehículo se utiliza con calzado sucio, mascotas o material de ocio, la facilidad de limpieza puede importar tanto como la apariencia del interior.

Una plataforma compartida y distintas formas de electrificación

El Compass se basa en STLA Medium y se diseña en Turín y fabrica en Melfi, Italia. Su gama combina e-Hybrid, e-Hybrid Plug-In y versiones totalmente eléctricas. Esa variedad permite atender usos distintos dentro de una misma familia de producto, aunque exige prestar atención a la denominación de cada variante. La autonomía eléctrica, la potencia y la tracción pertenecen a una configuración concreta. La versión Long Range de 231 CV, por ejemplo, utiliza tracción delantera; el nuevo 4xe recurre a dos motores para añadir capacidad de tracción integral.

Las ayudas de nivel 2 siguen necesitando supervisión

Jeep anuncia asistencia a la conducción de nivel 2 en la gama Compass. La distinción es importante: el conductor debe supervisar la circulación y seguir preparado para intervenir. Según el acabado, se añaden funciones como control de crucero adaptativo predictivo, asistente activo de cambio de carril o alerta de tráfico cruzado trasero. Pueden apoyar determinadas tareas en carretera, pero no convierten el vehículo en autónomo. Su función es diferente de la del Selec-Terrain: unas ayudas actúan sobre la conducción cotidiana; el otro sistema adapta la respuesta del coche a las características del terreno.

El nuevo Compass 4xe permite ver cómo la electrificación modifica soluciones conocidas de la conducción todoterreno. Dos motores y un reductor aportan nuevas formas de gestionar la fuerza, mientras los neumáticos, la geometría y el estado del suelo siguen condicionando el avance. Si una rueda empieza a patinar sobre el barro, los 375 CV importan menos que la capacidad del sistema para encontrar dónde aplicar esa fuerza. Ahí se entiende para qué sirve toda esa ingeniería.

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