Construir máquinas capaces de estudiar el universo cuesta miles de millones. El CERN ha calculado cuánto dinero nos devuelven

Invertir en investigación científica es rentable. Durante la conversación que mantuve en 2019 con Javier Santaolalla, este físico y divulgador científico que participó en el descubrimiento del bosón de Higgs me dijo que "el CERN desarrolla tecnologías que luego se aplican en la industria. De hecho, uno de sus pilares básicos es la transferencia tecnológica, que consiste en buscar aplicaciones para aquello que investiga. Las patentes que se desarrollan en el CERN son abiertas".
Además, Javier apuntó que "cuando se realiza cualquier tipo de trabajo el CERN contrata a empresas de los países que lo financian. El dinero que España invierte en este centro lo recupera a través de contratos con la industria. Al final, cuando haces todo el cálculo, hay un retorno de la inversión del 300%. Y además hay otra cosa que se cuenta muy poco, y que para mí es muy importante: lo que aporta a las personas. En el CERN se genera conocimiento, y el conocimiento nutre nuestra curiosidad".
La discusión que plantea si realmente merece la pena dedicar una parte del gasto público a la investigación científica lleva encima de la mesa décadas. Las organizaciones científicas que reciben fondos públicos justifican qué hacen con ese dinero, pero el CERN ha ido un paso más allá: ha estimado que el gran colisionador de hadrones de alta luminosidad (HL-LHC), el acelerador de partículas que está poniendo a punto actualmente, generará para la sociedad unos beneficios cercanos al doble de su coste, incluso sin contabilizar el valor de los posibles descubrimientos científicos.
Una probabilidad del 94% de obtener un beneficio neto
Si el itinerario que ha planificado el CERN sigue su curso tal y como lo ha hecho hasta ahora, el HL-LHC estará listo a finales de esta década. En 2030. El acelerador permitirá que los haces de partículas se crucen hasta 40 millones de veces por segundo. En los detectores ATLAS y CMS, cada uno de esos cruces podrá producir entre 140 y 200 colisiones. La cantidad de información que generarán será tan enorme que, tal y como me explicó el físico español Santiago Folgueras en la conversación que mantuve con él en diciembre de 2023, será necesario poner a punto un sistema que sea capaz de analizar los datos en tiempo real y tomar una decisión respecto a la colisión que se acaba de producir.
El análisis del CERN se apoya en 50.000 simulaciones y arroja un 94% de probabilidades de obtener un beneficio neto
Este es, precisamente, el propósito del HL-LHC: incrementar drásticamente el número de colisiones si las comparamos con las que se han producido en las anteriores iteraciones del LHC. La luminosidad mide, de hecho, cuántas potenciales colisiones de partículas se producen por unidad de superficie y tiempo. Se mide en femtobarns inversos, de manera que cada uno de ellos equivale a 100 billones de colisiones entre protones. Eso sí, se trata de billones en escala larga, por lo que un femtobarn inverso son 100 millones de millones de colisiones.
En cualquier caso lo más interesante es recordar que las mejoras que los técnicos del CERN están introduciendo en el LHC responden a la necesidad de encontrar fisuras en el Modelo Estándar con el propósito de ampliar nuestra comprensión del mundo de las partículas. Algunas de las preguntas que los físicos del CERN tienen la esperanza de poder responder con la ayuda del HL-LHC son qué es y qué propiedades tiene la materia oscura, por qué los neutrinos tienen masa y por qué no hay antimateria en el universo. No cabe duda de que son preguntas apasionantes.
Para calcular qué impacto económico tendrá el HL-LHC, los investigadores del CERN han comparado dos escenarios. El primero contempla que el LHC recibirá las mejoras que están previstas, y el segundo que continúa funcionando con su configuración actual hasta 2030. Su análisis contabiliza los costes y los beneficios atribuibles a este proyecto. Aquí llega el dato impactante: después de ejecutar 50.000 simulaciones, el 94% de ellas arrojó un balance positivo para la sociedad. Curiosamente, la principal fuente de beneficios socioeconómicos será la formación de estudiantes y jóvenes investigadores que participan en el desarrollo del acelerador y sus experimentos.
Imagen | Cédric Favero/Photowalk2025 CERN
Más información | CERN
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