Acaba de llegar a Netflix y es una de las mejores películas de la última década: "Perfecto desequilibrio entre lo siniestro y lo gamberro"

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Entre finales de los años 70 y durante toda la década de los 80, el género de terror sufrió una revitalización gracias a subgéneros como slasher o el body horror, y a películas como ‘La matanza de Texas’ (Tobe Hopper, 1974), ‘La noche de Halloween’ (John Carpenter, 1978), ‘Viernes 13’ (Sean S. Cunningham, 1980), o ‘Pesadilla en Elm Street’ (Wes Craven, 1984). El auge del género hizo que toda una generación de jóvenes directores que comenzaba a dar sus primeros pasos en la meca del cine utilizasen la capacidad que el terror tenía para atraer espectadores a las salas con la única intención de impulsar sus propias carreras personales. De este modo cineastas como Francis Ford Coppola, Steven Spielberg, Oliver Stone o James Cameron dieron sus primeros pasos en la industria aterrorizando al público.

Ahora, la receta se repite, y muchos de los directores más prometedores del panorama cinematográfico actual han decidido emprender sus caminos prodigándose en el cine de terror. Buen ejemplo de ello son autores como Robert Eggers, Ari Aster, David Robert Mitchell, Osgood Perkins o Ti West y su trilogía de ‘X’, que han conseguido revitalizar el género y utilizarlo como trampolín para lanzar sus carreras al estrellato. En este sentido, un filme de historias cruzadas que mezcla elementos del terror tradicional, el thriller psicológico y el folk horror, fue capaz de poner en el mapa a un director con una prometedora carrera.

La responsable de este éxito fue ‘Weapons’ (Zach Cregger, 2025), filme que se encuentra actualmente disponible en el catálogo de Netflix desde hace apenas unos días. Su trama parte de un oscuro e inexplicable acontecimiento acaecido en una pequeña localidad de Pensilvania: todos los niños pertenecientes a una misma clase del colegio desaparecen de sus respectivas casas la noche y a la misma hora sin dejar rastro. Solo uno de los alumnos, Alex, ha permanecido en su casa. A partir de entonces, toda la comunidad tratará de descubrir dónde se encuentran los niños y quién es el responsable de su desaparición.
La crítica de Fotogramas de ‘Weapons’ argumenta que su director “monta un relato coral (y fracturado) a medio camino entre ‘Magnolia’ de Paul Thomas Anderson con trauma compartido y un thriller psicológico con toques de sátira suburbana con aires que gravitan entre Cronenberg y Denis Villeneuve, y que orbita alrededor de un suceso que no se enseña del todo, pero cuya sombra es tan densa que parece tragarlo todo. Pero en lugar de explicarlo, prefiere insinuarlo. Y en lugar de llevarte de la mano, te empuja a la piscina. Con ropa y en invierno a 10 bajo cero. Lo curioso —y lo brillante— es cómo la película juega contigo. No solo narrativamente, con cambios de punto de vista, de tono y hasta de género, sino también emocionalmente. Porque cuando no estás incómodo, estás confundido. Y cuando no estás confundido, te estás riendo. Pero con la sensación de culpa. Como si algo dentro te dijera: ‘esto no deberías estar disfrutándolo tanto’. Y ahí, en ese desequilibrio perfecto entre lo siniestro y lo gamberro, es donde 'Weapons' se luce”.
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