Plan de reactivación educativa

Los resultados PISA 2025 dejaron a Chile con su peor puntaje histórico en Matemática y un 59% de estudiantes que no alcanza el nivel básico. El diagnóstico que ha circulado —pandemia, dispositivos digitales, salud mental— es acertado, pero deja pendiente una pregunta: ¿qué hizo la administración anterior, teniendo el timón, para revertir esta situación? Seamos justos: el rezago educativo se arrastra hace décadas y no se resuelve en un solo gobierno. Pero una cosa es reconocer que el desafío es estructural, y otra muy distinta es no preguntarse qué se hizo cuando se tuvo la responsabilidad de actuar.
La cohorte evaluada cursaba cuarto y quinto básico durante los cierres, y buena parte de su recuperación transcurrió bajo la administración anterior. Durante esos años se desarrolló el Plan de Reactivación Educativa, cuyo balance es revelador: de sus diez metas globales no se cumplió ninguna, y de las diecisiete específicas, solo una. Las tutorías llegaron al 0,3% de la matrícula y la Estrategia de Reactivación de la Matemática, al 2,5% de los docentes, mientras el presupuesto del Plan se redujo casi un 28% en dos años.
Por eso cuesta entender que hoy se ponga tanto énfasis en lo que se “debiese hacer”, cuando hubo una oportunidad de hacerlo. Corregir el rumbo es urgente, pero un diagnóstico serio exige también evaluar las políticas ya implementadas y sus resultados. El desafío educativo excede a cualquier gobierno, y por lo mismo cada administración debiera hacerse cargo de los años que le tocaron.
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