"Hay que dejar de valorar solo a los que hacemos grandes proezas en el deporte adaptado"
Jeremías Mateo Castillo (Granollers, 1982), se ubica actualmente en el mundo de la natación adaptada, pero su vida sufrió un giro radical a raíz de un trágico accidente de escalada en los Alpes en 2015: perdió a su amigo Salvi y él mismo estuvo varios días en coma. Aquella experiencia marcó un antes y un después para él, no solo por el reto físico y emocional que tuvo que superar, sino también por el profundo cambio en su manera de vivir.
Despertar de aquel coma supuso empezar de cero, como un niño de tres años: tuvo que volver a aprender a hablar, a caminar, a controlar sus esfínteres y a gestionar sus emociones. Un proceso de recuperación titánico en el que jugó un papel fundamental su paso por el Instituto Guttmann, el centro de neurorrehabilitación de referencia en Catalunya.
Lejos de rendirse, canalizó toda esa fortaleza hacia el agua, encontrando en la natación una vía de reinvención personal. Intenta completar el Ocean’s Seven, un reto internacional de natación en aguas abiertas que consiste en completar siete de los canales y estrechos más exigentes del mundo. Cada travesía supone un gran desafío físico y mental, debido a las largas distancias, las corrientes y las condiciones del mar.
La natación también es un altavoz para contar su historia, que ahora también plasma en su libro La travesía infinita: La historia real de fortaleza y superación. Conocer de dónde viene y qué lesiones superó es la clave para entender la magnitud del deportista y la persona que hay detrás de cada uno de sus retos actuales.
¿Qué sucedió en los Alpes y cómo recibió la noticia de la pérdida de Salvi?
En los Alpes, el 14 de abril del 2015, yo me encontraba escalando con un amigo, con Salvi. Estábamos entrenando durante siete días, teníamos la tienda de campaña allí, nos dedicábamos a escalar y no sé muy bien qué pasó... No te puedo decir mucho, solo sé que uno de los dos cayó y arrastró al otro, con la trágica noticia de la pérdida de Salvi, y yo tuve un politraumatismo y un traumatismo craneoencefálico que me tuvo un mes en coma.
¿Qué lesiones sufrió y cómo influyó la rehabilitación en el Instituto Guttmann en su proceso de recuperación?
Yo tuve un politraumatismo, que quiere decir que son múltiples fracturas. Caímos entre 100 y 150 metros pendiente abajo; yo me rompí las dos piernas, la rodilla, la pelvis, seis vértebras, once costillas y sufrí el traumatismo en la cabeza. Para resumir, sería que me desperté como un niño de tres años; tuve que volver a aprender a hablar, a controlar mis esfínteres, a controlar mis emociones, aprender a caminar, aprender a hacer todo lo que hace una persona adulta y eso en el Instituto Gutmann.

Es el hospital de neurorehabilitación que tenemos aquí en Catalunya y fue fundamental, porque son unos especialistas no solo a nivel de aquí de casa, sino a nivel internacional. Son muy conocedores y pueden sacar el máximo potencial que tú tienes como paciente. Estoy seguro de que en otro centro me hubiera rehabilitado, pero en ningún caso como lo hice en Gutmann y todo lo que me aportó luego el aprendizaje que tuve allí.
Valorar lo que es importante y lo que no de la vida, aprende a valorar más la importancia de las personas y las experiencias por encima de las cosas y que es importante disfrutar más el presente, aunque pienses en el futuro

Jere Mateo
Nadador adaptado del Centre Natació Mataró y de aguas abiertas
¿De qué manera cambió su perspectiva de la vida tras sobrevivir a este accidente y qué aprendizajes clave le dejó?
Es difícil para una entrevista de un diario como Mundo Deportivo responder a esta pregunta porque al final es difícil de sintetizar, pero yo podría resumirlo en que uno aprende a valorar lo que es importante y lo que no de la vida. Aprende a valorar más la importancia de las personas y las experiencias por encima de las cosas y que es importante disfrutar más el presente, aunque pienses en el futuro y planifiques. En cualquier momento esto se puede acabar y no debe pillarte con muchas cosas pendientes.
¿Cómo descubrió la natación adaptada y qué retos concretos ha afrontado que le hacen destacar dentro de ella?
Yo, como hablábamos antes, estuve en Gutmann. Gutmann entiende la importancia del deporte para la vida, para la calidad de vida que una persona pueda tener independientemente de su condición como persona con discapacidad. Como proceso de rehabilitación, es mucho más fácil rehabilitar un hombro que está dañado porque tienes que tirar una pelota a una canasta que no que te den una pesa y levantes la pesa en un momento que es aburrido. El deporte permite esa rehabilitación de una forma, aparte de la sociabilización.
La natación fue el deporte que yo, de forma muy casual porque no me gustaba nadar, encontré y que se adaptaba más a lo que yo buscaba. Buscaba un deporte que me exigiera al máximo, que no tuviera impacto, que no fuera muy doloroso porque yo tengo dolor constante, neuropático y dolor físico.

La natación, a través de María Folgado, que es la entrenadora ahora del Centre de Natació Mataró, vino a hacer una especie de talleres o jornadas de natación terapéutica. La conocí allí y a partir de ahí llegué al deporte adaptado a nivel de competición.
A nivel individual, he ganado medallas en campeonatos de Catalunya y de España, aunque no considero que mi participación individual sea especialmente destacada. A nivel colectivo sí, ya que con el CN Mataró he ganado cuatro o cinco Campeonatos de España por clubes, además de algún Campeonato de España autonómico con la selección catalana.
¿Cómo surge el salto a las aguas abiertas y a un desafío tan extremo como los Ocean's Seven?
A nivel personal, eso me aportó mucho conocimiento del agua. Luego, una vez llego a las aguas abiertas, ahí sí que ya tengo un papel más destacado en el mundo de la ultradistancia a nivel personal porque estoy haciendo el reto conocido como Ocean's Seven. Este me va a llevar a siete estrechos del mundo que, por sus particularidades y porque sé nada sin neopreno y sin asistencia, son retos duros.
He hecho cuatro de ellos, ya que son Gibraltar, el canal del norte en Irlanda, el canal de la Mancha en Inglaterra, el canal de Catalina en Los Ángeles y en mayo voy a Hawái para nadar el más largo de los siete, que son 45 kilómetros. También he nadado el Cap de Creus en Catalunya, he nadado de Menorca a Mallorca, he hecho dos veces la batalla de Rande, dos veces Gibraltar y podemos decir que ya empiezo a tener un currículum interesante.
¿Cómo describiría el entorno dentro de la natación adaptada?
Como cualquier otro deporte, está la parte que es alta competición y alto rendimiento; existe y es exactamente igual que el alto rendimiento en la natación convencional, con sus nadadores que están en el CAR de Sant Cugat, que buscan las mínimas y medallas en todas las competiciones internacionales y cuyo sueño es ir a unos Juegos Paralímpicos; están en ciclos de cuatro años. Luego están jóvenes promesas que quieren alcanzar eso. Luego estamos otros nadadores que hemos tenido un nivel alto a nivel estatal, pero que nunca llegaremos a nadar a nivel internacional, y luego está el que compite, pero al que el alto rendimiento se le escapa un poco.
La competición a nivel más de casa es genial, les obliga a entrenar, les exige un mínimo, porque la natación adaptada no es un lugar para pasar el rato. Es un sitio para nadar y pasar el rato, porque te puedes hacer socio de cualquier piscina e ir a nadar. En el momento en el que entras a formar parte de un equipo de natación adaptada, un mínimo de compromiso se te exige; ese mínimo te puede llevar o a buscar la excelencia o a buscar unos mínimos que sumen al equipo.
El agua fría nunca es algo limitante y a partir de ahí generas tolerancia al frío. Entrenas también la mente con ayuda psicológica y una vez estás en el reto, también cruzas un poco los dedos
Jere Mateo
Nadador adaptado del Centre Natació Mataró y de aguas abiertas
¿Cómo se gestiona la alimentación en medio del mar durante horas sin tocar la embarcación de apoyo?
Yo tengo una nutricionista de Mataró que me marca y pauta un posible avituallamiento que se hace cada media hora, controlando las cargas de hidratos, de proteínas y de todas las sustancias que ella considera necesarias. Paro cada media hora y eso se entrena previamente en otras tiradas largas para que el día ese todo esté probado y cada media hora me tiran o una botella o me dan con una caña algo más sólido; lo ingiero y sigo nadando.
¿Cuántas horas acumula a la semana y cómo entrena la tolerancia al frío extremo cuando el agua baja de los 15 grados?
Sufriendo. Una cosa que tuve que hacer fue adaptar un poco mi cuerpo. Haciendo una dieta hipercalórica, construí una especie de cubierta de grasa en mi cuerpo y también grasa magra alrededor de los órganos, que es lo que más sufre cuando nadas en temperaturas de 11, 12, 13 grados. Como tuve que nadar en el Canal del Norte, y lo que haces es entrenamiento por exposición, no tiene más: te metes en el agua, procuras nadar todo el año sin neopreno siempre y cuando el mar esté en condiciones de seguridad.
Pero el agua fría nunca es algo limitante y a partir de ahí generas tolerancia al frío. Entrenas también la mente con ayuda psicológica y una vez estás en el reto, también cruzas un poco los dedos. La hipotermia es igual que en la montaña: tú puedes tenerlo controlado todo y aun así que el frío un día te entre de forma inesperada y no puedas hacer nada.

En momentos de absoluta soledad a mitad de travesía, cuando el cuerpo dice "basta", ¿qué pensamiento le mantiene dando brazadas?
Hay muchos. No te podría resumir solo en uno, pero uno que siempre me gusta destacar, es que siempre en todas las travesías reviso de dónde vengo, qué es lo que estoy haciendo y dónde espero llegar. Así puedo salir un poco de donde estoy y entender que todo el esfuerzo que hice para poder ponerme de pie.
Pone en perspectiva y tampoco le da un valor a lo que estoy nadando, pero también se lo quita porque era mucho más importante y más difícil y me requirió mucho más esfuerzo volver a caminar que no cruzar el canal de la Mancha.
En todas las travesías reviso de dónde vengo, qué es lo que estoy haciendo y dónde espero llegar y poder salir un poco de donde estoy y entender que todo el esfuerzo que hice para poder ponerme de pie
Jere Mateo
Nadador adaptado del Centre Natació Mataró y de aguas abiertas
¿Dónde está para usted la frontera entre la recuperación funcional y llevar el cuerpo al límite de la competición pura?
Todo lo que los dos exigen físicamente, porque para rehabilitarte, la rehabilitación no deja de ser llevar a tu cuerpo al extremo para intentar una mejora, por lo que el punto de partida es mucho más bajo.
Yo quiero pensar que no soy un experto, que la diferencia es cuando, si trazáramos una línea en lo que es común a la sociedad, por debajo está la rehabilitación para alcanzar una media. El alto rendimiento ya te lleva a un sitio donde poca gente es capaz de hacerlo.
¿Cuáles son las mayores brechas en recursos dentro del deporte adaptado y cómo cree que influye el discurso mediático?
El discurso mediático está cambiando en los últimos años pero hay una base que es mucho desde el paternalismo. Eso yo creo que es un error y por eso hacía tanto hincapié en la importancia del alto rendimiento: sí que hay gente que practica deporte para sociabilizar o como manera de hacer un deporte de forma más por placer, por hobby.
Pero hay mucha gente que vive del deporte en el deporte adaptado y no tienen por qué ser gente que para ti aparentemente desde tu presunta normalidad sean exigentes. Puede haber gente que por su patología a nivel motor tiene muchas limitaciones. Aun así la exigencia que le está haciendo a su cuerpo es elevada y tú aparentemente no estás viendo gran cosa desde tu punto de vista, pero él se está exigiendo mucho.
Creo que hay que cambiar un poco ese paternalismo y empoderar un poco más el discurso del deporte adaptado, y la cuestión económica también es un gran hándicap dentro del mundo adaptado.
Jere Mateo
Nadador adaptado del Centre Natació Mataró y de aguas abiertas
Casi todos los deportistas adaptados en un momento u otro de nuestra vida decimos lo mismo: que parece que se tiene en cuenta que solo competimos cada cuatro años cuando hay Juegos.
Se habla mucho del deporte adaptado, pero luego se diluye. Para que alguien con discapacidad destaque dentro del mundo del deporte, tiene que hacer cosas más extremas aún que lo que hace un deportista convencional. Eso a mí me genera dudas, porque lo que yo hago lo hago también porque quiero, no para demostrar que se pueden hacer muchas cosas aunque tengas discapacidad.
Pero yo no quiero que todo el mundo con discapacidad haga lo que yo hago; lo que yo quiero es que cada persona con discapacidad o sin discapacidad encuentre sus objetivos y sus retos, sean los que sean, sea hacer deporte dos días a la semana o sea cruzar estrechos como hago yo, pero hay que dejar un poco de valorar solo a la gente que hacemos grandes proezas porque al final todo tiene su valor.
La travesía infinita: La historia real de fortaleza y superación

En el libro admite que al principio no tenías fortaleza ni ganas de vivir; ¿por qué era importante huir del mito del "héroe" o del "si quieres, puedes"?
Huir del "si quieres, puedes" es porque cuando tú estás en un proceso de rehabilitación, estás en el pozo, hablando claro. Que alguien te diga que todo depende de las ganas que le pongas puede llegar a ser muy frustrante y limitante. No siempre que quieres puedes.
Yo en las charlas que hago en institutos y en empresas siempre digo lo mismo: me encantaría poder volar. Desde niño he querido y si salto por la ventana, por muy rápido que mueva los brazos y por muchas ganas y mucha voluntad que le ponga, Newton ya dijo que lo que haría sería caer irremediablemente al suelo.
Cuando alguien lo está pasando mal, tú no le puedes decir que si quieres puedes. Puedes decirle que de su máximo, que intente encontrar el límite, que intente esforzarse. Yo no dejo de ser una persona que tiene por suerte un altavoz, pero hay mucha gente como yo que o no quiere o no tiene este altavoz que también hacen grandes cosas, que son felices a pesar de las adversidades. Yo no soy mejor que ellos cuando alguien trata de ponerte la etiqueta de héroe o de excepción.
Mi mente, de forma automática, se va a esa gente inspiradora. Para mí también son héroes y a lo mejor nunca han salido en una noticia de un diario. Mantener todo ese equilibrio es lo que me permite no volver al pozo. Cuando yo estuve en el pozo, una de las cosas que me hizo salir, entre muchas otras, fue intentar darle la vuelta a lo que había pasado e intentar hacer algo bueno por el mundo.
Lo que había pasado era una mierda absoluta, era una cosa que no se podía cambiar y que tenía que tragar. Pero quería que por lo menos lo que viniera pudiera ser positivo, como puede ser hacer esta entrevista y que alguna persona en su casa pudiera leer una respuesta que le ayudara a sentirse mejor o a encontrar su camino.
Se puede ser feliz a pesar de todo
Jere Mateo
Nadador adaptado del Centre Natació Mataró y de aguas abiertas
¿Qué le gustaría que pensara un joven deportista que haya sufrido una lesión grave al leer su libro?
Sí, que se puede ser feliz a pesar de todo. Como la felicidad no es un estado permanente, a pesar de todo se puede seguir siendo por momentos feliz.
¿Cuál es la próxima travesía del Ocean's Seven en su calendario y qué le gustaría que transmita su historia a alguien que esté pasando por una lesión grave?
Ahora voy a hacer el canal de Molokai o canal de Kaiwi en Hawái; son 42 kilómetros en línea recta, pero que acabarán siendo más de 45 por corrientes y derivas. Es el más largo y no el más duro que he hecho, pero sí que me va a exigir otros componentes. Ahora estoy adelgazando porque, por temperatura, no me quiero deshidratar nadando en Kaiwi. Tengo que modular un poco qué es lo que hago o no.
Estoy colaborando con gente de California para, cuando esté allí, hacer cosas con el colectivo de personas con discapacidad de Hawái. Quiero impactar de alguna manera en la sociedad de Hawái con lo que estoy haciendo. Aquí en casa, cada reto no espero que sea algo diferente; en sí, todo el proyecto es lo que quiero que sea distinto.
Poder mandar un mensaje a Kaiwi no deja de ser otro ejemplo más de que he encontrado mi camino. Hasta el día de hoy es algo que me llena, que me hace sentir bien, que me hace ser feliz, que me da un propósito de vida y que, mientras dure, lo seguiré haciendo, pero no como una obligación. Otra cosa que he aprendido después del accidente es que no hay que hacer las cosas porque un día dijiste que las harías; hay que hacer las cosas porque sientes que quieres hacerlas.
Las cosas hay que hacerlas porque te llenan, porque le dan un sentido a tu vida. No porque hayas dicho que las vas a hacer o porque la gente espera que las vas a hacer
Jere Mateo
Nadador adaptado del Centre Natació Mataró y de aguas abiertas
Si yo un día me levantase y dijera que ya no quiero nadar más (espero que no pase nunca ese día), dejaría de nadar. Las cosas hay que hacerlas porque te llenan, porque le dan un sentido a tu vida. No porque hayas dicho que las vas a hacer o porque la gente espera que las vas a hacer.
Para terminar, tras todo el camino recorrido desde 2015. ¿Qué significa hoy para usted la palabra "éxito"?
Éxito y fracaso es una palabra que yo también intento desterrar junto con Adam. Cuando escribimos el libro, reflexionamos mucho sobre eso, porque ¿qué éxito es mayor: ser el primer catalán que cruza el canal del Norte o conseguir pasar de la cama a la silla de ruedas cuando estaba en Gutmann?
Seguramente, para la mayoría de la sociedad, cruzar el canal del Norte, conseguir un récord Guinness y salir en los medios de comunicación como la primera persona en un territorio que consigue hacer algo es excepcional. Pero, aunque tuve una satisfacción enorme, créeme que cuando pasé de la cama a la silla de ruedas por mí mismo la satisfacción fue mayor.
Éxito y fracaso son palabras para mí; el éxito es simplemente sentir que has dado todo lo posible para conseguir algo que te propones, tener la certeza de que tú has hecho todo lo posible. A veces no lo vas a conseguir, pero que no te quede ninguna duda de que, por tu parte, más no podías hacer.
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