"Corrí mi primera maratón pasados los 60. Nunca es tarde para un reto nuevo"
El de José Luis del Olmo (Abenójar, Ciudad Real, 1955) es el ejemplo perfecto de que nunca es tarde para empezar, sea cual sea la actividad que se quiera realizar. El docente, doctor en Comunicación y autor de diversos libros y artículos divulgativos, "no está un solo día sin hacer sus 10.000 pasos", tal y como contó en una entrevista que concedió a La Vanguardia.
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"Creo que, por encima de todo, soy una persona curiosa", admitió Del Olmo, que aseguró: "La curiosidad ha sido el motor de toda mi vida y nunca me he conformado con hacer una sola cosa". Esta mentalidad, sumada a que "siempre ha pensado que uno tiene que intentar hacer algo más de lo que las circunstancias parecen permitirle", es la que ha permitido que, a sus 71 años de vida, esté aprendiendo a nadar, haya completado varias maratones y tenga la carrera completa de solfeo del Conservatorio de Barcelona.
Pero, aunque parezca que Del Olmo tenga que ser un prodigio desde pequeño, su secreto está en la constancia y la disciplina, a la que describió como "fundamental": "Si miro atrás, creo que nada de lo que he conseguido habría sido posible sin disciplina. No soy un deportista extraordinario, ni tengo un talento excepcional. Lo que sí tengo es capacidad de esfuerzo".
"Empecé a correr 'de verdad' ya de adulto", insistió. "Un día pensé que necesitaba moverme más y al principio hacía recorridos muy cortos, pero poco a poco fueron llegando las carreras populares, después las medias maratones y, casi sin darme cuenta, terminé preparando mi primera maratón", explicó.
"Mi primera maratón la corrí pasados los 60 años, mientras que la mayoría empieza con 40 o incluso antes", añadió, "yo llegué bastante tarde, pero eso demuestra que nunca es demasiado tarde para plantearte un reto nuevo".
En los 42.195 metros de recorrido que tiene una maratón se aprende mucho, pero "sobre todo, paciencia", aseguró: "Una maratón no se improvisa, ni sirve de nada salir demasiado rápido. Aprendes a escuchar el cuerpo, a respetar los tiempos y a gestionar el esfuerzo. Creo que es una buena metáfora de la vida: si quieres llegar lejos, necesitas constancia mucho más que velocidad".
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