Catherine Zeta-Jones, sobre su marido Michael Douglas: "Hay una regla fundamental para los dos. Si vamos a separarnos de la familia para rodar lejos de casa, el proyecto tiene que apasionarnos de verdad"

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Catherine Zeta-Jones parece haberle cogido el gusto a dos cosas: a las series de televisión y a España. En los últimos años la hemos visto en series como 'Feud' o 'Miércoles' y con nuestro país siempre ha tenido cierto idilio, residiendo desde hace años durante largas temporadas en la casa que la actriz y su marido, Michael Douglas, tienen en Mallorca. Ahora el thriller 'Kill Jackie' une esos dos elementos, convirtiéndola en la protagonista de una serie de acción con toques de humor rodada principalmente en Bilbao. Un proyecto de los responsables de 'Killing Eve' del que, según nos cuenta, le atraía interpretar a un personaje potente y con matices, aunque confiesa entre risas que también disfrutó de alojarse en un palacete, en Neguri, cerca del mar y del campo de golf.

La etiqueta de “femme fatal” ha perseguido a Catherine Zeta-Jones a lo largo de su filmografía, aunque Jackie Price, su personaje, no se queda ahí. “Yo diría que es ambas cosas: una tipa dura y una femme fatale. La razón por la que tengo reparos con el término femme fatale —y obviamente ella tiene elementos de eso— es que evoca una idea de perfeccionismo, alguien que es perfecta. Femme fatale: solo en Francia podrían inventar una palabra así”, bromea. “Y lo que me encanta de Jackie Price es que no es perfecta. De hecho, está lejos de serlo”.
Jackie vive una vida acomodada en Bilbao como marchante de arte (aunque con clientes y métodos algo cuestionables), hasta que todo vuela por los aires, literalmente. Un grupo de sicarios conocido como los Siete Demonios la persigue para matarla; ella debe descubrir la razón, si es por una fechoría reciente o por su pasado como traficante de cocaína, a la par que intenta frenarlos y vengarse. “Cuando la ves por primera vez, parece la femme fatale por excelencia, caminando frente al exquisito Guggenheim de Frank Gehry. Luego abre la boca y tiene acento galés, y a los 14 minutos le está arrancando la oreja a un hombre mientras lleva puesta una bata de hospital, un vendaje en la cabeza y pantuflas peludas. Eso fue lo que me atrajo de interpretar a Jackie Price: que no encaja en un molde preestablecido”.
“No puedes encasillarla porque nunca sabes bien por dónde va a salir”, continúa, “Para un actor, tener un personaje multidimensional con el que jugar es un sueño. No es solo una femme fatale guapa; es eso, es una badass, está loca, es decidida, desafiante, peligrosa, vulnerable... es todo eso; todos esos adjetivos conforman un personaje magnífico para interpretar”.

Vuelta al ruedo
Así, Jackie Price redescubre la adrenalina y la acción después de veinte años viviendo una vida tranquila. De Catherine Zeta-Jones también se ha dicho que ha parado su carrera en algunos momentos y ha vuelto, pero ella aclara que no ha sido del todo así: “En realidad, nunca hice una pausa en mi carrera. Tuve dos hijos y, aunque la gente pensaba que me había tomado un descanso prolongado, la verdad es que no fue así; estuve actuando en Broadway durante diez meses. A veces, el mundo del cine y la televisión olvida que existe ese universo maravilloso donde comencé mi trayectoria. Y tuve la suerte de ganar un premio Tony en Broadway”.
“Creo que, más bien, el motivo fue que no me interesaban los papeles que me ofrecían”, explica la actriz. Sobre su marido Michael Douglas, añade: “Hay una regla fundamental para los dos. Si vamos a separarnos de la familia para rodar lejos de casa, el proyecto tiene que apasionarnos de verdad. Es fundamental si vamos a trabajar jornadas interminables y a perdernos eventos familiares o fines de semana largos. Tiene que ser una pasión lo suficientemente fuerte como para justificar el alejarse de casa y asumir esas largas jornadas de trabajo. Y, a veces, no encontraba esa pasión y prefería quedarme en casa con Michael y los niños”.

Una carrera dorada
Sin embargo, Catherine Zeta-Jones sí ha ido encontrando esos papeles que la han apasionado. “Al echar la vista atrás, me siento muy afortunada por haber tenido una carrera tan variada. En cuestión de pocos años pasé de hacer una película como 'Traffic' a otra como 'Chicago'. Es imposible encontrar dos películas más opuestas entre sí. También hice una película pequeña y encantadora titulada 'Sin reservas'; me gustaría que más gente la viera, porque realmente me fascinó. Así que sí, he tenido la oportunidad de interpretar papeles muy diversos, pero nunca había tenido la ocasión de encarnar un personaje con tantos matices y facetas diferentes como Jackie”.
Y sí, siente esa adrenalina cada vez que vuelve al set. “Me encantan las mujeres que se reinventan a sí mismas. Me fascina. Maduramos y cambiamos; nuestra perspectiva evoluciona”, reflexiona. “Mejoramos en nuestro trabajo porque creo que la labor de un actor se nutre, ante todo, de la experiencia vital. Aprender, mirar, observar a la gente y las situaciones, leer mucho, imaginar historias locas y pensar: «¿Y si esto fuera una película o una serie de televisión?»... Creo que la reinvención es, sencillamente, un proceso natural de la vida".

Pero si hay un título que destaca en su filmografía ese es, sin duda, 'Chicago', no solo porque consiguiese el Oscar, sino por la labor titánica que hizo en cuanto a baile, canto e interpretación para dar vida de forma convincente y magnética a la asesina Velma Kelly. “La preparación de 'Chicago' fue probablemente la etapa más feliz que he vivido en un entorno laboral; tuvimos meses de ensayos y un enorme compañerismo entre los actores, nos queríamos y apoyábamos mutuamente, y las sesiones de grabación de las canciones”.
“Podríamos haber representado toda la película en vivo, literalmente”, recuerda de aquella experiencia, “Para cuando llegó el momento del rodaje, conocíamos todo a la perfección. Conocíamos al dedillo los papeles de los demás, porque estábamos en la sala de ensayos mientras Renée Zellweger, Richard Gere o Queen Latifah hacían lo suyo. Cuando trabajas tan duro en algo y el resultado es tan bueno, algo que no siempre sucede, , la satisfacción es enorme y te sientes muy orgulloso de todos los que participaron. Hubo mucha gente involucrada y fue uno de los momentos culminantes de mi carrera y de mi vida, de hecho. Mi hija aún no había nacido, pero mi bebé estuvo conmigo todo el tiempo durante el rodaje. Fue una de esas experiencias que nunca olvidaré”.

Nací en Wisteria Lane, fui compañero de piso de Hannah Horvath y 'Chicago' me volvió loco porque Roxie Hart soy yo. Tengo la lengua afilada, pero, como dijo Lola Flores, "me tenían que dar una subvención por la alegría".
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